El Congreso de Nicaragua otorgó este jueves a una empresa fundada en China por un desconocido, la concesión para construir un canal interoceánico que, según previsiones oficiales, tendrá un costo de 40.000 millones de dólares.

El presidente legislativo, René Núñez, hizo el anuncio, tras una votación en la que 61 legisladores afines al gobierno del presidente Daniel Ortega dieron su visto bueno a la iniciativa, frente a 25 en contra y una abstención.

La concesión entrega a la empresa HK Nicaragua Canal Development Investment Co (HKDN), los derechos exclusivos para decidir el diseño, la ingeniería, los acuerdos de financiación, la construcción, posesión, operación, mantenimiento y administración de la vía, según los términos del contrato aprobado.

El proyecto ha generado la protesta de sectores políticos de oposición, ecologistas, indígenas y otros sectores del país, que consideran este contrato “una estafa” y una “entrega de soberanía”.

La empresa HKDN, que no tiene ningún negocio conocido en Hong Kong, fue fundada hace diez meses por el abogado Wang Jing, quien no es inversionista.

HKDN inscribió una subsidiaria en Islas Caimán, la que a su vez absorbió una empresa establecida en Managua, que estaría involucrada en el proceso de construcción y cuya integración no ha sido dada a conocer.

“Los fraudulentos diputados del orteguismo han recibido la orden de aprobar una ley que no indica dónde será la ruta del susodicho canal, no hace ninguna referencia técnica, pero sí establece que se otorgan de forma ilimitada los recursos nacionales, en exclusiva, al inversionista y sus concesionarios por un término de 50 años, prorrogables por otros  50  adicionales, a elección del inversionista”, denunció el opositor Movimiento por Nicaragua en declaración emitida la noche del miércoles.

“El inversionista o los concesionarios determinarán las propiedades que deberán ser confiscadas y pagadas a precio de catastro, a través de procedimientos especiales y expeditos, y no se les aplicarán sanciones administrativas ni económicas de ninguna entidad gubernamental ni estarán sujetos a ninguna acción de carácter civil, ni penal”, aseguró la agrupación.

“En suma, es un regalo de nuestros dos más importantes recursos estratégicos: nuestra condición de istmo que une los dos océanos y el agua potable de nuestro lago y nuestros ríos. Un enclave dentro del territorio nacional, en el que las autoridades nicaragüenses no tendrían ningún poder ni jurisdicción”, advirtió el Movimiento.

Este jueves, cientos de nicaragüenses desfilaron en Managua para expresar su repudio al proyecto.

El plan aprobado contempla la construcción de un canal húmedo que una los océanos Pacífico  y Atlántico, aprovechando en gran parte de su curso las aguas del Lago de Nicaragua. También prevé la construcción de puertos, aeropuertos y un oleaducto, así como una zona de libre comercio.

El gobierno nicaragüense aún no ha especificado de dónde saldrán los 40.000 millones de dólares que se requieren para construir esta gigantesca obra, ubicada a solo 600 kilómetros del Canal de Panamá, que se encuentra en proceso de ampliación y que ya moviliza cerca del 5% del comercio mundial.