Foto: En agosto del 2021 decenas de mujeres marcharon de Puerto Viejo a Cocles para denunciar la escalada de violencia que viven. Meses más tarde, las cosas no han mejorado. Foto: Unidas Talamanca.

Este jueves (6 de enero), el Foro de Puerto Viejo en Facebook amaneció con alarmas de un ataque grupal contra dos turistas europeas, una de las cuales seguía desaparecida hasta media mañana, cuando llegó por sus propios medios a una estación de policía.

Según relataron mujeres de la comunidad, quienes «ante la inacción policial» organizaron brigadas de búsqueda y acompañaron a las víctimas, las dos turistas habrían tomado un tuktuk (vehículo de tres ruedas que hace las veces de taxi en la zona) temprano en la noche, para dirigirse a su hotel.

El conductor, sin embargo, se desvió y las llevó a una zona de la playa donde un grupo de hombres las estaba esperando, allí fueron retenidas y agredidas sexualmente por varias horas. En horas de la madrugada, una de las jóvenes logró escapar y pidió ayuda en un bar local. Evidentemente en shock, la mujer insistía que no sabía donde estaba su amiga.

Testigos en la zona informaron que ahí se contactó a la policía y que lo que siguió fue un trato revictimizante que incluyó tomarle la declaración a la joven sobreviviente del ataque sexual en la vía pública, sin antes proveerle ropa para cubrirse y limitarse a patrullar la zona un rato.

Fue entonces que un grupo de lugareñas acompañó a la víctima a la clínica y otras comenzaron una búsqueda, durante la cual hallaron ropa de las jóvenes en la playa. Según declararon, en la clínica de Bribri, donde trasladaron a la mujer, recibieron un trato «desinteresado» y no se les permitió mantener el acompañamiento.

En horas de la mañana la segunda joven llegó por sus propios medios a la estación de policía y según las versiones que se manejan en la zona, de ahí fue llevada a la misma clínica. Posteriormente, no se tiene certeza cómo o por qué razones, las mujeres se retiraron sin que se aplicaran los protocolos indicados para víctimas de violencia sexual y se fueron, con rumbo hacia el aeropuerto.

«Las violaciones a turistas se están dando muy a menudo y el problema que tenemos es que no se están presentando las denuncias porque las turistas se van» – dijo Ana María Arenas, activista de Unidas Talamanca.

UNIVERSIDAD consultó con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) e informaron que la oficina de Bribri «está realizando diligencias de investigación por un caso que se dio esta madrugada al ser las 2 a.m., pues al parecer dos mujeres fueron interceptadas por unos sujetos, quienes la retuvieron y una de ellas logró escapar y da aviso a las autoridades».

La entidad informó, sin embargo, que sólo se está investigando la retención ilegal pues «no se ha determinado» que haya habido agresión sexual.

Ana María Arenas, activista de la organización Unidas Talamanca, precisó que el ataque de la madrugada del jueves se dio en uno de los puntos más peligrosos que se han identificado en la zona, donde han ocurrido otras agresiones contra mujeres. «Antes de la pandemia nosotras hicimos un grupo para patrullar ese sector, para ayudar a las mujeres a cruzar esa parte, que siempre es muy peligrosa. La policía también lo sabe y bueno, no hay patrullaje suficiente», dijo.

Arenas indicó que, tras el trauma, al que se sumó la atención que recibieron tanto por parte de la policía como en la clínica, las jóvenes se fueron del país. «Ellas lo único que querían era irse, se devolvieron al hotel, recogieron sus cosas y se fueron. Ese es uno de los grandes problemas que enfrentamos. Las violaciones a turistas se están dando muy a menudo y el problema que tenemos es que no se están presentando las denuncias porque las turistas se van», comentó.

La activista indicó que la organización está tratando de construir un protocolo para poder auxiliar a toma la cosa en serio».

Ya en ocasiones anteriores las activistas han denunciado una escalada tanto en los casos como en los niveles de violencia doméstica, agresiones sexuales, abusos y violaciones. Sin embargo, el temor a la impunidad, el mal accionar policial y de otras instituciones, así como el hecho de que muchas de las víctimas son extranjeras, han provocado que las cifras oficiales sean prácticamente cero.

Los grupos de apoyo a mujeres, aseguran que atienden por sí mismas casos de violencia de género, acoso y abuso sexual, pues la institucionalidad no llega.

En la tarde del jueves, indicó Arenas, la única acción policial que se estaba realizando en la comunidad era que estaban parando a los conductores de tuktuks. Esta poca acción por parte de la policía, así como actitudes revictimizadoras o abiertamente discriminatorias contra las víctimas, dijo la activista, han sido un obstáculo para que ellas accedan a la justicia.

«Otro de los grandes problemas que tenemos en el Caribe Sur es el accionar de la policía. Primero porque es muy lento, segundo porque es muy misógino y tercero, porque se ponen del lado del agresor antes que de la víctima. Por ejemplo, tenemos un caso de una chica que se estaba bañando y llegó un tipo que estaba en una construcción cercana y se masturbó frente a ella. Ella llamó a la policía y cuando llegaron, le dijeron que no, que ella había malinterpretado las cosas y que él estaba orinando. Entonces, en casos como este, si no hay un video o testigos propiamente de la violación, no existió esa violación», detalló.

El viernes la ministra de la Condición de la Mujer (INAMU), Marcela Guerrero, el ministro a.i. de Seguridad Pública Luis Castillo y una representante del Instituto Costarricense de Turismo, ICT, se trasladaron a Puerto Viejo de Limón para obtener información relacionada con esta denuncia.

Para Guerrero, «las violaciones de las últimas horas y toda la ola de violencia que ha estado sufriendo esta zona del país, genera preocupación y evidencia que aún faltan recursos económicos y humanos para garantizar la debida diligencia del Estado y sus instituciones» en esta materia.

«La violencia en la zona pone en evidencia la falta de atención y la desvalorización que persiste en la sociedad hacia las mujeres, las adolescentes y las niñas. Por estas razones, si se quiere evitar que hechos como estos sigan teniendo lugar en el país se debe combatir abiertamente la inseguridad que viven las mujeres en todos los espacios, la impunidad, la falta de la debida diligencia de las instituciones y sobre todo redoblar esfuerzos para organizar redes de apoyo que coadyuven en la protección de la vida de las mujeres», señaló el INAMU por medio de un comunicado.

Por su parte la Defensoría de los Habitantes destacó que es “preocupante el aumento de homicidios y ataques sexuales a mujeres turistas”

La Defensoría lanzó un llamado de atención a las autoridades para que se apliquen acciones efectivas para detener la violencia homicida y las agresiones sexuales, principalmente contra mujeres, que registran un aumento sin precedentes en la tasa nacional de homicidios durante los años 2019 y 2020, en perjuicio del derecho a la vida de más de mil víctimas mortales.

“Es por ello que, ante el incremento exponencial de la violencia homicida, que se evidencia en el registro de las tasas judiciales de criminalidad, la Defensoría de los Habitantes solicita que, con carácter de urgente, el Presidente de la República y el Señor Ministro de Seguridad, superen el discurso derrotista con que encaran una situación tan delicada en lugar de proponer un Plan de Acción Inmediato que devuelva la confianza a la ciudadanía ante la ola de homicidios que hoy sacude a Costa Rica”.

“En un contexto de tanta violencia en nuestro país, señala la institución mediante un comunicado, no se debe pasar por alto el ataque sexual a dos mujeres a manos de un grupo de hombres en la provincia de Limón, lo cual debe suponer, un severo llamado de atención a las autoridades sobre la necesidad urgente de adoptar medidas para la plena activación de la respuesta policial, que haga efectivo el respeto a la vida e integridad de todas las personas, en nuestro país, de conformidad con los parámetros que exige nuestro Estado Social y Democrático de Derecho.