Steller fue condenado por el Tribunal de Golfito a 12 años de prisión y se le acusó por responder al ataque de saqueadores armados que la emprendieron contra él y otros compañeros, cuando dio la vos de alerta para que se alejaran de los nidos de las tortugas marinas que saqueaban en el Parque Nacional Corcovado.

Los hechos ocurrieron el 22 de setiembre de 2009, y desde entonces, aseguran líderes ambientalistas, el guardaparques ha vivido en un estado de zozobra.

La Federación Conservacionista Costarricense (FECON) intercedió, este martes, ante el Consejo de Gobierno para pedir a los ministros de Estado que le concedan el indulto al guardaparques condenado por defender el patrimonio natural dentro del Parque Nacional Corcovado, informó el presidente de FECON, Mauricio Álvarez.

Álvarez dijo que el movimiento ambientalista recibió “con total indignación la noticia de la condena de 12 años de prisión para el guardaparques, después de que durante el proceso se comprobó la legítima defensa propia en la que actuó Steller, frente al ataque de cazadores y hueveros ilegales en el sector de Carate, en el Parque Nacional Corcovado”.

Según lo narra la FECON, “los guardaparques encontraron a un grupo de hueveros, que reaccionaron de manera violenta a las advertencias, insultaron y atacaron a los guardaparques a golpes y los persiguieron con machetes. Los guardaparques reaccionaron en defensa propia con sus armas reglamentarias y en consecuencia uno de los atacantes quedó herido de bala (Ver más)”.

Primero Jairo Mora y ahora Steller

“Igual que en el caso de la absolutoria a los asesinos de Jairo Mora”, el sistema judicial deja “en total vulnerabilidad a quienes defienden la Naturaleza en vez de protegerles, se criminaliza su gestión en vez de estimularla y de manera injusta protege y deja en libertad a destructores del medio ambiente y asesinos, en lugar de hacerles pagar su deuda y condenar cualquier acto de violencia contra nuestro país y la vida que entregan las personas que lo protegen” enfatizó el presidente de FECON.

Para Álvarez, “esta actitud no es nueva” y lamentó que el gobierno todavía no haya asumido con decisión la protección del ambiente, “esta actitud quedó en evidencia cuando no actuó frente a la matanza de tiburones en el Parque Nacional Isla del Coco, ocasión en la que el Viceministro de Aguas y Mares aseguró que se trataba de una percepción errónea, “aquella de los guardaparques que denuncian cotidianamente y con evidencia contundente que hay pesca ilegal en aguas del parque nacional y otras zonas restringidas”.

“Las declaraciones del jerarca nos han dejado en ridículo y nuestra imagen de país “verde” pasó a país rojo sangre, rojo vergüenza, sin embargo, dijo, el indulto a Steller podría empezar a rectificar y recuperar la imagen de gobierno del supuesto cambio”. (Ver última denuncia).

Osa, zona peligrosa.

Un informe de FECON calificó la defensa del ambiente en Osa “como peligrosa”, es una actividad amenazada por actos de violencia que forman una dolorosa maraña de incendios, atentados, amenazas y asesinatos.

Don Alcides Parajeles fue agredido con disparos por parte de unos cazadores en el más reciente atentado a su vida, sufrido en 2013, este protector de Península de Osa, campesino, y ya reconocido héroe ecologista por quienes lo conocemos y respetamos, pero anónimo para la gran mayoría, ha denunciado en múltiples ocasiones amenazas de muerte y agresiones a su vida y a la de su familia por defender a la Naturaleza.

Afortunadamente, una vez más, él resultó ileso. Sin embargo, esa no ha sido la suerte de otros, tal es el caso de la ambientalista canadiense Kimberly Blackwell quien fue asesinada a finales del 2011 en Península de Osa. La chocolatera – como se conocía a Kimbely por la fabricación de chocolate casero- tuvo varios enfrentamientos con cazadores ilegales y se presume que la mataron por venganza.

El 7 de diciembre de 1994, por medio de un incendio, cuyas causas no fueron esclarecidas satisfactoriamente por la investigación oficial, acabaron con la vida de los compañeros Oscar Fallas, Jaime Bustamante y María del Mar Cordero, dirigentes de la Asociación Ecologista Costarricense (AECO), justo después de una victoriosa campaña de la AECO frente a la multinacional maderera "Ston Forestal" en la Península.

En febrero de 1999 en una pacífica marcha para pedir una moratoria a la desforestación en la Península de Osa, se realizaron una serie de arrestos injustificados a ecologistas y representantes comunitarios.

En 2009 fue incendiada la Oficina del Minae del Área de Conservación Osa, en Palmar Norte, las oficinas dañadas contenían expedientes sobre investigaciones de talas ilegales en zonas protegidas.

En 2010, el ambientalista Carlos León, que ha denunciado anomalías ambientales, sufrió un atentado en su casa también incendiada, por dicha sin víctimas fatales.

La lista incendiaria continúa, como el caso de la Asociación para el Desarrollo del Parque Marino (2006) y el del hogar de los guardaparques en Bahía Ballena (1995).

También recibió amenazas de muerte Eduardo Carillo director del Instituto Internacional en Conservación y Manejo de Vida Silvestre de la Universidad Nacional (UNA) por sus denuncias en Corcovado.

Guardaparques en la mira. En abril pasado, el exdiputado Chavarría fue detenido por el ataque a funcionarios del Área de Conservación Tempisque que se encontraban atendiendo una denuncia por supuesta tala ilegal en la finca del agresor. El exdiputado agredió a uno de los guardaparques por la espalda con el lomo del machete, que lo marcó con una cicatriz. Anterior a este caso también fueron agredidos funcionarios del MINAE en Isla del Coco, en Junio de 2013 y en setiembre del mismo año un cazador que hirió con arma blanca a un voluntario en Palmichal.

Los casos anteriores son algunos de los más de 68 tipos de agresiones contra defensores del ambiente en los últimas décadas que han trascendido a la prensa extranjera, (The Guardian, 19-03- 2015).

Ante estos antecedentes, tan alarmantes cada uno por sí solo, y en conjunto por numerosos, solicitamos que el Consejo de Gobierno inicie el trámite del indulto para Mauricio Steller. Así como medidas que por años han solicitado pacientemente los guardaparques y ambientalistas para mejorar las condiciones de nuestro trabajo.