El analista Gilberto Luna Montero
En Limón volvemos a la época del Contrato-Ley cuando el Gobierno entregaba grandes territorios para ser explotados por empresas extranjeras: los llamados "contratos leoninos"
En Limón estamos volviendo a la época del Contrato-Ley
cuando el Gobierno entregaba grandes porciones del territorio para ser
explotado por empresas extranjeras, a sola condición de construir obras que
iban a ser explotadas por esas mismas empresas. Los que estudiaron el tema los
llamaron "contratos leoninos".
Así se inició la construcción del ferrocarril al Atlántico
en 1871 y se le dio en concesión por 100 años a la Norhern Railway Company. El
chorizo empezó cuando un porcentaje del millón de libras esterlinas que prestó
el gobierno de Inglaterra para la construcción de la obra, se pagó en
comisiones a distinguidos funcionarios nacionales.
Cuando la obra quedó en chatarra, el gobierno de Figueres
Ferrer lo recibió en 1971, con gran pompa en el edificio de JAPDEVA que se
ubicaba detrás de la Estación de Trenes de la Northern Railaway Company allá en
Limón. Era muy niño y los vi felices asomándose por un balcón del edificio para
saludar a la multitud: Los ferrocarriles (chatarra) habían sido nacionalizados.
Las compañías bananeras explotaron los terrenos del
Atlántico hasta que se agotaron y luego se fueron para la Zona Sur (Golfito)
hasta dejar todo el territorio en un desierto y después de explotarlas y
dejarlas inservibles también, se fueron del país, echándole las culpas a los
sindicatos.
Ahora están matando a JAPDEVA que durante años ha manejado
el 80% de las exportaciones e importaciones del país y a Limón solo la miseria
le ha quedado. Desde hace muchos años no se recalifican las tarifas de los
muelles. Entonces ¿Alguien podrá explicar como una empresa que no ajusta sus
costos pueden sobrevivir?
Sí hay responsables: Los Presidentes de la República de los
últimos veinte años que han nombrado irresponsables al frente de esa
institución; que han negociado prebendas con los sindicalistas más allá de lo
razonable, la Contraloría General de la República que se ha hecho de la vista
gorda ante tanto desmán, incluso como alguna vez se publicó en el Diario La
Nación que las facturas se elaboraban en "papelitos de pan" (algo
parecido a la trocha fronteriza).
En la década de 1990 se pasó de las estibas al sistema Roll
on Roll of (el banano ya no se llevaba en vagones) sino en
"containers" por las carreteras y cuando llegaban al muelle
simplemente una grúa subía el contenedor al barco. ¡Adiós cuadrillas de peones!
Nació un desempleo pavoroso, aún más del que ya existía. A los trabajadores que
seguían en el sistema tradicional se les rebajó el salario a menos de la
mistad. Si antes a un trabajador se le pagaba por caja de banano estibada ¢0.60
ahora recibía ¢0.25 si quería... y si no que se quedara en su casa. Los demás
ni siquiera eso recibían.
Las nuevas empresas dedicadas al negocio pertenecían a
prominentes y "respetados" políticos.
Las carreteras se destruyeron porque con el cierre del
ferrocarril decretado por el Gobierno de Figueres Olsen (1994-1998) se llenaron
de trailers llevando los contenedores de banano y carga de todo tipo.
Se dijo que los empleados podrían formar sus empresas. La
última que quedaba COOPEUTBA acaba de perder su contrato frente a un empresario
chino, mientras sus trabajadores quedaron en la calle.
Los empresarios están felices. Tantos años recibiendo
ganancias productos de tarifas que no se incrementan, salarios decrecientes de
los trabajadores (los despiden cada año) y los recontratan en condiciones cada
vez menos favorables para el trabajador. Y por supuesto, es de pensar que no
quedarán fuera de los grandes negocios que vienen con la explotación de los
puertos ahora totalmente en sus manos, una vez desaparecida JAPDEVA.
Ahora viene APM terminals que posiblemente contratará a
algunos de esos desempleados para construir la nueva terminal, pero la mayoría del personal vendrá del
exterior porque son "expertos en construir "Megapuertos",
altamente calificados, que dejarán sin trabajo a los limonenses.
Un confite envenado que se llama LIMON CIUDAD PUERTO con un
inversión de $80 millones para mejoras en la ciudad, lleva como diez años dando
vueltas y ya se han gastado según informaron hace unos días en el programa de
radio Amelia Rueda.com, unos $4 millones en consultorías, pero no se ha
ejecutado una sola obra y en el 2014 vence el empréstito.
En Limón hay desempleo, hambre, miseria, narcotráfico,
corrupción y mucha inutilidad en las instituciones que deben resolver los problemas
de la población y ofrecer alternativas de educación, asistencia, vivienda,
obras comunales y tantas otras necesidades.
Bueno, algo que sí sobra son policías para reprimir a la
población si protesta por el desempleo, el robo descarado a las instituciones y
la falta de acción del gobierno.
De los diputados de la provincia ni hablemos, ellos están en
su cubo de cristal de la Asamblea Legislativa, cocinando cosas más importantes
para sus intereses personales.
Para el futuro limonenses, algunos pocos lograrán emigrar a
trabajar y buscar préstamos para estudiar fuera de la provincia. De vez en cuando
aparecerá un nuevo Nery Brenes o una Sharolyn Scott que con su sacrificio
saldrán adelante. Los demás se sumirán
en la prostitución, la drogadicción el narcotráfico y la delincuencia y otro
grupo de limonenses que aman a su provincia sobre todas las cosas, sobrevivirán
a duras penas.
(* Gilberto Luna Montero. Periodista)