El Informe del Estado de la Región presentado esta semana en Costa Rica señala que en Centroamérica del 2000 al 2013 la población que vive por debajo de la línea de pobreza (LP) moderada o extrema, en términos porcentuales, disminuyó lo que indica en términos relativos que un porcentaje mayor de la población logró sobrepasar el umbral mínimo de bienestar.

También se redujo la población en condición de pobreza extrema en el Istmo en tres puntos porcentuales (p.p.), bajó de un 29 a un 26 por ciento.

Estas cifras miden los grupos poblacionales en porcentajes dentro de los conglomerados nacionales. No obstante, debido al crecimiento de la población, en el 2013 cerca de 22 millones de personas no obtuvieron los recursos económicos para alcanzar un nivel de vida o bienestar mínimo. Dos millones más de pobres que en el año 2000.

Estos hallazgos son parte del reciente estudio elaborado como insumo para el Quinto Informe Estado de la Región, que señala que en lo que va del siglo XXI, la mayoría de los países Centroamericanos registraron progresos en la disminución de la pobreza medida desde la insuficiencia de ingresos (línea de pobreza).

(Ver mapa interactivo sobre necesidades básicas insatisfechas en Centroamérica)

Con excepción de Guatemala (único país en el que aumentó la pobreza), todos los países de la región tuvieron una reducción de la incidencia de pobreza en la población en este período.

En el caso de Honduras y Nicaragua los cuales han mostrado históricamente los niveles más altos -por encima del 55% de la población bajo la línea de pobreza-, se observó un descenso sensible en comparación con los demás países: 11 puntos porcentuales en Nicaragua y 6 puntos porcentuales en Honduras.

El progreso de Nicaragua, fue más notorio en las zonas urbanas donde bajó del 64% al 53 por ciento y en términos de la pobreza extrema o indigencia este país logró una disminución de casi una tercera parte, pasó de 42 por ciento al 30%.

Por otro lado, países como El Salvador, Panamá y Costa Rica que poseen niveles de pobreza comparativamente más bajos, también mejoraron en este indicador. El descenso osciló entre 14 p.p. (37% a 23% en Panamá) y 3 p.p. (del 20 a 18% en Costa Rica).

La pobreza desde las necesidades básicas insatisfechas

El Quinto Informe Estado de la Región, además de examinar la medición tradicional de pobreza, analizó las necesidades básicas insatisfechas (NBI por sus iniciales) que determinan esta condición: calidad de la vivienda, hacinamiento, acceso a servicios públicos, asistencia a la educación y dependencia económica, para elaborar una Medición Integrada de la Pobreza (MIP).

Ello fue posible mediante el procesamiento de las encuestas nacionales de hogares y de condiciones de vida de los países centroamericanos para los años 1999 ó 2000 y 2013 ó 2014.

Al incorporar estos otros elementos, se pudo determinar que en el 2014, un 54% (frente al 60% del año 2000) de los hogares tenían al menos una NBI y que alrededor de la mitad de ellos (55 de cada 100 hogares pobres), tenían dos o más NBI, es decir, sufrían de pobreza extrema.

Entre las variables que más inciden en la condición de pobreza por NBI, se encuentran el hacinamiento y la calidad de la vivienda, ya que en el 2014 en promedio un 36% y 18% de los hogares de la región, respectivamente, no lograron satisfacer esas necesidades.

Es decir, eran hogares que tenían 3 o más personas por espacio destinado a dormir y no contaban con materiales de construcción de buena calidad.

Asimismo, realizando una comparación en retrospectiva, Centroamérica evidencia avances en materia de pobreza pues cuatro de los seis países analizados lograron disminuciones significativas en el porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas.

Es así como, de los seis países que conforman el Istmo, sólo Nicaragua y Honduras evidenciaron después de casi una década un estancamiento o muy leve descenso en la incidencia de la pobreza vista desde las NBI.

Al contrastar los dos métodos

Al contrastar los dos métodos (MIP), el estudio revela que con la información disponible en 2014, seis de cada diez hogares están en condición de pobreza independientemente del método utilizado para su medición (MIP) a nivel regional.

De estos hogares, tres son pobres crónicos (debajo de la LP y al menos una NBI), dos son pobres estructurales (al menos una NBI) y uno es pobre coyuntural (debajo de la LP), y las razones distan sensiblemente entre países. Esta característica implica que se debe de atacar áreas específicas y realizar política pública más focalizada, con el fin de enfrentar asertivamente este flagelo.

Tal como lo señaló Obryan Poyser, investigador del Proyecto Estado de la Región a cargo de este estudio, en Centroamérica existen importantes brechas entre los países que definen con claridad dos situaciones muy distintas en términos de la incidencia de la pobreza en la región. Por un lado, Nicaragua, Guatemala, Honduras y El Salvador, países en los que la pobreza afecta a alrededor de 6 de cada 10 hogares (más de la mitad de ellos en condición de pobreza extrema). La otra situación es la de Costa Rica y Panamá donde la incidencia se reduce a menos de la mitad (3 de cada 10 hogares) respecto al primer grupo de países y la mayor parte de los hogares están en condición de pobreza moderada.

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