“En las tres campañas que participé, di todo lo que tengo, no tengo nada guardado. Seguramente me sobran defectos y me faltan virtudes para ser presidente y por eso la gente no quiere a una persona como yo en la Presidencia. Soy un demócrata y respeto eso, pero no voy a renunciar a mis ideas ni a ser un Ottón diferente al que soy”.

Así explica Ottón Solís su decisión firme, inquebrantable, de no volver a aspirar a la presidencia, pero asegura que no ha claudicado ni claudicará en su decisión de luchar por los principios fundacionales del PAC: la ética en la política y un modelo de desarrollo que propicie más equidad y menos pobreza.

Sí le asombra que alguna gente en su partido pretenda destruirlo a él y su legado en vez de usarlo como un activo porque de alguna manera, afirma, hay un 25 o 30% del electorado que cree en sus ideas y lo apoya.

“Creía que la estrategia del PAC era agregarle a eso, no tratar de destruirlo y destruirme a mí, como ha querido la cúpula. No pienso que lo correcto sea restar para después sumar porque eso es muy difícil… Cuántos esfuerzos de terceras fuerzas se han hecho y no prosperan”, afirma el líder fundador del PAC en una entrevista exclusiva para Informa-tico.com.

En todo caso, “si la manera de lograr que las ideas del PAC prosperen es que me pongan permanentemente detrás del mecate, está bien, ahí me quedo”, aseguró.

A pesar de que durante algún tiempo fue el más reacio a la formación de un frente electoral pluripartidista, en este momento Ottón Solís piensa que las condiciones son “perfectas” para que el PAC marche en el 2014 en una gran alianza con otros sectores políticos.

La sociedad entre Rafael Angel Calderón y Otto Guevara ha desbrozado el camino. “Ellos están donde tienen que estar por ética e ideología” y ahora es posible una alianza con sectores del Movimiento Libertario, del PUSC y de otras agrupaciones.

Es posible que esa alianza obligue al PAC a sacrificar algunos aspectos ideológicos, “no sé cuáles, en este momento no he pensado en ello”, explica, pero la agrupación tiene que prepararse psicológicamente para eso si quiere esa unidad política. En lo que no se puede hacer concesiones es en el aspecto ético. En eso, debe haber compromisos muy claros tanto respecto a lo que debe ser la campaña como un eventual gobierno.

Respecto a las tendencias que se pelean la candidatura en el PAC, Solís insiste en que no se matricula con ninguna. Solamente irá a votar por aquel que a su juicio encarne de mejor manera los principios fundacionales del PAC. Y su involucramiento en la campaña dependerá de cuán cercana y sinceramente adhiera la persona escogida por el partido a esos principios.

 

Sin amarguras

Después de tres campañas electorales y de tres intentos de ser presidente, Ottón Solís dice sentirse satisfecho por lo que ha logrado en política.

En primer lugar, considera que haber llevado al PAC a convertirse en la segunda fuerza política del país sin clientelismo, con pocos recursos y apegado a principios éticos, haber logrado la adhesión clara de cerca de un tercio del electorado a las ideas que él ha propuesto, ha sido toda una revolución.

Además, las tres campañas con el PAC le han ampliado su visión del país y del mundo de una manera tal que siente que su vida se ha redimensionado. “Sobre todo conocí de cerca la pobreza, porque antes yo veía la pobreza como una cosa de cifras, de estadísticas. Después de recorrer el país varias veces, sé cómo huele, como sabe y como duele la pobreza”.

En la entrevista, Solís habla también de la situación política, económica y social del país y expresa su preocupación por lo que llama “la fatiga del modelo económico neoliberal”, que ha produce “un crecimiento económico raquítico” y un aumento de la inequidad social peligroso.

A continuación el texto completo de la entrevista.

 

Informatico: ¿Don Ottón, cómo ve usted la situación del país en general?

Es una situación complicada. Lo más serio en términos de política es el montón de gente que no quiere votar por nadie. Lo segundo más serio es la dificultad de la oposición para plantear una opción que entusiasme a la gente.

Pero todo tiene que ver con la fatiga del modelo económico, la fatiga del neoliberalismo, que no dio los resultados que pretendía. El crecimiento económico es raquítico y los beneficios muy concentrados.

Si uno ve datos se da cuenta que todo el mundo nos está alcanzando en términos de desarrollo social. El modelo no está funcionando a pesar de que se han vendido gran cantidad de activos valiosísimos. El país ha vendido los mejores frentes de mar, las mejores tierras, las mejores industrias, los bancos, las telecomunicaciones, los seguros, las cadenas comerciales. Es decir, Costa Rica ha vendido las joyas de la corona.

Y a pesar de esos ingresos masivos de dólares nuestro crecimiento económico es raquítico, no se genera empleo que de sustento a las personas y movilidad social y, además, la riqueza está cada vez más concentrada.

Esa es la raíz de fondo y aquí hay un sector que está conforme con eso. Es gente que mide todo en términos de herramientas y no de resultados. Entonces, como hemos firmado muchos tratados de libre comercio dicen que eso es éxito, o que llegue mucha inversión extranjera o se gaste mucho en educación. Pero los resultados no importan. ¿Qué está pasando con el bienestar de la gente?

Esto se acompaña con un debilitamiento de la institucionalidad. Un montón de traslapes e interferencias y de incapacidad para tomar decisiones.

Hay diputados que utilizan el reglamento no para lo que se hizo, para tener voz, sino para impedir que las mayorías se expresen; una sala IV que interviene en asunto de conveniencia cuando lo que le toca es concentrarse en asuntos de constitucionalidad. Y claro, una administración pública amarrada por los problemas de corrupción. Entonces hay muchos controles y todo se hace muy lento.

Eso crea ansiedad en un país que tenía muchas expectativas, porque nos habían dicho que íbamos a ser el primer país desarrollado de América Latina y lo que vemos es a todo el mundo alcanzándonos y pasándonos adelante. Éramos una estrellita en el firmamento latinoamericano, ahora somos un país promedio en un continente que ya es mediocre.

Eso ha inducido al PLN a crear una batería de clientelismo como forma de sustentarse y una ecuación política que no es única en América Latina, que es la que aplica Ortega en Nicaragua y que le dio buenos resultados al PRI en México. Es gobernar para el gran capital, privatizar lo que ellos demanden, no cobrarles impuestos como deberían pagar.

Esa fórmula empobrece a la gente, pero en los días previos a las elecciones esa gente pobre se convierte en la victoria electoral porque la gente rica aporta plata para hacer regalías, para hacer campañas clientelistas con las que le roban la conciencia a la gente que está en necesidad. Así es como ganan. Es una operación completa: gobiernan para los ricos siempre, unos cuantos días para los pobres antes de las elecciones y se mantienen en el poder.

Para la oposición decente es muy difícil competir con ese clientelismo, porque nosotros nos ponemos límites respecto a quién nos financia la campaña, hacemos cero clientelismo y no aceptamos  aportes del gran capital.

 

A usted se le acusa de ser un talibán, un intransigente, un moralista, que se cree dueño de la ética. ¿Qué opina de eso?

Curioso eso de la ética porque yo nunca he dicho que sea ético. He oído a Laura Chinchilla diciendo que es ética, a Oscar Arias, a Abel Pacheco. Que yo recuerde he sido el único candidato que no anda proclamando que es ético, porque no creo que eso sea un mérito, es una obligación. Es tan merecedor de elogios el que es ético en la política como el que debe veinte mil colones y los paga.

Aparte de eso, están los defectos que usted menciona. Por eso es que me hago a un lado. Tengo que tener defectos que no hace falta ni enlistarlos y me hacen falta virtudes que hacen que a pesar de esa maravilla de partido que tenemos, con los programas en educación, en agro, en política fiscal y monetaria, en descentralización en ambiente, en respeto a las derechos de las minorías, es tan maravilloso que deben tener razón los que dicen que yo soy malo.

Por eso me retiré, para ver  si esas ideas llegan. Porque yo creo que esas ideas, esas propuestas y esa ética es lo que nos hizo la segunda fuerza. Creo que soy yo el que falla y no las ideas y por eso es que las defiendo tanto en el partido.

Creo tanto en esas ideas que estoy dispuesto a aceptar que soy el error del PAC, con tal de que esas ideas y esas prácticas políticas lleguen al poder y que no se pierdan.

 

¿Qué está pasando dentro del PAC? Se habla de crisis y hasta de división.

Es menos, muchísimo menos de lo que pasa en otros partidos en Costa Rica. Hay divergencias normales. No es nada comparado con lo que se ve en Liberación, en el Libertario, en el PASE, en el PUSC.

Pero sí es cierto que hay problemas que ojalá no existieran. El fondo del problema es conceptual. Hay gente, y tal vez tienen la razón en el fondo, que quieren modificar prácticas fundacionales del Partido.

Eso es difícil para quienes hemos predicado esas ideas por todo el país, tener que desdecirnos ahora. Y es difícil por el fondo, porque yo no hice una encuesta cuando iba a fundar el partido para ver qué era popular. Puedo estar equivocado, pero para mí no son ocurrencias sino creencias. Y las formulé además con una filosofía de: si le da la gana al país, a los ticos, si no, pues no. Pero este es el partido que valía la pena hacer y Costa Rica respondió.

Los que quieren cambiar son los que causan tensión, porque esas ideas fueron ratificadas en las urnas. Esa prédica nos ha dado mínimo 450.000 votos. En una ocasión nos dio 647.000 votos.  Los que quieren cambiar tienen todo el derecho de pensar diferente, pero comprendan que es muy difícil cambiar por la forma en que hizo el partido.

¿Cuáles son esas tensiones?

Hay una tensión permanente por el código de ética. Hay personas que dicen que esos son moralismos. ¿Pero cómo vamos a cambiar los principios éticos? Nos van a preguntar en la próxima elección: Idiay, pero ustedes decían que eso era malo, criticaban a los otros y ahora ustedes lo practican. ¿Cómo les creemos que un gobierno no van a cambiar otra vez? No, por defender esas ideas, preferimos que se fuera más de la mitad de la fracción (en el periodo 2002-2006).

En segundo lugar, el tema de la deuda política. El  PAC tenía límite al cobro de la deuda política y ahora se rompió. Suena fuerte y lógico decir que si la ley lo permite… pues hagámoslo, pero son las leyes que hizo la política tradicional. ¿Y no es cierto que queríamos cambiar la política tradicional?

Como la política tradicional hace convenciones abiertas, hagamos convenciones abiertas, como la política tradicional hace alianzas solo por poder, entonces se hizo esa alianza legislativa por poder, cuando el PAC siempre predicó que era alrededor de programas que se construían opciones políticas. Eso es política tradicional.

Como la política tradicional despilfarra dinero, entonces ahora el PAC tiene una actitud de gastar y gastar. Como la política tradicional usa más asesores, hay gente que pide que usemos más asesores.

Por otra parte, en el tema de los derechos humanos hemos sido muy progresistas. Yo estoy con la fecundación in vitro desde la primera campaña, pero nunca el PAC ha sido el líder de esos temas. Nuestro tema es la ética en la función pública y la administración del Estado y el modelo de desarrollo. Esas son las ideas que hemos sembrado en el país y es muy difícil sembrar ideas en las personas.  Esos temas son electoralmente de minoría. Yo estoy seguro que el PLN se frota las manos cada vez que el PAC marcha con sus banderas en grupos que son minoritarios. Nos hacemos líderes antes esos grupos, pero la población no vota por esas ideas. Liberación pagaría porque nos hagamos líderes de esas causas, porque así nos hacemos pequeñitos.

Si había que perder las elecciones por no apoyar el TLC, las perdíamos, pero ese es el tema de nosotros. Si perdemos elecciones por no tener más asesores, las perdemos, pero ese es el corazón de lo  nuestro. Si por no pedirle plata a los ricos, las perdemos, también. Si por ponerle impuestos a las zonas francas nos hacen pedazos y nos dicen chavistas,  lo hacemos. Porque eso es el corazón de la pelea.

Estoy de acuerdo con la ley de sociedades de convivencia y estoy de acuerdo con el estado laico, pero nunca he convertido eso en el corazón de la pelea.

Además el tema de la concentración de la pobreza y del modelo de desarrollo son los asuntos más urgentes para el país.

 

El  gran tema político de este momento es si la oposición va o no en alianza. ¿Cómo ve usted ese tema?

Bien, el paso que se da cuando se unen Otto Guevara con Rafael Angel Calderón, es extraordinario, porque eran fuente de división en una alianza.  En lo que a mí respecta, entraban esos dos por una puerta y por la otra yo salía y trataba de sacar al PAC. Ahora no, se juntaron los que tenían que estar juntos por ideología y por ética y quedó libre el camino limpio para que la gente con más decencia y vergüenza y menos derechista pueda armarse.

Veo varios esfuerzos positivos: el de Mariano Figueres, me dicen que Jaime Ordóñez tiene otra iniciativa aunque no la conozco. Y Jorge Guardia está en otra cosa. Yo lo único que pido es que no se pongan los puestos al frente. Acordemos lo programático, que Costa Rica sepa que sí hay algo que nos une en lo programático, porque en el pasado ha habido posiciones muy divergentes. Y que seamos muy rigurosos en lo ético y que en ese campo superemos al PLN con creces.

Tiene que ser algo concreto. Que definamos qué es ética y que pongamos límites a nuestro comportamiento, tanto en campaña como en un eventual gobierno.

Yo hasta estoy dispuesto a sacrificar cosas conceptuales, de desarrollo, si ese es el sacrificio que hay que hacer para negociar una agenda ética poderosísima. Creo que en esa línea se mueven los esfuerzos.

 

¿Pero qué es lo que está dispuesto a ceder? Porque puede haber una propuesta muy ética pero si se sacrifica cosas muy importantes en lo ideológico….

No, no, lo programático tiene que estar ahí. No he pensando en qué se puede sacrificar y que no. Nada más digo que esa debe ser la psicología del partido, que habrá que hacer concesiones. Por ahí estará el Frente Amplio que va a demandar cosas de izquierda y deberían estar algunas gentes del Libertario y del PUSC que van a demandar cosas de derecha. Tendremos que ver dónde está el acomodo.

¿Cómo ve usted los nuevos liderazgos en el Partido? ¿Qué opina de ese aspecto de la vida interna del PAC?

Yo los veo bien. Me alegra que haya tanto precandidato. Yo no voy a tomar posición ni a decir qué opino de cada uno de ellos. Voy a apoyar al que quede o a la que quede. Voy a estar al margen, pero no en lo conceptual, en eso voy a dar la pelea hasta el final. Yo estando en Liberación renuncié a todo por lo conceptual, me salí de ministerios, preferí no ser presidente de la Asamblea, ni jefe de fracción.

Por eso tal vez es que soy mal candidato. Talvez si me hubiera acomodado al TLC hubiera sido presidente, pero a mí lo que me apasiona es lo conceptual. Y mi voto va a ser para quien se identifique más con lo que debe ser el PAC y a quien le vea más sinceridad.

Igual eso va a definir mi grado de involucramiento en la campaña. Siempre voy a votar por el PAC porque va a ser el mejor partido por mucho, pero el grado de compromiso va a depender de cuánto camine el PAC arropado por las propuestas fundacionales

 

Me imagino que después de tres campañas, Ottón Solís debe haber aprendido algunas cosas importantes. Qué es lo que ha cambiado de usted en estos doce años.

La política tal como yo la practiqué en esas tres campañas es un aprendizaje enorme, de naturaleza académica, técnica, esotérica. Porque yo no tenía plata para hacer grandes campañas mediáticas, entonces traté de ganar todos los debates y todas las entrevistas. Tuve que estudiar mucho y asesorarme y así aprendí muchísimo de Costa Rica y el mundo. Estudié de temas que no sabía nada: educación, de políticas de salud, un aprendizaje enorme. Yo soy ahora mucho mejor académico, mejor científico social de lo que era gracias a las campañas.

La chancleteada que le di a Costa Rica, metiéndome a los lugares más recónditos de este país, me enseñaron realmente qué es la pobreza. A qué huele, a qué sabe, dónde duele la pobreza. Yo entré a la política hablando de equidad, de reducir la pobreza, luchando contra el neoliberalismo, pero yo lo que sabía era números de la pobreza. A mí, las campañas me redimensionaron la vida y me hicieron sentirme millonario y privilegiado y con una enorme responsabilidad, más que antes de entrar.

 

¿Cómo se ve usted mismo después de haber estado metido en el centro de la vida del partido, estar ahora al margen, cómo se ve a futuro dentro de la vida política?

Yo dije: me salgo de candidato para que el PAC me utilice, porque aunque no me quiere la mayoría de la gente, sí hay un 30 o 25% que me quiere. Creía que la estrategia del PAC era agregarle a eso, no tratar de destruirlo y destruirme a mí, como ha querido la cúpula. No restar para después sumar porque es muy difícil. Cuántos esfuerzos de terceras fuerzas se han hecho y no prosperan. O sea, que me usaran como un activo, y yo me iba a dejar usar para lograr las cosas que yo no había podido llevar al poder, que otros las llevaran.

Mi aspiración es que eso llegue a ocurrir. Pienso que ese momento va a llegar, ahora hay una situación medio complicada. De repente, hay ahí un poco de petulancia de mi parte. Debe haber gente que piense: no hombre, ese es un estorbo, mientras más lo escondamos mejor. Bueno, si es así también. Si la forma de utilizarme es ponerme detrás del mecate permanentemente, está bien, si es por el bien del país y la ideas del partido, yo lo hago. Pero tengo la impresión de que no, porque en circunstancias muy difíciles hay entre un 25 y un 30% de la gente que vota por nosotros. Y eso es por la narrativa que yo he llevado.

Curiosísimamente, desde el primer día en que yo anuncié que no iba a ser candidato, empezó una guerra en el partido que ni para qué narrarla.

 

¿No fue prematuro anunciar esa decisión desde el mismo día de las elecciones? ¿No desató las ambiciones demasiado temprano?

Pues, yo quería que eso ocurriera, que se desataran las candidaturas, que no pasara un solo día sin que se iniciaran los esfuerzos para el 2014. Seis meses antes había hablado con Shirley (su esposa): si no ganamos yo no voy a irrespetar más a Costa Rica, si no ganamos es porque Costa Rica no me quiere para presidente.  No me duele ni me siento fracasado. Yo me metí en política para hacer algo grande. Ya intentar ser presidente era grande, pero en el estilo en que yo definí es una revolución. Y llegar a ser la segunda fuerza y poder decir yo que hay un 25 o 30% de la gente que apoya mis ideas y vota por mí, es un gran logro. No aguantó para lo otro y no tengo ningún problema en admitir que tengo defectos y me faltan virtudes para ser presidente.