Arabella Salaverry, foto tomada de Facebook.

Pero no, es mejor armar circos a la menor provocación. Es mejor aprovecharse de cualquier circunstancia para criticar, atacar, ofender, sin miramientos y sin ningún control. Enjuiciamientos baratos, pobreza de espíritu. Y lo más patético es que hasta la fiscalía se presta para esos circos mediáticos de a peseta.

¿Puede el presidente tomarse dos días de vacaciones después de prácticamente dos años de trabajar sin descanso? ¿Tiene derecho su mujer a acompañarlo puesto que también ha estado trabajando a su lado de manera constante? ¿Tiene que ser enjuiciado por ello? Si fuera mal hablada diría: ¡la puta madre! ¿en qué país vivimos? en qué nos hemos convertido?

Cada día me asombra más la crítica sin fundamento, o tal vez sí, tal vez lo que no le disculpan a Carlos Alvarado es su juventud, su deseo de enderezar este país (podremos discrepar de sus medidas, pero estoy segura de las intenciones). Un país que recibió prácticamente quebrado, endeudado a su límite, corrupto. Y llega con un equipo dispuesto a parar la corrupción (y lo han logrado), con la sana intención de arreglar la situación económica antes de que quiebre, con medidas con las que podremos no estar de acuerdo, pero ... ¿qué otras opciones le puede dar una asamblea legislativa que no pasará ninguna ley, o aproximación medianamente progresista? ¿Qué se espera de este joven?¿ Milagros?

Pero la jauría está allí. Sin reconocer nada de lo positivo que se ha hecho, sin reconocer por ejemplo el manejo de la pandemia que nos coloca entre los países con menos muertes por millón de habitantes del mundo. Con un altísimo índice de recuperación. Pero no, la jauría también allí, cuestinando que si la medicina, que si la mascarilla.

Un gobierno que en menos  de un mes ha armado  un programa que ha permitido la distribución del bono proteger a casi 700.000 personas. Un gobierno que se ha organizado para otorgar alimentación a las familias de niños en edad escolar y que la ha supeditado a que los padres  apoyen a los niños en el cumplimiento de sus responsabilidades escolares, un gobierno que ha logrado avances notables en carreteras, calles y caminos, como nunca antes vistos, un país que se da el lujo de producir medicamentos sofisticados para combatir una pandemia que tiene al mundo de rodillas; un gobierno que ha sido ejemplar en su compromiso con los derechos humanos.

¿Qué esperaban? es la gran pregunta. ¿Que en dos años se transformara este pequeño país metido a la fuerza en el zapato del neoliberalismo en un país con justicia social? ¿Con los bueyes con los que aramos? 

Yo honestamente no termino de entender el odio visceral que les suscita el presidente. La violencia con la que ha sido tratado. El irrespeto de las mismas autoridades judiciales. Tanto delincuente real en el mundo de la política que anda suelto,y sigue tan campante... bien harían en cumplir su labor, poner el ojo donde debe ser puesto y no alimentar el circo.

Creo que ya es hora de que dejemos de ser tan mezquinos. Hora para que reconozcamos lo que tenemos, critiquemos sanamente en lo que fallamos, pero dejemos de comernos a mordiscos al poder ejecutivo. Así no se construye un país. Así no se crece. Así no se progresa. Así fallamos gravemente en tanto seres humanos. Así no saldremos de la miseria mental.

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(*) Arabella Salaverry es escritora - Ver referencias en https://www.google.com/search?q=Arabella+Salaverry&rlz=1C1EKKP_esCR744CR744&oq=Arabella+Salaverry&aqs=chrome..69i57j46j0j46j0j69i60l2j69i61.2388j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8