Greenpeace Argentina exigió al gobierno ruso la libertad a los 30 activistas de la organización detenidos de manera “ilegítima” en ese país durante una acción contra la explotación petrolera en la zona del Ártico, entre los que hay dos argentinos, Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi.

Las movilizaciones por la liberación de los tripulantes del rompehielos "Arctic Sunrise", que intentaban colocar carteles en la plataforma petrolera de la estatal rusa Gazprom en el mar de Pechora, comenzaron en Nueva Zelanda y Rusia y continuaron en Europa, África y América.

En Buenos Aires la convocatoria fue en Plaza Francia, donde voluntarios de la organización y personas que estaban en el lugar participaron de una multitudinaria foto con las leyendas "Libertad a los 30 activistas del Ártico" y "Liberen a Hernán y Camila".

También hubo actividades en las ciudades de Bahía Blanca, Córdoba, Villa María, Mar del Plata, Mendoza, Paraná, Rosario y Salta, señaló la ONG.

"Nuestros activistas pusieron el cuerpo, en una acción pacífica, como todas las que hacemos desde Greenpeace, para señalar la irresponsabilidad de las empresas Shell y Gazprom", dijo Martín Prieto, director ejecutivo de Greenpeace en Argentina.

"Nuestros activistas pusieron el cuerpo en una acción pacífica, como todas las que hacemos".

Martín Prieto, director ejecutivo de Greenpeace en Argentina  Los ambientalistas "hoy están presos e incomunicados, acusados ridículamente de piratería, mientras que la plataforma petrolera sigue perforando. Estamos acá para exigir su liberación y la protección del Ártico", manifestó Prieto.

El "Arctic Sunrise" fue remolcado hasta el puerto ruso de Murmansk, donde un tribunal dispuso dos meses de prisión para los 30 activistas, según dijeron "por el riesgo de fuga", y los acusó de piratería, un delito penado hasta con 15 años de prisión.

Expertos en derecho internacional sostienen que los cargos de piratería "carecen de fundamentos", señaló Greenpeace, y así lo reconoció además el propio premier ruso, Vladimir Putin, aunque dijo que la acción contra la plataforma puso en peligro vidas e instalaciones.

Greenpeace destacó las protestas que se realizaron en el puerto principal de Hong Kong, donde formaron "una barrera humana", y en Sudáfrica, donde "la gente se reunió en los centros de detención del Apartheid".

La ONG ambientalista citó además la protesta contra la detención de sus activistas concretada en Senegal, a la que "los pescadores que el año pasado dieron la bienvenida al Arctic Sunrise en su misión para preservar sus fuentes de trabajo, llevaron sus barcos en un acto solidario".