Este discurso desafiante, que muchos creen que se dirige a Estados Unidos, se produce en un momento en el que China se enfrenta a críticas por las supuestas violaciones de los derechos humanos y la represión sobre Hong Kong.

Las relaciones entre EE.UU. y China han empeorado en los últimos tiempos por el comercio, el espionaje y la pandemia.

La cuestión de Taiwán es también una importante fuente de tensión. Mientras que la democrática Taiwán se considera un Estado soberano, Pekín ve la isla como una provincia escindida. El jueves, Xi afirmó que China mantiene un "compromiso inquebrantable" con la unificación de Taiwán.

"Nadie debe subestimar la determinación, la voluntad y la capacidad del pueblo chino para defender su soberanía nacional y su integridad territorial", afirmó.

En las celebraciones del centenario, China exhibió vuelos de aviones militares, salvas de cañón y canciones patrióticas.

En la plaza de Tiananmen de Pekín asistió una multitud cuidadosamente vigilada, aunque muchos de los asistentes no llevaban máscaras.

En las últimas semanas, los medios de comunicación han promovido una versión de la historia de China aprobada por el partido.

En Hong Kong también se conmemoró el aniversario del traspaso de poderes ese mismo día.

 

¿Qué se destacó en el mensaje de Xi?

Xi, que habló durante aproximadamente una hora, reiteró el papel del partido en la China moderna, afirmando que ha sido fundamental para el crecimiento del país y que los intentos de separarlo del pueblo fracasarían.

"Sólo el socialismo puede salvar a China, y sólo el socialismo con características chinas puede desarrollar a China", proclamó, refiriéndose al sistema bajo el cual el partido adoptó los mercados para reformar la economía.

Y añadió: "Nunca permitiremos que alguien intimide, oprima o subyugue a China".

"Cualquiera que se atreva a intentarlo se encontrará con su cabeza sangrientamente golpeada contra la Gran Muralla de acero forjada por más de 1.400 millones de chinos", amenazó.

China ha acusado repetidamente a EE.UU. de intentar frenar su crecimiento y esos comentarios también se consideran una referencia a Washington.

En cuanto a Hong Kong y Macao -que, en su opinión, conservan un "alto grado de autonomía"-, deben "implementar con precisión los principios de 'un país, dos sistemas'", en los que se basó el acuerdo para que Reino Unido y Portugal devolvieran los territorios a China.