Imagen: Retrato histórico del Héroe Nacional y Libertador de la Patria Juan Rafael Mora Porras conocido como Juanito Mora.

¿A quién hizo tanto daño para convertirse en la víctima de un odio y una venganza tan cruel? ¿Cómo había llegado hasta ese momento en el que le faltaban pocas horas para ser fusilado? ¿Qué había hecho tan mal en su corta vida para merecer ese triste final? ¿Qué haría su familia sin él? ¿Qué pasaría con sus propiedades, negocios y cuentas por cobrar? ¿Dónde irían a parar sus proyectos de gobierno? ¿Qué pensarían las generaciones futuras de su legado como presidente de este país, por el cual se preocupó tanto?

Los cuestionamientos se sucedían uno tras de otro y no lograba atinar con las respuestas. Un sudor frío lo sofocaba. La ropa mojada y pegada sobre su tembloroso cuerpo, le anunciaba que pronto, ese 30 de setiembre de 1860, ya no respiraría más, no escribiría notas, no haría discursos, no abrazaría a su familia, no lograría conocer a su última hija, no podría conducir los destinos de su amada patria.

Cerraba sus ojos y veía pasar en su mente los recuerdos alegres, tristes e inciertos de su vida ¿Cuándo dio motivos para crear tanto resentimiento hacia él de parte de sus familiares, de soldados que lucharon a su lado y le manifestaron obediencia y aprecio, de socios comerciales con quienes compartió inquietudes y riquezas?

Y continuaba martirizando su mente buscando las respuestas a tantos engaños, mentiras y traiciones. ¿Cómo fue tan ingenuo para suponer que recibiría apoyo de sus seguidores a su retorno a Costa Rica? ¿Por qué entró a la política cuando sabía muy bien que es un laberinto engañoso y por qué no se salió pronto de esta?

¿Por qué no atendió el prudente consejo de doña Inés Aguilar, su esposa, quien encinta de su noveno embarazo, le imploró que se quedara unos meses más con su familia en El Salvador? No la escuchó y posiblemente este fue su mayor dolor, su más terrible pesar, entre los todos pesares.

 

Actividades didácticas

- Investiga acerca de la vida y la obra de gobierno del presidente Juan Rafael Mora Porras y emite criterio respecto a su fusilamiento el 30 de setiembre en Puntarenas. ¿Compartes el criterio de que fue un hecho abominable que enluta la historia patria?

- Investiga en Internet sobre el legado de don Juan Rafael Mora Porras ¿Cuáles de sus obras se han postergado hasta el día de hoy? Coméntalo con tu grupo o con su familia.

- Al visitar San José o el centro de Puntarenas, busca los nombres de avenidas, parques y monumentos en honor al presidente Mora Porras. Investiga si hay otros sitios en el país que tengan un recuerdo visible de este insigne Presidente de la República, Benemérito de la Patria, Héroe y Libertador Nacional.

- Después de conocer la obra de gobierno y la vida del presidente Mora Porras, reflexiona sobre su mayor legado a la construcción del Estado costarricense y lo comentas con tus compañeros y con tu familia. 

* Obra de gobierno de don Juan Rafael Mora Porras (1849-1859)

- Construyó la Fábrica Nacional de Licores, el Hospital San Juan de Dios, el Palacio Nacional y la Universidad de Santo Tomás.

-  Lideró la Campaña Nacional de 1856-57.

- Ordenó la hacienda pública.

- Propició la firma del tratado de límites con Nicaragua Cañas- Jerez (1858).

- Fomentó el cultivo del café.

- Construyó el primer Teatro en Centroamérica.

- Promovió la inmigración europea al país.

* Posibles errores de don Juan Mora Porras (1814-1860) Regresar del exilio en 1860.

- No retirarse de la vida política en 1959.

- Subestimar a sus enemigos políticos y económicos

- Otro (s)….

Cuento DOS:

William Walker, la frustración de un prepotente

En la goleta St Mary’s, William Walker, líder de los filibusteros, iba de pie en la proa y tenía abarrotada la cabeza de pensamientos y el alma llena de pesares. Su melancolía tenía tintes de cólera y de mucha ansiedad. El viento le pegaba latigazos en su rostro y le secaba las lágrimas de rabia, que caían lentamente de sus ojos.

Se vio obligado a rendirse pero jamás lo hizo frente a los insignificantes ejércitos centroamericanos, sino ante Mr. Charles H. Davis, almirante de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, su patria, la poderosa nación del norte.

Por la formación religiosa y austera recibida en el seno de su familia, estaba plenamente convencido que sus ideales eran convenientes y necesarios para lograr que, el istmo centroamericano fuera anexado a su país, Estados Unidos, que se encontraba expandiendo sus fronteras hacia el sur.

El Destino Manifiesto, ideología que él propagaba, le daba el fundamento para justificar sus acciones en Nicaragua. Esta consideraba que Estados Unidos estaba “Ungido por la Divina Providencia” para expandir sus creencias y estilo de vida en América. Además, era un abanderado de la Doctrina Monroe que promocionaba la expansión de los Estados Unidos en el continente, evitando toda intervención inglesa o francesa en estas latitudes.

Tuvo el apoyo solapado del gobierno de Washington y el de los ricos terratenientes de los estados sureños, sin embargo, fue un rotundo fracaso su plan de establecer la esclavitud y el modelo de vida sureño en estas tierras tropicales. ¿Por qué no pudo vencer las milicias de estos pueblos carentes de civilización, de orden y disciplina?

Él era un profesional educado. Periodista, abogado y médico ¿Qué le faltó para consagrarse como el ungido que traía a Centroamérica las normas de la cultura y los fundamentos de una sociedad próspera, bajo los requerimientos de un régimen esclavista?

Estaba predestinado a traer las bondades de la cultura anglosajona a estas tierras. ¿Cómo no lo valoraron? Su origen étnico era garantía de la superioridad de los bienes culturales de la poderosa nación del norte ¿Por qué los despreciaron si los requerían para salir de su evidente atraso?

Deberían de agradecer que pusiera interés en educar a estas poblaciones carentes de inteligencia, provenientes de una raza mestiza inferior, la cual, gracias a su presencia, podría alcanzar niveles de desarrollo semejantes a los logrados por los países con población blanca europea y no mestiza.

Todo lo tenía a su favor. Los estados sureños alimentaban su sueño de establecer aquí la esclavitud de manera que, si necesitaban extender su modelo económico, basado en la agricultura realizada por esclavos negros, estos territorios calificaban para implantar ese modelo de producción.

Creía que sus ambiciones políticas eran correctas. No obstante, estos pueblos rechazaron el beneficio de aprender un idioma, una religión y unas costumbres anglosajonas. Estas superaban en todo a las mestizas, indígenas y negras. ¿Por qué no valoraron la oportunidad de cambiar para mejorar?

El logro de sus ideales en Centroamérica terminaría con los problemas que se venían gestando entre los Estados industriales del norte y los del sur en los Estados Unidos. Pocos años después estas diferencias generaron la sangrienta Guerra de Secesión. Pudo haber evitado esa trágica guerra civil, si hubiera coronado con éxito su dominio en el istmo, pero nada le salió como pensaba.

Five or None era su bandera. Cuando desembarcó en el puerto de El Realejo, en Nicaragua, los filibusteros que lo acompañaban: militares y vagabundos unos, aventureros otros, con interés de colonizar estas salvajes tierras, quienes se unieron para formar una falange, Los Inmortales. ¿Por qué no lograron apoderarse de estas cinco jóvenes repúblicas, que apenas iniciaban su camino soberano e independiente y se debatían entre guerras fratricidas, golpes de estado y se encontraban sumidas en una inestable crisis política y denigrante pobreza?

Estaba muy molesto. No podía entender el juego político de los líderes nicaragüenses de esos años. Algunos liberales de la ciudad de León lo llamaron para que pacificara el país de una interminable guerra civil contra los legitimistas de Granada y cuando logró elegirse presidente de Nicaragua y estableció la esclavitud, le declararon la guerra. ¡Increíble! ¡Sartal de insensatos!

Ofreció un trato amistoso a Juan Rafael Mora Porras, presidente de Costa Rica, un país que experimentaba cierto nivel de desarrollo debido al cultivo y exportación del café, pero, este le respondió con desplantes y agravios.

Él venía de un país que había logrado arrebatarle el 52 % del territorio a México ¿Con qué agallas este insignificante mestizo, de pequeña estatura pero con una enorme capacidad de mandó y visión de estadista, lideró la oposición militar a su proyecto? ¿De dónde había salido este cobrizo desafiante que no sintió temor alguno de enfrentarlo? ¡Era un igualado!

Mr. Davis, el capitán de la fragata, cortó esa cadena de sentimientos en pugna y dudas aglomeradas en su mente, al acercarse para decirle:

- Mr. Walker, terminó su aventura en estas tierras tropicales. Aproveche que salió con vida y comience una nueva en California, New Orleans o en Nashville, donde nació. Tal vez allá lo esté esperando una buena mujer que desee formar un hogar con usted.

Walker lo miró con sus profundos ojos grises cargados de desconfianza y odio pero luego inclinó su cabeza y con tristeza le confesó que su novia había muerto y que nadie esperaba por él en Estados Unidos.

De repente con mucha soberbia le dio la espalda y sentenció que “su presencia en Centroamérica apenas iniciaba y volvería a retomar el proyecto de la esclavitud y de la expansión territorial, que bajo el auspicio de su país, traería más refuerzos y mejores armas para alcanzar su sueño: la dominación de las repúblicas centroamericanas y Cuba”.

Mr. Davis comprendió que estaba frente a un hombre terco, enfermo por la ambición, víctima de una gran soledad y aislamiento social, cuyas pretensiones lo llevarían a la ruina.

Con una espigada y pequeña figura, paranoico, depresivo, desconfiado, con complejos de superioridad racial, cultural y religiosa, Walker quiso ser un héroe, un general cinco estrellas, predestinado para imponer a la fuerza la civilización anglosajona y la esclavitud en estas tierras tropicales y no pasó de ser un pirata invasor, que irrumpió, de manera violenta, en los hogares nicaragüenses y trajo dolor, zozobra y muerte a los países centroamericanos.

Después de reiteradas incursiones a Nicaragua, Walker, fue tomado preso por los ingleses y entregado a las autoridades de Honduras, responsables de fusilarlo en 1860.

La gesta militar llamada Guerra Patria Centroamericana, librada en 1856-57 por los ejércitos centroamericanos en contra de la invasión liderada por William Walker, es fehaciente demostración del poder invencible generado por el amor patrio de las poblaciones campesinas del istmo, frente a la presencia militar pagada de un grupo de advenedizos, guiados por un arrogante aventurero, presumido racista, altanero, vengativo. !Un verdadero prepotente!

 

Actividades didácticas

- Investiga en Internet más información sobre las razones que justifican la presencia de William Walker en Centroamérica y compártelas con tu familia o compañeros de aula.

- Busca información en Internet acerca de la Doctrina Monroe y la del Destino Manifiesto que inspiraron la aventura de William Walker en Centroamérica y explica por qué Walker no logró su cometido en Centroamérica.

- Redacta un pensamiento que contenga tus opiniones relacionadas con la gesta heroica del pueblo costarricense frente a la invasión filibustera y lo expones ante tu familia o tu grupo de compañeros.

- Investiga las biografías de Juan Rafael Mora Porras y de William Walker.

- Elabora imágenes de cada uno y coloca al lado de estos, las cualidades que los distinguían y compáralas.

- Participa en un juego en donde se enfrenten las ideas de los filibusteros en contraposición con las que inspiraron las luchas de los pueblos centroamericanos. ¿Cuál grupo tenía razones más poderosas para luchar, sin tregua y obtener la victoria?

- Elabora un cuadro comparativo que demuestre los beneficios de vivir en un país soberano e independiente en donde se respeten los derechos humanos con otro que tenga un gobierno dictatorial que los violente. Explica tu cuadro a la familia o al grupo. 

(* Escritora, miembro de la Academia Morista de Costa Rica)  Libro Cuentos y relatos sobre la Campaña Nacional de 1856.