Ambientalistas asesinados María del Mar Cordero Fernández, Jaime Bustamante, Oscar Fallas Baldí y Jaime Bustamante.

En 2018, en medio del desasosiego de gran parte de los movimientos sociales por una “Reforma Fiscal” injusta y regresiva, impulsada por el gobierno de forma autoritaria; otra herida atraviesa la historia del movimiento ecologista costarricense, que por su magnitud resulta pertinente y urgente en este momento.

El 7 de diciembre de 1994 mueren en un incendio María del Mar Cordero Fernández, Jaime Bustamante, y Oscar Fallas Baldí, integrantes de la Asociación Ecologista Costarricense (AECO). Estos en conjunto con organizaciones y comunidades de la Península de Osa, habían emprendido una fuerte lucha contra la compañía Ston Forestal, que planeaba instalar en Punta Estrella en el Golfo Dulce una fábrica de astillas de madera y un puerto de embarque de éstas. El 14 de julio de 1995 muere en condiciones igualmente sospechosas David Maradiaga, también integrante de AECO. Crímenes todavía no esclarecidos.

Oscar Fallas Baldí, llamó al inicio de la época neoliberal el “caos ambiental” y cuestionaba lo que para él era “la ideología del desarrollo” como antítesis de la apuesta ecologista. Quizá el esfuerzo de Fallas por nutrir de la acción ambiental con la teoría política y viceversa, pueda ayudarnos a sacudirnos de la revancha de los sectores conversadores, fundamentalistas y empresariales que nos pesa en la actualidad.

El legado que la AECO en general y de Fallas en particular, puede ayudarnos a identificar ese “nuevo sujeto” que enriqueció en los años noventa las luchas ambientales. Idea ahora vital. Para llegar a la victoria contra la Ston Forestal fue clave la diversidad que accionaba en conjunto. Al unísono trabajaron ecologistas, indígenas, mujeres, pobladores barriales, urbanos, comunidades eclesiales de base, trabajadores, trabajadoras, entre otros.

Quizá encontrar una base común del pensamiento ambiental nos permitiría dialogar con una amplitud de actores y sujetos que en este momento el capitalismo explota de formas agudas y asfixiantes. La necesidad de encontrar y tejer un pensamiento ambiental de izquierda, es urgente y necesario para habitar en una Costa Rica cada día más desigual.

En palabras del mismo Oscar Fallas: “...los ecologistas nos colocamos en la búsqueda de una identidad que no significa sólo el reencuentro con lo perdido, sino construir lo existente a partir de una responsabilidad y dignidad que parte de lo individual, pasa por lo social y se proyecta a lo nacional. Buscamos que la sociedad civil y los distintos movimientos sociales construyan críticamente su identidad, reconozcan críticamente sus raíces culturales, ejerzan su derecho a una vida más digna, democrática y soberana, fortaleciendo en ese proceso la conciencia colectiva sobre los problemas ambientales y el trabajo, también colectivo, para enfrentarlos.”

(* Presidente de FECON)