"El buque factoría Nisshin Maru zarpó este fin de año de la isla Innoshima" en el occidente de Japón, explicó Junichi Sato, vocero de Greenpeace en Japón.

La agencia de prensa Kyodo informó, por su parte, que tres navíos balleneros más salieron del puerto Shimonoseki (occidente) e iban a sumarse en alta mar al buque factoría.

La Agencia de Pesca japonesa rehusó confirmar dicha información. "No difundimos la fecha por razones de seguridad", indicó uno de los responsables.

En una declaración anterior, esta agencia japonesa había adelantado que la flota esperaba pescar en la temporada 2013 un máximo de 935 pequeños rorcuales y 50 rorcuales comunes de enero a marzo.

Militantes de la asociación de defensa de la naturaleza Sea Shepherd, la ONG de Paul Watson con sede en Estados Unidos, esperan a la flota nipona en la Antártida para tratar de impedir la caza de ballenas.

Sea Shepherd, que ha enviado por novena vez barcos a la zona, este año ha realizado un gran despliegue: cuatro barcos, un helicóptero, tres aviones sin piloto y un centenar de personas se han movilizado.

Hace unos diez días, un tribunal estadounidense ordenó a Sea Shepherd que no se acerque "bajo ninguna circunstancia a menos de 500 metros" de los navíos japoneses cuando naveguen en alta mar. Pero la ONG de Watson, sobre el que la justicia de Costa Rica ha emitido una orden de captura, mantiene su decisión. "Verán que seguimos allí para proteger el santuario de las ballenas en los mares del Sur, con nuestros barcos y nuestras vidas", advirtió Sea Shepherd en su portal Internet.

Los países que se oponen a la pesca de la ballena instaron el jueves a los militantes ecologistas que se limiten a manifestarse pacíficamente y sin correr riesgos. Australia, Nueva Zelanda, Holanda y Estados Unidos declararon en un comunicado conjunto que no dudarán en hacer respetar la ley en caso de "actividad ilegal".

La semana pasada, las autoridades japonesas indicaron que habrá guardacostas a bordo de los balleneros para garantizar la seguridad del personal ante el acoso de la asociación ecologista.

Japón pesca ballenas amparándose en la tolerancia de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) con la caza con fines de investigación, aunque la carne acabe en los comercios nipones. El organismo internacional prohíbe toda pesca comercial. Tokio defiende que la pesca de los cetáceos forma parte integrante de la cultura japonesa.

Sea Shepherd reprocha también, con otras organizaciones, a los japoneses la caza de delfines, en particular en la bahía de Taiji, que se hizo célebre por el documental "The cove, la bahía de la vergüenza".

La asociación, en pie de guerra con Tokio, anunció a mediados de diciembre que apoya a Pekín en un diferendo sobre la soberanía de las islas del mar de China oriental, administradas por Japón bajo el nombre de Senkaku pero reivindicadas por China como Diaoyu. "El control de Japón sobre estas islas llevaría a una mayor masacre de delfines y ballenas en sus entornos", dijo la ONG.