El expresidente José Figueres Ferrer decreta la abolición del ejército en 1949, con un simbólico masazo a la torre del cuartel Bellavista, hoy Museo Nacional.

La propuesta para adicionar un artículo 290bis al Código Penal dice textualmente: “Promoción de la violencia bélica. Quien públicamente utilice la apología del militarismo y la guerra para, contrario a la paz, promover la violencia bélica sin encontrarse el país en una situación de convenio continental o de defensa nacional de acuerdo a lo establecido en el artículo 12 de la Constitución Política de la República de Costa Rica, será castigado con penas de uno a tres años de utilidad pública”.

Las penas de utilidad pública consisten en la obligación del infractor de realizar trabajos en beneficio de la comunidad, con las características y las condiciones que un juez dictamine.

Vega dijo que la decisión de presentar este proyecto fue motiva por el hecho de que en los últimos años se ha presentado una tendencia global a legitimar discursos contrarios a la trayectoria democrática, civilista y pacifista de Costa Rica, que en alguna medida han tenido eco en el país.

Algunos de esos discursos, indicó, están orientados a promover el odio a diversas poblaciones vulnerables, como la de los migrantes.

“En la construcción de ese enemigo común imaginario también se construyen falsas soluciones, como la de la reinstauración de las fuerzas armadas como instituciones que protege a Costa Rica de amenazas internas y externas”, puntualizó la legisladora.

“A casi 70 años de haber firmado nuestra constitución política, el país no puede permitir retrocesos de este calibre. Lo que debemos hacer es honrar el legado de hombres y mujeres visionarias, que decidieron construir un país excepcional, libre de conflictos bélicos y violencia”, agregó. 

Vega recordó que antes de la abolición del ejército, hace 70 años, Costa Rica era el cuarto país latinoamericano con menor tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita.

Luego de tomar la decisión de abolir el ejército se convirtió en el segundo país de la región con mayor crecimiento per cápita. Esto se debe, aseguró, a que Costa Rica pudo invertir crecientes recursos al desarrollo de la educación y al crecimiento de su capacidad productiva.