El kirchnerismo perdió este domingo en los cinco principales distritos de Argentina, que suman dos tercios de los electores, pero siguió siendo la fuerza más votada en el nivel nacional por la fragmentación de la oposición en las elecciones legislativas primarias y obligatorias. Los primeros resultados oficiales, después del escrutinio del 75% de los sufragios, evidencian que el kirchnerismo acabó segundo en las provincias de Buenos Aires (donde sufraga el 37% de los argentinos) y Mendoza, mientras que ocupa el tercer lugar en Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires y el cuarto puesto en Córdoba. Los comicios primarios sirven para elegir a los candidatos para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado en las elecciones legislativas generales de octubre, pero también como una prueba de la popularidad tanto de la presidenta de Argentina, la peronista Cristina Fernández de Kirchner, que se involucró en la campaña electoral de su Frente para la Victoria (FPV), como de los líderes opositores y eventuales presidenciables para 2015.

El kirchnerismo se mantiene como la fuerza más votada de Argentina porque en cada jurisdicción pierde con un rival distinto. En el nivel nacional, el FPV y sus aliados logra el 29,2%, frente al conjunto de la Unión Cívica Radical (UCR) y aliados progresistas, con el 23,6%; al peronismo disidente, que está muy dividido entre sí, pero suma el 21,6%; y la conservadora Propuesta Republicana (PRO), con el 7,8%.

En la provincia de Buenos Aires vencía el nuevo Frente Renovador (33,4%), que postuló a diputado a un peronista que hace dos meses dejó el kirchnerismo y que ahora se convierte en una figura fuerte de la oposición, Sergio Massa. El FPV lograba el 27,7%. En Santa Fe ganó el candidato a diputado socialista Hermes Binner (41,3%), aliado con la Unión Cívica Radical (UCR). La conservadora Propuesta Republicana (PRO) alcanzaba el 25,8% y el kirchnerismo, el 21,2%.

En Córdoba, triunfó el peronismo antikirchnerista (29,7%), que no mantiene por ahora lazos con Massa, quien se presenta como poskirchnerista, y en segundo término acabó la UCR (22,1%), que allí no pactó con el progresismo. El PRO obtuvo el 12,1% y el FPV, solo el 10,8%. En la capital argentina la victoria en la elección a senador era para la alianza de centroizquierda Unen (31,2%), que agrupa al progresismo, la UCR, la Coalición Cívica (CC) y el izquierdista Proyecto Sur. El triunfo sorprendía porque derrotaba al PRO (30,8%), del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri. El kirchnerismo quedó tercero (20,6%). En Mendoza, la UCR (44,2%), que lidera allí el candidato a diputado Julio Cobos, exvicepresidente de Argentina (2007-2011) y que se impuso sin aliarse a los progresistas. Allí, el FPV alcanzó el 26%. La oposición se presenta así como un puzle.

Lo que está claro es que el kirchnerismo no logró en el nivel nacional una victoria contundente que permita predecir que en las elecciones de octubre pueda elevar su dominio de las dos cámaras del Parlamento hasta alcanzar los dos tercios que necesitaría para reformar la Constitución y permitir así que Fernández se postule a una segunda reelección en 2015. El resultado de este domingo aleja la posibilidad de que la jefa de Estado aspire a mantenerse en el poder más allá de esa fecha, cuando se cumplirán 12 años de gobiernos kirchneristas, entre los cuatro de su fallecido esposo, Néstor Kirchner, y ocho de ella. Difícilmente en dos meses cambie demasiado el humor de la sociedad argentina.

El kirchnerismo quedó lejos del 54% que obtuvo Fernández en las presidenciales de 2011, cuando la economía crecía a toda marcha, a diferencia del ritmo moderado de la actualidad. También la corrupción y la inseguridad han pesado este domingo a la hora de votar. Pero tampoco se podía pensar que el Frente para la Victoria iba a obtener en unas legislativas la misma cantidad de votos que en las presidenciales. Eso no suele suceder en Argentina. Kirchner llegó al poder en 2003 con el 22% de los votos. Dos años después, en las legislativas el kirchnerismo ganó con el 39%. En 2007, Fernández fue elegida presidenta con el 45%. En 2009, el kirchnerismo perdió su única elección en diez años, con el 31%, apenas por debajo de una efímera alianza de la UCR, el progresismo y la CC. Hace dos años, la jefa de Estado había marcado un récord de popularidad, pero ahora el panorama es diferente. En 2011, Fernández había vencido en 23 de los 24 distritos (la excepción fue la occidental San Luis) y ahora el kirchnerismo perdía en su feudo, la sureña de Santa Cruz, y en otras provincias, como Chubut, La Pampa, Catamarca, Corrientes, Jujuy, La Rioja y San Juan. Los resultados oficiales nacionales daban por ahora al FPV y sus aliados solo un 29,3%, peor que en 2009, pero sin un rival que lo supere como aquella vez.

El kirchnerismo tendrá que dar mucha pelea en octubre para mantener el control del Congreso. Si lo llega a perder, Fernández tendrá serias dificultades para que sus proyectos de ley se aprueben y tal vez vuelva la parálisis parlamentaria que reinó entre 2009, tras la derrota kirchnerista, y 2011.