La fallida marcha de los estudiantes chilenos se convirtió en una de las más violentas.
Carabineros impidieron la marcha de los estudiantes chilenos a punta de palos, carros hidrantes y gases lacrimógenos. Hay heridos y detenidos, pero no se precisó cuantos.
Por Christian Palma
Desde Santiago. Ya lo había anunciado anteayer, Eloísa
González, la vocera de los secundarios. “Agosto no será un mes cualquiera para
las movilizaciones estudiantiles.” Y sus palabras se hicieron ciertas ayer.
Miles de estudiantes llegaron a Plaza Italia, en el centro de Santiago, con la
idea de marchar por la Alameda, la columna vertebral de esta capital,
reclamando por los nulos avances en sus demandas y por una reforma tributaria
en curso destinada a aumentar los recursos del sistema educacional, pero que a
todas luces es insuficiente. En paralelo, la Intendencia Metropolitana
finalmente decidió no autorizar la manifestación masiva, lo que originó graves incidentes
entre los jóvenes y las Fuerzas Especiales de Carabineros, que impidieron el
paso a punta de palos, carros hidrantes y gases lacrimógenos.
El sector se convirtió en un verdadero campo de batalla y la
fallida marcha en una de las más violentas y que más destrozos causaron luego
de que un grupo de encapuchados (jóvenes a rostro cubierto) quemaran tres
colectivos del Transantiago que circulaban por el lugar. Ni carabineros ni
bomberos pudieron evitar que las máquinas ardieran. Los edificios públicos y
privados aledaños tampoco escaparon de la acción delictual y fueron apedreados,
mientras que el tránsito, en esa arteria clave de Santiago, estuvo interrumpido
por largo rato.
A sólo dos cuadras de ese lugar, se encuentra la Federación
de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH). Hasta ahí fueron repelidos
algunos estudiantes y hasta allá llegó la represión. Su presidente, Gabriel
Boric, denunció que Carabineros lanzó gases lacrimógenos a la sede y tuvo duras
palabras para el rol de la policía. Aseguró además que sus propuestas sólo han
sido respondidas con represión por el gobierno. “Lamento profundamente lo que
está sucediendo hoy día en las calles de Santiago, pero la responsabilidad de
esto es por la indolencia y el silencio del gobierno frente a las propuestas
del movimiento estudiantil, en particular del ministro de Educación Harald
Beyer, porque insisto, nosotros hemos buscado todas las maneras de diálogo
posible. Ha ninguneado sistemáticamente al movimiento estudiantil”, dijo.
Agregó que “era evidente lo que iba a pasar. Hicimos un
emplazamiento a los 120 diputados, les entregamos una carta, a los 38
senadores, al presidente de la República, y lo único que recibimos por parte
del gobierno fue una carta que dice acuso de recibo”, insistió.
Más tarde, a través de su cuenta de Twitter, Boric sostuvo
que la quema de micros fue un montaje producto de que justo ayer se discutía en
el Congreso una ley que aumenta las penas a quien participe de manera violenta
en manifestaciones públicas: “¿Qué hace un micro vacío en medio de la calle
justo mientras se tramita la ley Hinzpeter?”, se preguntó el dirigente.
Más frontal fue Eloísa González, quien afirmó “que esto es
un montaje del Estado, porque no sabemos quiénes son los encapuchados ni quiénes
inician esto y conocemos que hay infiltrados de Carabineros que intervienen en
las manifestaciones”, aseguró.
La joven, que se ha convertido en otra de las caras visibles
del movimiento, culpó directamente a carabineros de la violencia. “Yo estaba al
principio de la marcha y puedo dar fe de que Carabineros inició los
enfrentamientos. Si quieren criminalizarnos, ¿por qué no hacen cumplir la ley a
aquellos que lucran con la educación superior?”
“No bajaremos la lucha, seguiremos convocando a movilizaciones,
seguiremos tomándonos los liceos, volveremos a convocar a marchar
independientemente de si nos dan o no el permiso”, sostuvo al tiempo que
advirtió a los políticos que si las cosas no cambian, las acciones se
radicalizarán el próximo 28 de octubre, día en que se realizarán las elecciones
municipales.
En ese sentido, Eloísa González llamó a las autoridades a
“que se preparen, porque en los próximos días vendrá aún más fuerte la
respuesta por parte de los estudiantes”.
Desde el gobierno, el vocero de La Moneda, Andrés Chadwick,
condenó los hechos de violencia y declaró que “los dirigentes estudiantiles que
convocan a estas marchas ilegales saben que están llamando y abriendo las
puertas al vandalismo y la delincuencia, saben que se van a producir todo acto
de tipo violento, alteraciones y faltas de respeto a la vida de las personas,
producir daño a la gente que trabaja. Ellos no pueden eximirse de la
responsabilidad que tienen en estas convocatorias”. En ese escenario, afirmó
que “no es un tema de educación, es un tema de respeto al derecho de las
personas a vivir en paz, es un tema de respeto por la convivencia democrática”.
Por su parte, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter,
dijo que la acusación de montaje en la quema de tres buses durante los
disturbios es ridícula. “Lo único que faltaba es que los estudiantes digan que
la quema de estos tres buses es un montaje, es francamente ridículo.”
“Todos fuimos testigos de lo que ocurrió hoy. Pero la verdad
es que los dirigentes estudiantiles, porque hay que distinguir entre ellos y
los estudiantes que quieren una mejor educación, no pueden sostener esas
palabras si quieren participar de buena fe en el debate público”, agregó el
titular de Educación.
Al cierre de esta edición se esperaba el saldo policial y
médico de la jornada, que dejó a varios detenidos y heridos, mientras los
primeros cacerolazos en protesta contra el gobierno se dejaban sentir entrada
la noche.