Francisco recibe una planta de manos de una joven indígena del Amazonas.

El texto, de unas 24 páginas, dividido por capítulos, generó mucha expectativa porque el papa argentino elude el delicado tema del celibato, defendido con vehemencia por los sectores ultraconservadores.

Con esa decisión Francisco desea que la exhortación apostólica se centre en los desafíos ecológicos, sociales y pastorales y no tanto en el fin del celibato, tema que divide profundamente a la iglesia.

Así, el papa denuncia a las empresas nacionales y multinacionales que siembran la "injusticia y crimen" en la Amazonia y violan los derechos de los pueblos autóctonos.

"A los emprendimientos, nacionales o internacionales, que dañan la Amazonia y no respetan el derecho de los pueblos originarios al territorio y a su demarcación, a la autodeterminación y al consentimiento previo, hay que ponerles los nombres que les corresponde: injusticia y crimen", escribió.

El papa señala lo que llama "los grandes sueños" para la Amazonia, defiende la "ecología humana" que tiene en cuenta a los pobres y valoriza las culturas indígenas.

En el texto, divulgado cuatro meses después del sínodo o asamblea en el Vaticano con todos los obispos de la región, el papa insta a fomentar una "iglesia misionera" con rostro amazónico.

En este documento, que el Vaticano califica de "carta de amor de Francisco", se intenta calmar los ánimos entre conservadores y progresistas por la polémica cuestión del celibato. No obstante, la omisión de este tema decepcionó a los sectores que pedían una excepción para esa zona del mundo.

El fin del celibato en la Amazonia fue una de las propuestas más innovadoras hechas por los religiosos de la región, con 34 millones de habitantes y 400 tribus indígenas, debido a la escasez de curas y al avance imparable de los evangélicos.