• Asociación con Unión Europea

Unión aduanera con largo camino

La Prensa.com.ni

Hay mucha tarea pendiente en materia de integración regional y surgen nuevas amenazas

Wendy Álvarez Hidalgo

El Acuerdo de Asociación (AdA) con la Unión Europea no será la panacea para que Centroamérica logre su añorada integración económica y aduanera. Sí dará un fuerte impulso a este esfuerzo de vieja data, pero la región seguirá batallando para alcanzar esa meta que nació en 1960, si no se dan pasos contundentes que permitan superar los escollos de este largo camino integracionista y comercial.

Esa es la percepción casi generalizada de los representantes de las cámaras de comercio de Centroamérica, quienes señalan que este proceso tiene una nueva amenaza: la inseguridad regional y el crimen organizado.

 Se han dado pasos importantes de cara a alcanzar este objetivo de hace medio siglo, pero insuficientes. “Las negociaciones del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea permitieron importantes avances en la materia, sin embargo, aún falta mucho por mejorar para una verdadera unión aduanera, como la que se da en la Unión Europea”, sostiene Arnoldo André, presidente de la Cámara de Comercio de Costa Rica.

Juan José Cabrera, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Guatemala, considera que el problema es que la región hasta la fecha carece de un “modelo político que permita instituir como una prioridad” el tema de la unión aduanera, de tal manera que se marquen las directrices a nivel regional para ir alcanzando de “manera gradual y progresiva”.

Cabrera sí cree que el AdA fortalecerá lo que hasta ahora se ha hecho para integrar las fronteras y la economía del istmo. La aplicación de este acuerdo, recuerda, “implica el establecimiento de una de libre comercio” entre ambas regiones, “en la que cada región ofrece un trato no discriminatorio a las mercancías de la otra, y en la que se eliminan las barreras arancelarias y no arancelarias”.

El compromiso para la creación de una unión aduanera se recoge en el Tratado General de Integración Económica de 1960. La idea es permitir el libre movimiento de mercancías a nivel intrarregional a través del establecimiento de un sistema armonizado de normas comerciales, fitosanitarias y fiscales. Costa Rica, la principal economía centroamericana con un Producto Interno Bruto (PIB) de 41,000 millones de dólares en 2011, fue el último país en integrarse plenamente a este proceso en 2002.

El presidente de la Cámara de Comercio de Tegucigalpa, Honduras, Miguel Mourra, afirma que la región está “presionada” a buscar mecanismos para consolidar de una vez por todas la unión aduanera, para “equilibrar el esquema comercial con la Unión Europea”.

 En ese sentido, el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Nicaragua, Eduardo Fonseca, señala que al menos el AdA “incluye puntos más allá de mejorar y facilitar la transacción de mercancías entre economías, sino también otros dedicados a mejorar las instituciones centroamericanas y a coordinar los flujos de efectivo derivados de la cooperación”.

 “El trabajo que falta por hacer es mucho y la sola firma del AdA-UE-CA no dará como resultado inmediato la unión Aaduanera, pero esperamos que el cumplimiento de los compromisos ahí establecidos permita incrementar la integración regional”, apunta el presidente de la Cámara de Comercio de El Salvador, Luis Cardenal.

LO QUE ESTÁ PENDIENTE

Existen múltiples temas por atender en la agenda regional y que no permiten finiquitar el proceso aduanero y económico, como sí lo ha logrado la Unión Europea en menos de 50 años.

 En primer lugar hasta fecha existen productos originarios de Centroamérica que no gozan de libre comercio en la región. Azúcar, café sin tostar, derivados del petróleo, alcohol etílico, son algunos de los productos que no son de libre comercio en la región, según información del Sistema de Integración Económica Centroamericana (Sieca).

El director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Guatemala señala que esto limita el comercio regional, al recordar que el Mercado Común Centroamericano (MCC) “constituye el segundo socio comercial de los propios países con la región, con prácticamente el 30 por ciento de las exportaciones y apenas un 14 por ciento de las importaciones intrarregionales”.

Y añade: “Centroamérica debe ampliar los mercados de exportación y esto solo se puede lograr implementando certeza al comercio y que permitan competir en igualdad de condiciones”.

El representante de la Cámara de Comercio de Costa Rica pone sobre la mesa otras tareas pendientes. “Existen importantes rezagos en infraestructura aduanera y en la utilización de la tecnología y herramientas tecnológicas actuales”. De hecho uno de los grandes tropiezos de la región es que hasta la fecha no se ha podido avanzar en la creación de un sistema fiscal aduanero unificado.

El director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Nicaragua recuerda que hasta hoy no existe un sistema de recolección compartida de las obligaciones fiscales en los puertos de entradas a la unión aduanera y la distribución de esos ingresos entre los países miembros. Falta la “armonización de impuestos de venta y consumo en los puertos de entrada”, precisa. Esto pasaría, incluso, por eliminar los controles aduaneros.

Para el representante de la Cámara de Comercio de Tegucigalpa, esta situación impide en la región “una cohesión social” y un mayor dinamismo en el comercio.

Los constantes problemas en las fronteras por medidas restrictivas en la movilización de productos tampoco contribuyen en el avance en la integración de la región. Otro obstáculo que exponen los presidentes de cámaras de comercio es la burocracia que dominan las instituciones públicas, para dar respuesta a los trámites comerciales que realizan las empresas.

PREOCUPA LA INSEGURIDAD

Los representantes de las cámaras de comercio de la región consideran que este proceso de integración tiene una nueva amenaza. Ya no solo preocupa las asimetrías económicas intrarregionales, ahora inquieta la inseguridad ciudadana en la región.

Guatemala, El Salvador y Honduras están en la mira de la inseguridad y el actuar delictivo. En ese sentido, el director ejecutivo de la Cámara de Guatemala sostiene que “la región está viviendo una seria crisis de seguridad en virtud de que el crimen organizado y especialmente el narcotráfico han establecido redes criminales en la región”. Esto, a criterio del representante empresarial, va en detrimento de los esfuerzos de la región de abrir sus fronteras.

De hecho según el presidente de la Cámara de Comercio de El Salvador, Luis Cardenal, el combate a la inseguridad es una “problemática que impide se estimule la inversión en la región y que de acuerdo con el informe 2009-2010 sobre desarrollo humano de Centroamérica del PNUD, le cuesta un 7.7 por ciento de su PIB. Combatir la inseguridad se convierte en una meta clave para estimular el comercio intrarregional, ya que los costos en seguridad privada satelital, que se realiza en el transporte de mercancía, incrementa los precios de las mismas”.

En ese sentido, el representante de Guatemala señala que el tema de la inseguridad preocupa porque se pone en riesgo la inversión extranjera directa. Es por ello que “está por implementarse un programa informático de intercambio de información entre aduanas para el control de tránsito de personas”, menciona.

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