Roma. El enfrentamiento a cara de perro que sostienen desde hace meses Matteo Renzi y Susanna Camusso, la líder de la CGIL, el principal sindicato italiano, se ha trasladado hoy a la calle. La primera huelga general convocada contra la política económica y laboral del Gobierno presidido por el secretario general del Partido Democrático (PD) ya ha provocado la interrupción de buena parte de los transportes públicos y manifestaciones en las principales ciudades del país, con especial incidencia en Turín, Génova y Milán, donde los antidisturbios de la policía han cargado contra una protesta estudiantil.

Durante una manifestación en Turín, Susanna Camusso ha declarado: "La emergencia que tiene este país se llama trabajo. Hace falta hacer políticas para que haya trabajo, pero no puede tratarse de un trabajo cualquiera, sin derechos ni profesionalidad". La CGIL y UIL -los dos únicos grandes sindicatos que respaldan la huelga, al haberse descolgado el tercero, la CISL-; consideran que la Ley de Empleo (conocida en Italia como Jobs Act) es una regresión "a los años 20", en palabras de Camusso, quien en especial ha plantado cara a la supresión del blindaje que para los trabajadores fijos suponía el artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores. El Gobierno sostiene, en cambio, que la actual reforma laboral -que ya ha sido aprobada tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado-;llega con dos décadas de retraso y, al contrario de lo que sostienen las centrales sindicales, "fomentará la contratación y, sobre todo, permitirá el acceso de los más jóvenes a su primer empleo".

Aunque bajo el epígrafe de huelga general, lo cierto es que el objetivo no es paralizar el país durante un día entero, sino -en la mayoría de los casos-;lograr interrumpir la actividad durante ocho horas. Es el caso de los ferrocarriles, que pararán desde las nueve de la mañana a las cuatro de la tarde, las compañías aéreas -de las 10.00 a las 16.00-;o en el transporte público, que en el caso de Roma empezó a las nueve de la mañana -con las tres líneas del metro cerradas a cal y canto-;y está previsto que finalice a las 17.00. Donde los dos sindicatos convocantes consideran sus principales objetivos -la administración y el sector industrial-;, el paro ha alcanzado un seguimiento del 70 %, según la CGIL. El Gobierno aún no ha ofrecido datos.

Según el presidente de la República, Giorgio Napolitano, la convocatoria de la huelga general supone la constatación de la "destacada tensión" de los Gobiernos y los sindicatos. Matteo Renzi y su ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, se muestran determinados a seguir con las reformas económicas y laborales -para las que han recibido un cheque en blanco del Parlamento-;sean cual sea el apoyo que obtenga finalmente la huelga general. Es más, Padoan considera que la huelga no es más que la constatación ante los socios europeos de que Italia está ejecutando las reformas encomendadas.