AstraZeneca anunció la suspensión temporal de las pruebas luego de que una paciente presentara una "enfermedad potencialmente inexplicable". Fotografía ilustrativa. © AFP 

La Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca paralizaron sus ensayos de la vacuna que desarrollan contra el nuevo coronavirus debido a una posible reacción adversa en una de las pacientes a las que habían inoculado el compuesto. Esta noticia ha resonado con fuerza pero no necesariamente significa el final de estas pruebas.

La vacuna de Oxford es una de las que más esperanzas suscita de cara a poner fin a la pandemia del Covid-19 que azota al planeta desde principios de 2020, pero un resultado adverso ha paralizado todo. Desde la compañía, se asegura que la medida de pausar los ensayos es “rutinaria”.

AstraZeneca está ya en la última de las fases de ensayos, antes de que comience la producción masiva del posible antídoto contra el virus, y en esta fase las pruebas se están realizando en miles de personas, de las que una mujer ha presentado un cuadro sospechoso de reacción a la inyección, algo que se calificó en un primer momento de “enfermedad inexplicable”.

Con las horas, se ha sabido que la reacción de esta mujer inglesa puede corresponder a la de una mielitis transversa, es decir un trastorno neurológico inflamatorio que afecta a la médula espinal y que puede tener que ver con una infección viral.

ASTRAZENECA INTERRUMPE LOS ENSAYOS CLÍNICOS DE SU VACUNA CONTRA EL COVID-19

La paralización del desarrollo de la vacuna se hace por seguridad, pero todavía está por comprobar si la reacción está relacionada con la vacuna o si es un evento sin conexión y esporádico. Mientras nadie más presente estos síntomas, sigue siendo una incógnita.

Lo que hay que tener en cuenta es que en el mundo científico el único sistema para avanzar es el de 'ensayo y error' y este caso es una muestra de ello. Que se haya pausado esta fase de pruebas no significa que sea el final de esta vacuna. Se tratará de solucionar el error que hay, si es que existe, y se intentarán retomar los ensayos.

Lo que muestra esta suspensión es que la rigurosidad, en lo que a la seguridad y los efectos de las vacunas se refiere, es muy alta y que, ante el más mínimo percance, aunque sea un caso adverso entre miles, todo se detiene.

En la imagen aparece una de las voluntarias del programa de prueba de la vacuna desarrollada por la universidad de Oxford y AstraZeneca. En Johannesburgo, Sudáfrica, el 27 de agosto de 2020.

Esta vacuna está basada en una versión debilitada del virus que produce un resfriado común y a pesar del parón sigue siendo una de las más avanzadas y fiables de las más de 30 que se están investigando.

Las reacciones a lo sucedido han sido varias, pero todas coinciden en que está dentro de la normalidad en una investigación de este tipo. El director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE. UU., Anthony Fauci, aseguró que "es realmente una de las válvulas de seguridad que tienen ensayos clínicos como este”, pero que "con suerte lo resolverán y podrán continuar con el resto de la investigación".

OMS NO ESPESRA VACUNACIÓN MASIVA HASTA MEDIADOS DE 2021

Lo que parece más difícil es que la posible vacuna llegue a todos en un periodo corto. La jefa de científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Soumya Swaminathan, advirtió que no espera que las posibles vacunas contra el Covid-19 estén disponibles para la población general antes de dos años, aunque los primeros grupos de riesgo podrían ser inmunizados a mediados de 2021.

"Muchos piensan que a principios del próximo año llegará una panacea que lo resuelva todo, pero no va a ser así: hay un largo proceso de evaluación, licencias, fabricación y distribución", subrayó la experta india en una sesión de preguntas y respuestas con internautas a través de las redes sociales.

Distribución de la posible vacuna contra el Covid-19, un reto mundial sin precedentes https://t.co/T7PjcUe1k3 pic.twitter.com/ljV06Heo5 — FRANCE24 Español (@France24_es) July 31, 2020

Swaminathan indicó que desde la organización se maneja como escenario más optimista la primera llegada de vacunas a diversos países a mediados del próximo año, momento en el que se deberá dar prioridad a los grupos de mayor riesgo, ya que entonces aún no se habrán podido producir dosis para toda la sociedad.

"Es la primera vez en la historia que necesitamos miles de millones de dosis de una vacuna", afirmó la científica en jefe de la OMS, quien explicó que como mucho en las campañas masivas de vacunación anuales contra otras enfermedades se necesitan cientos de millones de dosis.

Hasta entonces, subrayó Swaminathan, "la gente debe ser disciplinada", dando a entender que deberán continuar las medidas preventivas actuales de distanciamiento físico, uso de mascarillas, higiene de manos y similares.

(Con Reuters, AP y EFE)