Los emails, publicados entre el pasado viernes y este miércoles, revelan los entresijos de tomas de posiciones clave para Clinton durante las primarias y suponen un acceso sin precedentes para el público a las comunicaciones internas del equipo que rodea a un candidato. Rusia ha sido acusada directamente por la campaña de Clinton, y por el propio Gobierno de Estados Unidos, de estar detrás del robo de información con el objetivo de favorecer al candidato Donald Trump. Según Podesta, el FBI investiga la filtración.

“Muy poca cobertura por los medios tramposos de la increíble información aportada por Wikileaks. ¡Qué falsos! ¡Sistema trucado!”, tuiteó Donald Trump este miércoles por la mañana. El candidato republicano mostró ya su frustración en el debate presidencial del domingo cuando, en su opinión, los moderadores no preguntaban lo suficiente a Clinton por los emails. La derecha mediática considera que las revelaciones de Wikileaks son una bomba, pero la filtración había sido aplastada mediáticamente por la explosiva grabación que publicó  The Washington Post el viernes en la que se oye a Trump haciendo zafios comentarios sobre las mujeres. Esa cinta ha desatado una tormenta en la campaña y en el propio Partido Republicano.

La campaña de Clinton y el propio Podesta se han negado a confirmar si efectivamente los emails son auténticos. Este afirmó este martes que el FBI está investigando el robo de estos correos.

Los emails de Podesta ponen a disposición del público datos llamativos sobre el discurso de la candidata. Entre los correos hay supuestos extractos de sus discursos ante grandes firmas de Wall Street. Ante un grupo de inversores inmobiliarios dijo que “hay que tener una posición privada y una posición pública”. En una charla en el Deustche Bank, Clinton dijo que la reforma del sector financiero “debe salir de la propia industria”, según un extracto de los emails publicado por Associated Press.

En otra dice que sueña con un “mercado común hemisférico, con libre comercio y fronteras abiertas”. La posición de Clinton sobre los acuerdos comerciales internacionales ha sido una de las más delicadas de su campaña, atacada tanto por su rival demócrata Bernie Sanders como por Trump. La filtración de estos documentos sirve a aquellos que creen que Clinton tiene un doble discurso, uno para los poderes económicos y otro para las bases demócratas.

Hasta este miércoles, Wikileaks había publicado más de 7.000 correos electrónicos en cuatro capítulos. Fuentes del Partido Demócrata citadas por Reuters dicen que creen que Wikileaks tiene más de 50.000 correos y que planea sacarlos poco a poco hasta las elecciones del 8 de noviembre.

El miércoles, John Podesta acusó a Rusia y Wikileaks de trabajar juntos para favorecer a Trump. "La interferencia de Rusia en esta elección y aparentemente en nombre de Trump es, creo, de máxima preocupación para todos los estadounidenses, independientemente de si son demócratas, independientes o republicanos”, dijo Podesta. El Gobierno de Estados Unidos hizo esta acusación el viernes a través de un comunicado en el que afirmaba que Rusia trata de influir en la elección. Rusia ha negado cualquier implicación en el robo de documentos, primero, a través de un comunicado de su ministerio de Exteriores. Después, el propio ministro. Y este miércoles fue el presidente Vladímir Putin en persona quien dijo que negó las acusaciones calificando todo el asunto de “histeria”.

Este es el tercer proyecto de Wikileaks este año que parece dirigido a dañar la candidatura de Clinton. En julio, hizo públicos casi 20.000 correos electrónicos de la cúpula del Comité Nacional Demócrata justo antes de la convención en la que Clinton iba a ser nominada como candidata del partido. Los emails venían a demostrar el favoritismo de la cúpula del partido, que está obligada a ser neutral, con Clinton y su disposición para frenar a Bernie Sanders. Las revelaciones hicieron dimitir a la jefa del Comité, Debbie Wasserman Schulz. Además, Wikileaks ha colocado en su web una base de datos que permite buscar dentro de los 30.000 emails que Clinton hizo públicos dentro de la investigación por el uso de un servidor privado cuando era Secretaria de Estado.

Hillary Clinton era secretaria de Estado de Estados Unidos en 2010 cuando Wikileaks publicó la masiva filtración de documentos diplomáticos (más de 250.000 cables de comunicaciones oficiales) que revelaban los entresijos de la diplomacia de ese país a través de sus cancillerías en todo el mundo.