Rocío Marín González*. Los resultados de la política institucional para incrementar la inversión en el Sistema de Becas Socioeconómicas, que beneficia a cerca del 50 por ciento del total de la población matriculada, es parte de una serie de acciones que buscan garantizar que quienes ingresan a la Institución, sin importar sus condiciones socioeconómicas, puedan cumplir con sus metas académicas y graduarse en beneficio de la sociedad, explicó Jensen.

En su opinión, esto es fundamental en virtud de que Costa Rica ostenta uno los índices más altos de desigualdad en América Latina y tomando en cuenta que la educación sigue siendo un potenciador de potenciadores: “la educación es un factor que favorece y estimula la movilidad social y produce un mayor bienestar para las personas, por lo que es un derecho y un bien público”, recalcó Jensen.

Consecuente con esa visión la UCR también invierte recursos en la construcción de residencias estudiantiles para dotar de alojamiento en condiciones propicias de infraestructura a poblaciones de escasos recursos económicos, provenientes en su gran mayoría de zonas alejadas o de difícil acceso.

“Nuestras residencias estudiantiles son lugares agradables, con cierta calidez, donde el estudiante se siente en familia, lo cual favorece la estabilidad social, emocional y académica, y fomenta valores como el respeto y la tolerancia, para que los jóvenes logren su meta profesional, en un ambiente de universidad del primer mundo”, explicó Jensen.

Asimismo, con miras a que exista una mayor equidad en el acceso a la educación superior pública, en los últimos tres años la UCR ha desarrollado el programa +Equidad, que contempla la Admisión diferida, que favorece a estudiantes de colegios con baja representatividad en la UCR;  Tutorías en pueblos y territorios indígenas, cuyo fruto se vio este 2016 con el ingreso de 30 nuevos estudiantes provenientes de esas comunidades; y Habilidades para la vida, con el que se han beneficiado en total 151 jóvenes de colegios de Nicoya y Sarapiquí, a quienes se les ha motivado a diseñar su propio proyecto de vida superando los obstáculos que presenta su entorno.

Paralelamente a estos apoyos, el Rector señaló que la Universidad trabaja en proyectos piloto con el fin de elevar la calidad en la docencia, haciendo valoraciones sobre todo de aquellos cursos que dan más problemas a los estudiantes para su aprobación. En ese sentido mencionó cómo gracias a cursos piloto de precálculo y de química general con formas de evaluación diferenciadas, se logró doblar la promoción de estudiantes en los cursos de cálculo y de química general, que son requisito para varias carreras.

Para el Dr. Jensen, todo lo anterior muestra que la UCR ha crecido en solidaridad, no solo para con sus estudiantes, lo cual es claramente visible en los múltiples esfuerzos por mejorar su acceso, permanencia y promoción, sino también del cuerpo docente y administrativo que le da soporte al quehacer académico de la Institución.

“Hablamos de solidaridad y equidad cuando reconocemos que hay sectores de la Universidad que requieren un apoyo urgente en infraestructura y equipamiento, para el óptimo desempeño de sus labores. Hablamos de solidaridad, cuando actuamos para que las normas y políticas de equidad e igualdad no solo existan, sino sean respetadas y efectivas en la cotidianidad. Hablamos de solidaridad, cuando la autonomía universitaria se logra ejercer de manera transparente y óptima”, concluyó.

El rector presentó su informe anual en el marco de una sesión solemne del Consejo Universitario efectuada en el Auditorio Alberto Brenes Córdoba, de la Facultad de Derecho este martes 10 de mayo a las 10 a.m.