Los estadounidenses han pagado y seguirán pagando un precio muy alto por su fracaso en Afganistán.

La guerra en Afganistán no solo ha sido el más largo conflicto bélico librado por Estados Unidos en su historia, sino también uno de los más resonantes fracasos.

Cuando en 2001 invadió junto a sus aliados occidentales, los norteamericanos llevaban el propósito de desplazar del poder a los talibanes, a quienes acusaba de dar refugio a Osama bin Laden, supuesto autor de los atentados terroristas del 11 de setiembre que derribó las Torres Gemelas en Nueva York.

Durante los primeros años de la intervención, las fuerzas militares occidentales lograron mantener a los talibanes fuera del gobierno, pero nunca lograron derrotarlos. Por el contrario, los talibanes siempre ejercieron el control de amplios sectores del territorio y ofrecieron una tenaz resistencia a los invasores.

Veinte años de guerra dejaron una estela de más de 17o.000 muertes y gastos militares cercanos a un billón de dólares por parte de Estados Unidos y sus aliados, sin incluir en esta cifra las enormes pérdidas en infraestructura y retraso económico de la nación asiática.

Según cifras de institutos de investigación universitaria (Harvard y Brown) reproducidos por Los Angeles Times, un total de 2.448 soldados estadounidenses perdieron la vida en el conflicto, al igual que 3.846 “contratistas” (mercenarios).

La cifra de víctimas entre miembros del ejército y la policía afganos es del orden de los 66.000, además de 1.145 miembros de las fuerzas aliadas, especialmente de la OTAN.

Se contabilizan 47.245 muertos en la población civil afgana y 51.191 del lado de los combatientes talibanes.

Otras víctimas ajenas al conflicto son 444 trabajadores de organismos humanitarios y 72 periodistas.

El costo total en vidas humanas fue de 172.391, según las cifras de los mencionados institutos.

En lo económico, Estados Unidos financió con préstamos de casi un billón de dólares la guerra en Afganistán. Pero si a esto sumamos la guerra en Irak, que también costeó con créditos, la deuda asciende a 2 billones de dólares.

Cada uno de los 210 millones de contribuyentes en Estados Unidos debe pagar, en promedio, 9.524 dólares para pagar ambas guerras. Sin embargo, a esto debe sumarse el costo de los intereses hasta el año 2050, que asciende a otros 6,5 billones de dólares.

El resultado de todo ese sacrificio humano y económico ha sido que los talibanes volvieron al poder, ahora fortalecidos como nunca, a imponer la persecución y la represión de la población afgana.