Muchas de las comunidades participantes son de difícil acceso. En la foto el proyecto Qanojb'al.

Un total de 30 comunidades de seis países de Centroamérica, entre las que se encuentran organizaciones campesinas e indígenas, se encontraron a través de la tecnología en el primer taller de intercambio de experiencias exitosas del Programa Manejo Integrado de Recursos Naturales.
 
Una misión que parecía imposible: interconectar a 30 organizaciones campesinas y pueblos indígenas de Centroamérica, debido a que se encuentran en diferentes países, zonas remotas, lugares donde el acceso a las Tecnologías de Información y Comunicación es escaso o casi imposible de obtener... se logró. 

Gracias al esfuerzo conjunto de ACICAFOC y CICA Sotz’il, fue posible poner en contacto a estas organizaciones campesinas e indígenas, gracias a la tecnología, con herramientas que les brindaron la primera experiencia virtual.

El evento se realizó los días 18 y 19 de setiembre pasado, siendo el primer encuentro de carácter no presencial en contar con la participación de tantas comunidades culturales a nivel internacional.  

 
Muchas de las comunidades participantes son de difícil acceso. En la foto el proyecto Qanojb'al.

“Los principales retos que vimos y vivimos durante estos talleres estuvieron presentes más que todo en la virtualidad, que, si bien se presentó como una ventaja, también representó un reto o dificultad para todos los que participamos: técnicos, representantes de organizaciones internacionales, y en particular para las comunidades que, no cuentan al día de hoy con las tecnologías o la conexión necesaria para llevar a cabo los talleres de manera óptima”, indicó Natalia Arce, Coordinadora del Programa de Manejo Integral de Recursos Naturales de ACICAFOC.
 
La convivencia intercultural, el intercambio de experiencias, así como reconocimiento y exploración de las distintas afectaciones que han existido para estas poblaciones luego de la llegada del COVID-19 a Centroamérica, fueron parte de los tópicos de discusión durante estos eventos. 

Otra de los impactos positivos de este encuentro fue que mejoró considerablemente la participación e inclusión de mujeres y jóvenes en estas actividades, quienes han visto beneficios no solo a nivel económico, sino a nivel cultural, ambiental y en materia de condiciones humanas.

 
Se valoraron varias herramientas digitales, y el equipo organizador se decantó por la que menos desafíos tecnológicos de uso y acceso representaba.

Con un fuerte aprovechamiento y participación inclusiva de las distintas organizaciones, se pudieron apreciar sus opiniones y comentarios por medio de videoconferencia e incluso de comentarios en el chat escrito, opinando sobre temas e iniciativas sostenibles como la cosecha de agua de lluvia, la implementación de energía solar, el empoderamiento cultural de las comunidades, la seguridad alimentaria y el manejo sostenible de bosques. 

“Se lograron los objetivos a pesar de algunas dificultades relacionadas a la conexión para distintas poblaciones, pero en la parte del contenido y logros de información obtuvimos mucho más de lo esperado, la experiencia en sí ha logrado ser muy fructífera, especialmente desde la perspectiva de convivencia grupal y cultural”, señaló Ramiro Batzin, Coordinador del Programa de Manejo Integral de Recursos Naturales de CICA/Sotz’il.
 
Ramiro y Natalia sostienen que la actividad realizada y la tecnología utilizada resultó en una oportunidad de adaptación para mejorar el trabajo entre organizaciones y culturas. Este no solo ha sido un taller virtual, sino un gran paso hacia una mejor comunicación y convivencia entre comunidades, especialmente a partir de la normalidad que ahora enfrentamos con respecto al COVID-19.
 
Aunque la mayor parte de la retroalimentación de este taller fue positiva, quedó expuesta la brecha digital que muchas veces divide y secciona las posibilidades de acceso para muchas poblaciones de zonas más rurales. Esta brecha se ve muy marcada en estas comunidades donde varias tuvieron que movilizarse para lograr una conexión medianamente estable de internet. 

Por eso, parte de los retos que tenemos para futuras actividades internacionales, van desde la correcta y continua capacitación en el manejo de las tecnologías, hasta la implementación de mejores condiciones y facilidades de conectividad para las comunidades más desconectadas de nuestra región.