La conservación forestal permitirá evitar la emisión de 12 millones de toneladas de dióxido de carbono. 

El financiamiento forma parte del mecanismo de reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques (REDD+), contemplado en la Convención de la ONU sobre Cambio Climático, y otorgará 60 millones de dólares para comprar la reducción de 12 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) hasta 2025.

Los fondos, no reembolsables, beneficiarán a poblaciones clave como territorios indígenas con bosque y a grupos organizados de mujeres y jóvenes que preservan el bosque pero que por sus condiciones no son propietarias de los terrenos. 

"Con esto se pretende aumentar la participación de actores clave en la reducción de emisiones de CO2", señaló el Ministerio de Ambiente y Energía en un comunicado.

"Costa Rica tiene una larga tradición emparejando la protección medioambiental con la creación de empleos verdes", comentó la ministra de Ambiente y Energía, Andrea Meza, sobre el convenio con el Banco Mundial.

Por su parte, el presidente Carlos Alvarado destacó que el convenio contribuirá con las metas del plan de descarbonización lanzado por su gobierno, que aspira a suprimir el uso de combustibles fósiles en el 2050.

Los fondos serán desembolsados en tres tractos con la verificación de la captura de 12 millones de toneladas de CO2 en 2021, 2022 y 2025.

"Costa Rica se ha comprometido a gestionar de manera sostenible sus abundantes activos naturales, y este acuerdo generará un importante apoyo verde tras la actual pandemia", destacó Oscar Ovalle, representante del Banco Mundial en Costa Rica y El Salvador.