Sao Paulo y Río de Janeiro. La información la dio la Policía Civil del Estado de Mato Grosso do Sul citada por Efe. Cardoso, un periodista muy crítico con la corrupción en Brasil, era conocido como Paulo Rocaro. Fue tiroteado dentro de su automóvil por dos motociclistas que portaban pistolas de nueve milímetros. Le alcanzaron cinco disparos. Una patrulla de bomberos lo atendió en el lugar y lo trasladó a un hospital, donde falleció, según el informe de la Policía Civil.

Se trata del segundo periodista asesinado en una semana en Brasil.

El comisario Clemir Vieira Júnior, responsable de la investigación, manifestó a la estatal Agencia Brasil que la Policía analiza "todas las hipótesis", pero que todo apunta a que se trató de "una ejecución” por encargo, pues los pistoleros huyeron sin llevarse nada de la víctima.

Cardoso era fundador del sitio de noticias en Internet Mercosulnews y editor jefe del diario Jornal da Praça, en el que trabajó los últimos 30 años y que hasta hace poco tenía como uno de sus dueños al empresario Fahd Jamil, prófugo de la Justicia después de ser condenado en 2005 a 20 años por narcotráfico.

Las autoridades investigan si la muerte de Rocaro está relacionada con las amenazas a otro periodista, el paraguayo Cándido Figueredo, corresponsal del periódico ABC Color en la localidad de Pedro Juan Caballero, por parte de narcotraficantes que operan en la zona. Ponta Porá, el municipio donde fue asesinado Cardoso, se encuentra en la misma frontera, apenas separado por una calle de la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero. Esta región fronteriza es conocida por el narcotráfico y el contrabando, además de la corrupción política.

Las razones tras la muerte de Cardoso no están claras. Según conocidos suyos citados por Reuters, aunque era un periodista crítico con el poder, era también querido y respetado por los políticos regionales.

El pasado jueves 9 de febrero, el periodista brasileño Mario Randolfo Marques Lopes y su novia Maria Aparecida Guimaraes fueron secuestrados en su propia casa. Sus cadáveres fueron hallados después en una calle de Barra do Piraí, en el estado de Río de Janeiro.

 “Debido a sus denuncias ya había sido víctima de un atentado en julio de 2011 por el que casi perdió la vida", según un comunicado de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), organización que vigila la libertad de prensa en la región.

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), una organización con base en Estados Unidos, condenó los asesinatos. “Los asesinatos de dos periodistas en un espacio de tiempo tan corto arrojan temores sobre la prensa brasileña y hacen imprescindible que las autoridades investiguen a fondo los crímenes, determinen los motivos de los mismos y persigan a sus responsables”, dijo a Reuters el coordinador de CPJ para América, Carlos Lauria.