Imagen tomada del Facebook del Partido Restauración Nacional.

Las creencias religiosas influyen directamente en las decisiones de las personas y preocupan cuando son creencias preconcebidas sobre temas que buscan perpetuar el status quo, como matrimonio, poder y roles de género. Pero además es inquietante la forma en que limitan la capacidad de razonamiento de aquellas personas que son público cautivo de iglesias y sus doctrinas dogmáticas. 


De esta forma lo explicó Sharo Rosales, consultora sobre temas de género y comunicación, quien comentó que un común denominador de los grupos religiosos fundamentalistas ha sido usar el miedo para hacer dudar y renunciar al sentido común, “en nombre de una supuesta voluntad de Dios”. Bajo ese manto sólo se esconden intereses políticos y personales.


Los grupos religiosos que se han involucrado en política en Costa Rica han sido en su mayoría evangélicos y casi en su totalidad neopentecostales, a pesar de que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) les prohíbe la participación política en el artículo 136, refirió Rosales.  


Para el teólogo y misionero con la Iglesia Metodista Unida Osías Segura, si bien las personas que integran estos grupos religiosos tienen un derecho político, el problema está en cómo regular que no haya manipulación.


“En Costa Rica el liberalismo logró poner límites a la Iglesia Católica para que el clero no participara en la política; pero el clero está oficialmente registrado, mientras que los pastores no. Cualquiera sale y es pastor; no se tiene que estudiar. ¿Cómo se regula eso? ¿Quién es pastor y quién no lo es? Por eso es que es muy díficil regular que los evangélicos no participen en política y honestamente creo que tienen su derecho a hacerlo. El problema está en cómo regular en que no haya manipulación”, dijo Segura en entrevista con Informa-tico.com.


Rosales señaló que en las elecciones presidenciales de 2018 se observaron comportamientos disímiles entre los grupos religiosos. “Algunos grupos -que representan una minoría más conservadora- no intervinieron abiertamente en la política electoral. Mientras que otros insinuaban por quién se debía o no votar desde los púlpitos y con estrategias solapadas como 'la oración' o la 'guerra espiritual'”, dijo la investigadora.


“Y están aquellos que aprovechado su investidura espiritual de líderes manifestaron abiertamente, no sólo su preferencia política, sino que presentaron esta preferencia como 'la voluntad de Dios para estos tiempos de apostasía; la opción para los últimos tiempos y/o los tiempos de perdición'. Fue así como los sermones se confundían y fundían con discursos políticos encubiertos de espiritualidad para disuadir a la comunidad de creyentes a apoyar cierta candidatura o color político”, resaltó Rosales.


“Les pido que oren por nosotros, pero que también hablen con su gente. No solamente a la gente de su iglesia: háblele a sus vecinos, a sus familiares; háblele a todo el mundo. Provoquemos que esto, que ya es historia, se consolide el 1 de abril”. Esa frase fue difundida el 25 de marzo de 2018 en un reportaje de las Radioemisoras de la Universidad de Costa Rica (“En secreto, Fabricio Alvarado pidió a pastores ayuda para su campaña” ). Fue un pedido del entonces candidato presidencial Fabricio Alvarado a cientos de pastores evangélicos reunidos el 16 de marzo del año pasado en el Templo Bíblico Internacional de Tibás. 


Según consta en el audio de la actividad, aliados del Partido Restauración Nacional también pidieron a los líderes religiosos procurar ayuda económica: gestionar “bendiciones” para transporte y alimentación. 


El artículo 28 de la Constitución Política establece que: “Nadie puede ser inquietado ni perseguido por manifestar sus opiniones ni por acto alguno que no infrinja la ley. No se podrá, sin embargo, hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas”. 


Y de acuerdo con el artículo 136 del Código Electoral, “Es prohibida toda forma de propaganda en la cual, valiéndose de las creencias religiosas del pueblo o invocando motivos de religión, se incite a la ciudadanía, en general, o a los ciudadanos, en particular, a que se adhieran o se separen de partidos o candidaturas determinadas”.


Ante el debate sobre hacer campaña desde los templos, Osías Segura cuestionó: “¿Cómo se limita el púlpito?, porque ese fue un problema que se dio. ¿Cómo se evalúa qué hubo y qué no hubo?, ¿cómo se puede entremezclar el lenguaje moralista religioso, con la participación política, por ejemplo? El Tribunal tendría que estar analizando dominicalmente y escuchar si se dijo algo o no. Esa es una de las grandes luchas que otros partidos han querido enfrentar: ¿Cómo regulamos estos grupos? Cuesta mucho y más si estos grupos no son uno, sino muchos y muy variados”.


Las implicaciones de la politización de lo religioso
La cristalización del poder electoral cristiano en la pasada campaña electoral y en la actual legislatura es un fenómeno gestado décadas atrás. Según lo expone la investigadora y doctora en sociología Laura Fuentes Belgrave, esta reconfiguración se remonta a 1986, cuando entró a la contienda electoral el primer partido evangélico costarricense (Ver Recuadro “Contexto del despegue político cristiano-evangélico”).


Fuentes Belgrave hizo una radiografía de los cambios que han llevado al país a la coyuntura actual. La docente en la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional (UNA) explicó que uno es la desintegración social, una progresiva desigualdad y exclusión socioeconómica de amplios y diversos sectores de la población, la discriminación geopolítica del Valle Central hacia el resto del país y el desencanto y a la apatía popular ante la política tradicional bipartidista.


Otro cambio es la politización de lo religioso. La alianza católico-evangélica está en contra los derechos sexuales y reproductivos, de la fecundación in vitro, de la Ley de Unión Civil entre personas del mismo sexo, de la Ley de Sociedades de Convivencia, y del Matrimonio Igualitario. Esta alianza se evidencia en las dos primeras marchas por la vida y la familia, contra el Estado laico, la anticoncepción de emergencia y el aborto. Además, el uso del término “ideología de género”, para oponerse a la educación para la sexualidad, resumió la investigadora.


Y por último, está la comunicación política. Según Fuentes, el discurso neopentecostal propone conceptos, en el marco de la teología de la prosperidad: miseria y riqueza; demonio y Cristo; y la destrucción frente a la restauración del antiguo orden. Las iglesias del neopentecostalismo paracristiano, a las cuales pertenecen el profeta Ronny Chávez y Fabricio Alvarado, usan un lenguaje bíblico medieval, poniendo en escena una guerra espiritual en nombre de un Dios vengativo y castigador, con el cual solamente algunos privilegiados, como apóstoles o profetas, alcanzan a comunicarse e informar de sus propósitos, religiosos o bien, políticos.


Discursos e ideas que alimentan los evangélicos fundamentalistas
Para Sharo Rosales, los grupos religiosos evangélicos fundamentalistas usan constantemente la Biblia para rebatir lo que otras personas piensan, sobre todo en relación con derechos humanos, y usan su lectura para conseguir argumentos a favor de una postura determinada, añadió la investigadora. 


“Un común denominador ha sido el uso del miedo para generar una percepción alterada de la realidad, sugiriendo 'un supuesto gran peligro y gran amenaza', que hace dudar y renunciar  al sentido común, en nombre de una voluntad de Dios, alterada por intereses políticos y personales”, explicó. 


Por ejemplo, descalificando los estudios de género, a los que llaman “ideología de género”, un concepto inventado por ellos. Mencionan objetivos absurdos como que con la “ideología de género” se quiere “homosexualizar la población”; “que una persona pueda decir que es una lechuga”; “extinguir la raza” y “legalizar la pedofilia”, entre otros argumentos que desvían el debate inteligente, pero que asustan.


“La llamada ideología de género es ua mezcla indiscriminada de mitos, investigaciones falsas y sesgadas, verdades a medias, información sacada de contexto y todo esto adornado con doble moral. Es impulsada y divulgada por grupos con intereses político-religiosos y particulares, que bajo consignas de 'protección de la familia', 'vida', 'voluntad de Dios' y 'valores', reclutan ideológicamente a personas bienintencionadas, que se han convertido en su plataforma de divulgación”, dijo la analista.


“El miedo es, además, un arma de dominación política y de control social. Controla a la población, haciendo hincapié en la creación de falsos escenarios de inseguridad y gestando círculos de odio y violencia hacia quienes piensan, sienten o aspiran de forma diferente. Tal ha sido el caso del rechazo a las personas homosexuales y sus derechos”, criticó Rosales.

Recuadro 
“Contexto del despegue político cristiano-evangélico”


1950: Se funda la Alianza Evangélica Costarricense, bajo la iniciativa de la Iglesia Metodista (1917), el Seminario Bíblico Latinoamericano (1922), las Asambleas de Dios (1944) y la Iglesia Bautista (1946).

1978: Se funda la Confraternidad Evangélica Latinoamericana (CONELA), que prepara el terreno para la incursión política evangélica de la mano de la neopentecostalización de algunas iglesias protestantes. En las élites pertenecientes a CONELA, fructificó la idea de crear partidos que fueran el emblema de una moral traducida en honestidad y transparencia en la función pública, de la cual se presumía que carecía América Latina.

1986: Partido Alianza Nacional Cristiana, fundado por Justo Orozco, se presenta a las elecciones sin alcanzar ningún resultado.

1998: Se inscribe el partido Renovación Costarricense, como producto de una división dentro de Alianza Nacional Cristiana, y obtienen un diputado por la provincia de San José, Justo Orozco.

2002: Renovación Costarricense obtiene un escaño legislativo en San José para el pastor Carlos Luis Avendaño; pero éste es excluido del partido al no ceder su escaño a la mitad del período parlamentario. 

2005: Carlos Avendaño inscribe al partido Restauración Nacional.

2006: Restauración Nacional elige al pastor Guyón Massey como diputado.

2010: Cada partido obtuvo un diputado por San José, Justo Orozco por Renovación Costarricense y Carlos Avendaño por Restauración Nacional. 

2014: Renovación Costarricense elige al diputado Gonzalo Ramírez, por San José, y a Abelino Esquivel por Limón. Restauración Nacional elige a Fabricio Alvarado por San José. 

Fuente: Fuentes Belgrave, L. 2018. Politización evangélica en Costa Rica en torno a la agenda “provida”: ¿Obra y gracia del Espíritu Santo?