Dr. Roberto Sawyers Copeland
Acaba de fallecer otro amigo en forma prematura: el Dr. Roberto Sawyers Copeland, un extraordinario y querido ser humano para miles de personas de Limón y en su Siquirres nata
Acaba de fallecer otro amigo en forma prematura: el Dr.
Roberto Sawyers Copeland, un extraordinario y querido ser humano para miles de
personas de Limón, de su Siquirres natal y de muchos otros lugares del país. Un
ser humano cabal, como se decía antaño, cuando nuestros ancestros se referían a
alguien respetable. Durante muchos lustros, Roberto fue el invariable ejemplo
de una persona plena, sin mayores requiebros en su vida pública o en su vida
privada. Su inteligencia, tenacidad y bondad las puso siempre en función de los
otros y, en particular, del pueblo limonense; de los muchos y distintos mundos
limonenses, como él afirmaba. “Porque el mundo afro caribeño es muy complejo,
somos distintos universos” —nos decía invariablemente sonriendo a sus amigos de
más acá de Siquirres—. “El Caribe es mucho más hermoso y variado que lo que la
gente del Valle Central sospecha”.
Conocí a Roberto a inicios de 1982, ambos estudiantes en la
Universidad de Costa Rica (él medicina y yo derecho), en aquellas épocas de
gran intensidad del movimiento estudiantil. Cando lancé mi candidatura como
Presidente de la FEUCR, me hizo el honor de aceptar el cargo de Vicepresidente.
Ganamos con el partido LASOS en octubre de ese año y Roberto me acompañó en las
luchas emprendidas por una gran cantidad de reformas, incluido el Presupuesto
Permanente para las Universidades Públicas (FESE), y en las marchas con más de
20.000 estudiantes en las calles de San José, así como en las muchas
negociaciones que tuvimos en la Asamblea Legislativa. En honor a la memoria
tengo que consignar las otras personas que participaron en esas negociaciones
de la FESE: en primer término, el siempre inteligente y talentoso Fernando
Durán Ayanegui, entonces rector de la Universidad de Costa Rica; mi buen amigo,
Jaime Gamboa, presidente de la Federación de Estudiantes de la UNA, hoy
conocido músico de Mal País, así como los otros rectores CONARE. En 1983,
cuando dejé la Presidencia de la FEUCR, Roberto fue electo a ese cargo,
convirtiéndose así en el primer afro caribeño en la historia de Costa Rica en
ganar la presidencia de ese organismo.
Con el paso de los años, Roberto se hizo uno de los más
respetados médicos de la Provincia de Limón, primero como médico general en el
Hospital Tony Facio y, después, como uno de los líderes en salubridad de la
región. En los últimos años, fue Director Regional de Servicios de Salud de la
zona Huetar Atlántica.
La última vez que nos vimos, hace un año, me dijo que lo
tenía abatido la condición de tratamiento de aguas en Ciudad Limón y en toda la
zona del Caribe. Hay deterioro. Sin tratamiento de aguas adecuado, la salud
preventiva es imposible. Y es una bomba de tiempo. Si no controlamos las
infecciones resultantes de las aguas vertidas, cada día tendremos más atestados
los EBAIS y las clínicas de la CSSS. “La desvencijada infraestructura de Limón
es una metáfora de nuestra Provincia y de los políticos, tanto locales como
nacionales” —me dijo Roberto en esa ocasión—. “Somos una provincia olvidada. El
único interés de San José en Limón es como “postal turística” y, además, por el
Puerto de Moín, porque sin nosotros no pueden salir los productos del Valle
Central”. Eso decía a los amigos Roberto Sawyers hace un año, con dolor.
La muerte es una puerta cerrada. Un silencioso doloroso que
cuesta explicar. A su familia y a todos quienes le quisieron y respetaron, les
hago llegar mi abrazo, mi solidaridad y la seguridad de que recordaremos a
Roberto por mucho tiempo.