El análisis de los expedientes de la Secretaría Técnica Ambiental (SETENA) y el trabajo de campo que se llevó a cabo en la zona norte, en los cantones de Upala, Los Chiles y Guatuso donde se concentran las plantaciones de piña por parte de los investigadores de la UCR, concluyó que:

i) algunas de las empresas que siembran y procesan piña no cuentan con licencias de viabilidad ambiental, ii) la Setena carece de mecanismos para dar seguimiento en el mediano y largo plazos a los proyectos que sí cuentan con esa autorización, y iii) los datos recopilados en los expedientes no permiten identificar los impactos que tienen estos cultivos sobre el territorio y la biodiversidad”.

Entre 2004 y 2015 se realizaron evaluaciones de impacto ambiental de 47 proyectos en la región Norte-Norte más de la mitad (29) en los Chiles. Las evaluaciones indican del total de proyectos el 65,9% recibió la viabilidad ambiental, un 21,3% fue rechazado, un 10,6% sigue en estudio y para un 2,1% no se registró información.

Desde la perspectiva ambiental, el estudio mapeó la presencia de fincas piñeras dentro de corredores biológicos Ruta los Malekus, Medio Queso y Las Camelias, situación que amenaza la conservación de la biodiversidad. También hay plantaciones dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo, que empezaron a operar tiempo después de que el Estado costarricense declarara ese espacio como área protegida, en 1994.

Los refugios de vida silvestre Duaru y Caño Negro están potencialmente amenazados, lo mismo que los cuerpos de agua continental: ríos y humedales.

Por otra parte, hay evidencia de que cerca de veinte fincas dedicadas a la producción de piña se localizan dentro de asentamientos campesinos bajo la tutela del INDER.

A este respecto el Estudio plantea la hipótesis de que la expansión de esa actividad en los últimos años –principalmente en el cantón de Los Chiles- fue posible a partir del alquiler de tierras, con al menos tres consecuencias:

i) los propietarios de las parcelas pasaron a ser asalariados, ii) hubo desplazamiento –interno o externo- de familias, y iii) el suelo se degradó por efecto del alto uso de agroquímicos, al punto que, si estas tierras volvieran a manos de sus propietarios, posiblemente no serán aptas para la producción agropecuaria.

En la actualidad, solo 7 proyectos están tramitando la viabilidad ambiental de la Secretaría Técnica Ambiental (SETENA) para el cultivo de 4.175 hectáreas entre 2014 y 2015 en el cantón de los Chiles.

Pero la realidad revela que entre 2004 y 2015, solo en una década, la extensión territorial de las plantaciones de piña creció más de veintitrés veces.

La investigación surgió de un proyecto de la Vicerrectoría de Acción Social que es parte del Programa Kioscos Socioambientales para la Organización Comunitaria de la Universidad de Costa Rica. Dicho proyecto trabaja con comunidades en la Zona Norte-norte desde el año 2009. El estudio incluye una cartografía participativa realizada en la zona Norte-Norte en los cantones de Upala, Los Chiles y Guatuso.

Estudio: http://www.estadonacion.or.cr/files/biblioteca_virtual/022/Ambiente/Valverde_Ketal_2016.pdf