Liberia 4-08-2011, -Día del Santo Cura de Ars-.

Como Capellán del Centro Penitenciario de la Arena en Liberia, con una población cercana a los 1000 internos, a quienes visito al menos una vez a la semana, también repudio el acto de agresión del que fue objeto el Director de la Cárcel de San Carlos don William Venegas, pues en una sociedad democrática donde reine la justicia social, la violencia nunca debe ser el camino para imponer la voluntad…

Sin embargo considero que el editorialista de LA EXTRA se sobrepasó en sus desprecios y juicios carcelofóbicos… motivo por el que imagino JAMÁS ha puesto los pies en un Centro Penal y habla desde la comodidad de su escritorio en San José, full aire acondicionado y con 7 portadas inmorales, denigrantes y ofensivas de LA EXTRA al lado… Algunos de sus comentarios tienen elementos defendibles y verdaderos, y no los cuestiono, pero la mayoría están sesgados, criminalizando doblemente a la población privada de libertad, que no por estar encarcelados carecen de derechos humanos…y porque ellos callan, yo hablo.

Históricamente muchos laicos, religiosas y sacerdotes en Costa Rica trabajamos voluntariamente visitando a las y los internos del sistema carcelario, llevándoles la Palabra de Dios, aliento, esperanza, refrigerios, ropa, artículos para el aseo personal y hasta regalitos en ocasiones especiales, porque nos conmueve aquella frase lapidaria de Jesús: “Estuve enfermo y en la cárcel y ustedes no me visitaron” (Mt 25).

Cuando uno se SIENTA al mismo nivel de las personas privadas de libertad, escucha sus historias, conoce de sus sufrimientos, llora con sus penas y se alegra con sus pequeños éxitos, uno descubre la riqueza espiritual que muchas de ellas encierran, aunque estén presos por errores cometidos o por los errores de sus familias, de su pareja, de sus hijos o de la sociedad…

Por varios años, y con mucha alegría, he arriesgado mi vida toda las semanas, cuando celebro la eucaristía y me siento a dialogar de tú a tú con las personas privadas de libertad en todos los módulos penitenciarios, sin ninguna protección policial más que la del Espíritu Santo y NUNCA he recibido un irrespeto, una burla ni una amenaza de una sola persona encarcelada…Lástima que para su diario esto NO SEA NOTICIA, sino sólo cuando un 0.5% de los sacerdotes han caído en escándalos sexuales, particularmente en asuntos de pedofilia…me parece que el 99.5% de sacerdotes restantes merecemos respeto y admiración por el trabajo que realizamos, pero nos motiva que la justicia que esperamos la recibiremos arriba y no en galardones o premios efímeros…

Afine la puntería con sus críticas, pues la corrupción del sistema penitenciario no comienza por ABAJO, por los privados de libertad, sino por ARRIBA, por quienes aplican las políticas y quienes tienen la misión de vigilar y curar, de proteger y dar seguridad…y sólo saben hacer negocio.

¿Por donde entra la mayor cantidad de tráfico de todo tipo de productos y privilegios a ciertos reclusos en los centros penales? ¿Quiénes tienen el poder de hacer y deshacer en los Centros penales? [1] No son, por cierto, las personas privadas de libertad. No pocas de estas personas en todos los centros penales del país testifican de actos de corrupción, de policías que se prestan para cualquier cosa, de funcionarios que traen y llevan, de privilegios y situaciones oscuras que se ven en las cárceles, de día y sobre todo de noche…pero que si hablan “son hombres muertos”, o al menos castigados, devueltos a La Reforma, les ocultan droga en sus pertenencias y después los denuncian, los mandan a vapulear, los calumnian y “nadie les creerá su historia verídica”… estoy convencido que si las paredes de las cárceles hablaran, usted cambiaría todos los párrafos de su nefasto editorial…[2]

Y para concluir, le dejo un interesante aporte de otro colega sacerdote que trabaja con la población carcelaria.

http://padretomasentrerejas.blogspot.com/2011/07/entre-rejas.html

ENTRE REJAS

Rara es la persona que no se conmueve cuando oye hablar de cárceles, prisiones, detenciones, penitenciarías, calabozos.

Nos viene a la mente lugares tristes, a veces sucios, oscuros, y peligrosos. Tanto el cine como abundantes novelas nos han presentado unas visiones totalmente distorsionadas de las prisiones.

Son lugares donde residen seres humanos que, viviendo circunstancias límite en sus vidas faltaron a sus deberes ciudadanos haciendo daño a otros. Y nuestra sociedad, esa sociedad muchas veces cínica e injusta, separa del vivir habitual a esos seres humanos.

Los llamamos presos y los consideramos casi siempre que son mala gente. Puede que en tanta prisión haya alguna mala gente.

Pero dígame una cosa, José, el hijo de Jacob, quien estuvo en prisión por negarse a los Caprichos de una mujer ¿era mala gente?

Sansón, el héroe bíblico terror de los filisteos, ¿era mala gente porque estuvo en la cárcel? Pedro, el amigo de Jesús, quien traiciona a su maestro, fue encarcelado en Jerusalén y por eso ¿era mala gente?

O el mismo Saulo de Tarso, el fariseo fanático, quien cambiara de nombre y lo conocemos ahora como San Pablo, ¿era también mala gente? Y por último Juan El Bautista, podríamos decir que fue preso político, ¿también era malo?Todos ellos estuvieron algún momento encarcelados.

Podríamos citar infinidad de nombres de seres humanos quienes por una razón u otra pasaron por una celda en algún momento de su vida.

¿Por qué les cuento estas historias? Pues muy sencillo, porque en Descubriendo el Siglo XXI hemos llegado a la conclusión que no es suficiente hablar de los presos, rezar por ellos, tener un saludito de vez en cuando en nuestros programas.

Necesitan sentirnos, necesitan nuestra cercanía. En base a eso he decidido irme a la cárcel a acompañar a nuestros hermanos "Privados de Libertad".Después de largos trámites he logrado la autorización del Estado de New York para visitar como capellán voluntario nuestros hermanos “Privados de Libertad”y que viven en el sistema carcelario dela ciudad. No sé qué cárcel me asignarán. Espero saberlo pronto.

Ah, pero eso sí, no voy solo. Iré, si Dios quiere, con todos ustedes.Voy a ser su presencia entre nuestros hermanos. Vamos a ponerlo de esta otra manera: Descubriendo el Siglo XXI abre un nuevo frente en su trabajo con la comunidad, la presencia física en los correccionales. Para ello manda al Padre Tomás a la cárcel para acompañar a los hermanos “Privados de Libertad”.No hacemos nada extraordinario. Tratamos de poner en práctica las obras de misericordia y de vivir el evangelio: Estuve en la cárcel y vinieron a verme. ¿Cuento con ustedes? ¿Con sus oraciones? También pueden ayudarme con su apoyo económico para conseguir biblias, rosarios, libritos de oración, etc.

Con su cariño. Descubriendo El Siglo XXI

Padre Tomás Del Valle-Reyes, 330 West 38 Street Suite 503

New York, NY 10018, Tel-212-244-4778