Elecciones Costa Rica 2010: Escarbarnos de nuevo el corazón
Fuente: http://informa-tico.com/index.php?scc=articulo&ref=03-02-100002
Hemos estado viendo espectáculos de todo tipo en esta campaña electoral. Algunos no los terminamos de entender y quedamos en la luna. Otros nos duelen, otros nos emocionan. Cada corazón tendrá su respuesta. El mío ya decidió... ¿y el tuyo?
Julia Ardón
¿Por qué será que tal partido o tal candidato o candidata dice lo que dice...hace lo que hace? ¿Qué hay detrás de lo que vemos? Hipótesis sobran, certezas: pocas.
Al final terminamos suponiéndolo todo. Suponemos tanto... ¿verdad?
Lo que ha ocurrido en estos últimos meses nos tiene rascándonos la cabeza. Buscando las razones de las sinrazones.
Propongo concentrarnos de nuevo en la necesaria escarbada de corazón para sentir de verdad qué proyecto de país queremos, al margen de personalidades, publicidad, sonrisas, banderas, canciones patrióticas, payasos y demás.
Creo que hemos vuelto a llegar a un punto en que estamos frente a dos proyectos claros de país. Uno se resumen en la palabra COMPETIR con todas las bondades que trae a quien logre ganar o trepar o llegar arriba y todas las desgracias a quien quede rezagado; o COMPARTIR, donde nadie llegará demasiado arriba para que nadie se quede demasiado rezagado.
(Y hablo de relaciones entre países, entre comunidades, entre grupos de personas con algo en común, entre personas individuales, entre la humanidad y los demás seres vivos, entre todos los seres vivos y el planeta...y así...hasta el infinito)
Estaremos decidiendo, con este pequeño pasito, de nuevo, hacia dónde nos dirigimos. ¿Cuál será nuestro "norte" o por qué no: nuestro "sur"? ¿cómo pasamos por el planeta? O usando y abusando de todo lo que encontramos a nuestro paso o entendiendo que vinimos a aprender a vivir en comunión con todos los demás seres y cosas.
Las montones de propuestas se pueden ir colocando fácilmente en dos grandes sacos, dos filosofías, dos ideologías, dos visiones de mundo y la mayoría de los procesos políticos en Costa Rica, América Latina y el mundo, con sus épicas epopeyas, multitudinarias victorias y tragedias, especificidades, vaivenes, sutilezas, yerros y éxitos, se mueve en medio de esa sencilla dicotomía que tiene que ver mucho con esa elección.
Las divisiones entre ambas visiones en muchos casos son borrosas, se trastocan, se mezclan y se confunden, pero al final dependiendo de dónde pongamos la equis, habrá un poder al que estaremos alimentando para que se siga sosteniendo pese a su evidente caducidad o ayudando a hacer crecer otro tipo de poder. Así lo veo yo.
¿Resolveremos todo con este voto? Claro que no ¿podremos subir un peldaño de la escalera que nos lleve a un mundo mejor? Claro que sí.
Será cosa de cuatro años?, ¿obra de un señor o señora? claro que no. Es responsabilidad colectiva.
Somos hoy la colectividad costarricense y tenemos el 7 de febrero la capacidad de quedarnos parados en el mismo lugar o comenzar a emprender otro tipo de camino. Esa es la elección que tenemos por delante, más que la elección de una persona como presidente o presidenta.
Nos toca a cada uno, a cada una, de nuevo, en este pequeño e insignificante pedacito del universo, ponernos la mano en el corazón.
¿Por qué allí? Porque somos cada vez más las personas que sentimos que es solo en el corazón, la casa de las pasiones, la intuición, las emociones y los sentimientos, donde está la verdad y todas las más importantes razones.
Hemos vivido por siglos en un mundo dominado por la racionalidad que nos ha llevado a dividirnos entre personas, entre países, entre territorios, entre nosotros y el resto de la naturaleza, y lo que es peor y la causa de todo el dolor y el sufrimiento: entre nuestra cabeza y nuestro corazón, haciéndole siempre caso a lo que nos han enseñado es lo correcto porque otro "más inteligente" que nosotros lo dijo y ya ven dónde hemos venido a parar.
En cambio, si ejercitamos el extraordinario poder para reencontrarnos con nuestra verdadera capacidad de entender, de verdad, muy concientemente, podemos llegar a una conclusión plenamente libre. Puede ser una conclusión a ojos de otros u otras equivocada... ¿pero no es lo mejor ser coherentes con nuestra propia conciencia?
Cuando nos equivocamos por hacerle caso, el camino es aprendizaje y satisfacción. Cuando nos equivocamos por dejarnos llevar por lo que otros nos dijeron era lo correcto y acudimos en masa sin pensar, o motivados por el miedo, que otros nos dijeron había que sentir...qué chasco!
Habrá que volver a comenzar. Y hablo de personas, pero también de grupos de personas, de comunidades y de países enteros.
Soy parte de quienes creen que el bien existe, la armonía, el balance, en fin: El Amor y que este tiene en El Miedo su mayor enemigo. También sé que somos muchos y muchas quienes creemos que si no logramos aún de manera colectiva conectarnos con su luz, es porque todavía tenemos mucho que aprender. Muchísimo.
¿De dónde sale esta reflexión esta mañana? de una emoción muy profunda. La que sentí anoche en el Auditorio de Derecho de la Universidad de Costa Rica mientras veía el extraordinario documental SANTO FRAUDE, que interpreta la manera en que fue aprobado el Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica y sus vecinos con Estados Unidos.
Escuchando en esta película hablar a tantas personas sencillas de comunidades rurales y pobres contando sus experiencias, por un lado, y escuchando hablar a los representantes del poder institucionalizado, no pude dejar de pensar en lo que pasará el 7 de febrero. Fue inevitable.
Lo que nos movió a tantos y a tantas en aquella campaña preciosa, espontánea y tan desprendida en que, entre otras cosas, apelábamos tanto al corazón desde la propuesta inicial y respetuosa que acuñamos, precisamente, a partir de un grupo de la UCR y que decía : "Mi corazón dice NO...¿y el tuyo?".
Soy fiel creyente de que nadie tiene derecho a empujar a ningún corazón hacia ningún lugar. Ni para atrás ni para adelante. Mucho menos por un cambio entre nebulosas. Y hablo de nuevo del corazón de una persona, pero también del corazón de una colectividad, eso que algunos llaman CONCIENCIA NACIONAL.
Entonces, ¿vamos a permitir una vez más que sea la maquinaria publicitaria, la promesa demagógica, la seguridad de ser parte de algo establecido y seguro o incluso la recompensa de un billete, la que nos determine el rumbo? ¿Otra vez?
Cada corazón tendrá su respuesta. El mío ya decidió... ¿y el tuyo?