Entre los cambios que prevé está el nombramiento de un ministro de Comunicación, un cargo que el mandatario había suprimido al asumir el mando por considerar que era innecesario.

Interrogado por periodistas sobre una supuesta solicitud que le habrían hecho personas allegadas como el jefe de la DIS, Mariano Figueres, y el diputado Víctor Hugo Morales, en el sentido de que mantenga al ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, Solís dijo que él no necesita que nadie le diga qué hacer con la composición de su gabinete.

"Ni Mariano, ni Víctor Hugo Morales, ni Alexander Mora (ministro de Comercio Exterior), ni Sonia Marta Mora (ministra de Educación), ni el canciller tienen que recordarme lo que tengo que hacer”, respondió el mandatario.

Sectores políticos y medios de comunicación han presionado en los últimos días para provocar la caída de Jiménez, a quien el presidente Solís ha reiterado su respaldo.

Estos sectores han intentado por todos los medios vincular a Jiménez en el escándalo provocado por la publicación de un borrador de proyecto de ley de radio y televisión que contenía artículos lesivos a la libertad de expresión.

El incidente provocó el despido de la ministra de Ciencia y Tecnología, Gisela Kooper, y del viceministro de esa cartera Allan Ruiz.

Este último dijo que Jiménez le había ofrecido una embajada luego de anunciarle que debía dejar el cargo de viceministro, algo que ha sido rechazado categóricamente por el ministro de la Presidencia.