El estudio de la Contraloría reveló que el impuesto de ventas, que en 2008 representaba un 6% del Producto Interno Bruto (PIB), en el 2014 representó solamente el 4,7%.

El tributo tiene dos componentes: el que se cobra en las aduanas por la importación de mercancías y el que grava las compras dentro del país.

Según el estudio “se observa una baja más pronunciada en la recaudación aduanera, como porcentaje del PIB, pues solamente alcanza un 2.3% del PIB en el 2014 frente a 3.1% del PIB en el 2008, en contraposición a la parte interna, que representaba un 2.8% del PIB en 2008 contra 2.4% del PIB en 2014”.

Hay varios factores que explican el fenómeno, indica el organismo.

En gran parte, se debe a la recomposición de las actividades económicas del país y a la disminución general de importaciones, entre otros factores que están asociados a la gestión tributaria.

En cuanto a la estructura de la economía nacional, destaca la creciente importancia del sector de servicios, que pasó de representar un 41,8% del PIB en 2014 a un 50,8% en 2014, un crecimiento del 9%.

Sin embargo, dicho sector no está afectado por el impuesto de ventas que recae sobre todo en las actividades de comercio y la manufactura.

En menor medida, incide también la eficiencia en la recaudación del impuesto, que contribuye con un 0,1% del PIB en el total de la disminución.

“Se determina la necesidad de revisar la estructura del Impuesto en relación con las actividades económicas no sujetas y con las exoneraciones, así como la gestión y fiscalización del tributo, todo con el fin de aumentar el rendimiento del Impuesto en el contexto de una reforma fiscal, que contemple también el ajuste del Impuesto sobre la renta, y la revisión del gasto público, principalmente del gasto corriente”,  señaló la Contraloría en sus disposiciones para el Ministerio de Hacienda.