La información del Servicio de Guardacostas señala que los 1.230 kilogramos de corvina habrían sido “extraídos ilegalmente del Golfo de Nicoya” por lo que los botes fueron interceptados en el estero de Puntarenas, donde se ubican varias empresas procesadoras de pescado.

Costa Rica tiene una regulación precisa sobre el uso de artes de pesca y prohibiciones al uso de tecnologías de arrastre o de gran alcance para proteger los ciclos de reproducción y desarrollo de las especies marinas de todos los órdenes, que incluye a las especies comestibles y la preservación de los hábitats y ecosistemas marino terrestres.

El Fiscal de Puntarenas ordenó decomisar las naves y el producto, así como remitir a la orden de la fiscalía local a las tripulaciones de las lanchas, hasta comprobarse si para la captura de este volumen de pescado se utilizaron técnicas prohibidas en el Golfo de Nicoya y otras áreas marinas nacionales, como las técnicas de cerco y encierro.

Esta práctica está prohibida en el país por sus efectos destructivos del fondo marino y la depredación de especie durante el procedimiento, ya que se usan redes de hasta dos kilómetros de largo para encerrar el área y luego van cerrando el círculo, señaló el servicio de Guardacostas y agregó que en este procedimiento arrastran gran variedad de peces, muchos de estos juveniles, que son desechados.

Junto con el daño ambiental, continúa señalando el parte de la policía de mares, también van aparejados daños económicos y sociales, pues con esta técnica solo unos pocos pescadores se ven beneficiados, en detrimento de la gran mayoría, quienes sí pescan de modo responsable y apegados a las regulaciones vigentes para esta actividad.

Otros datos que aporta la policía del mar, son las matrículas. Una de las embarcaciones está identificada como “la Carol Dayana, matrícula P-10332, a bordo de la cual viajaban dos hombres de apellidos Peralta y Rojas, quienes transportaban 687 kilogramos de corvina”.

La otra lancha es la Marcela III, matrícula P-12168 y tripulada por dos hombres de apellido Peralta, que llevaban a bordo 543 kilogramos de corvina, por lo que entre ambas lanchas sumaban 1.230 kilogramos de la citada especie.

Los 1.230 kg de corvina decomisados quedaron a disposición de la Fiscalía de Puntarenas y de Incopesca para su eventual subasta.