El proyecto votado la noche del jueves en segundo y último debate por la Asamblea Legislativa tiene como principal novedad la prohibición del uso de pajillas plásticas.

También contempla la gestión de los residuos plásticos en los programas educativos y acciones de reciclaje que deben adoptar los importadores y productores de envases plásticos.

Determina además que los productores de bolsas plásticas deben utilizar un porcentaje de material reciclado.

Sin embargo, ambientalistas recordaron que muchas de esas medidas ya están contempladas en la ley de gestión de residuos de 2010, por lo que la única novedad es que en el plazo de uno año prohíbe el uso de pajillas.

"No es momento de debilitar iniciativas en materia de regulación del plástico de un solo uso, es momento de fortalecer prohibiciones", declaró el ministro del Medio Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez.

El gobierno defendió prohibir en el plazo de dos años todos los plásticos de un solo uso, pero la iniciativa fue modificada por el diputado Erwen Masís del opositor Partido Unidad Social Cristiana.

Masís destacó que su proyecto apunta a la industria a hacer una reconversión productiva para que fabriquen sustitutos del plástico que no contaminen y pone énfasis en la educación ambiental.

Pero su colega Paola Vega, del oficialista Partido Acción Ciudadana, criticó que el proyecto aprobado no ataca el problema de fondo, en un país que genera 400 toneladas diarias de desechos plásticos, gran parte del cual va a los ríos y mares.

Prohibir el plástico de un solo uso "es una urgencia productiva y ambiental porque se están dañando sistemas ambientales", declaró Vega.

"Hay un potencial enorme en Costa Rica para empresas de materiales alternativos al plástico que necesitan este cambio en la oferta y la demanda para poder crecer", agregó.

El ambientalista Alberto Quesada, de la Fundación MarViva, consideró que el proyecto aprobado ignoró recomendaciones de especialistas al evitar establecer prohibiciones a los plásticos de un solo uso y apostar por procesos educativos y reciclaje para hacer el cambio.

Masís admitió que el proyecto originalmente era más ambicioso, pero que lo modificó para no afectar a la industria del plástico, que emplea a 14.000 personas en Costa Rica.