La diputada Yolanda Acuña, jefe de fracción del PAC, publicó este viernes una carta pública en la que da su version sobre lo que ha ocurrido dentro de esa fracción, donde cinco diputados se han declarado en una especie de rebeldía, tras acusar a Acuña de acoso laboral en contra de una asesora de la fracción.

Acuña asegura que la funcionaria en cuestión, Jenny Alfaro, ocupaba un puesto que fue eliminado a raíz de una reestructuración y que no ha mediado ningún ánimo de persecusión.

Alfaro se encuentra desempeñando otras funciones dentro de la oficina de la fracción en la Asamblea Legislativa, apunta.

Acuña se declara avergonzada por el tono de la disputa en torno a un tema que podía haberse resuelto internamente y no en la palestra pública.

El siguiente es el texto completo de la carta:

"Hoy me dirijo a ustedes, con el mayor respeto y aprecio, a fin de que conozcan la verdad de lo que ocurre en nuestra Fracción Legislativa. Inicio ofreciéndoles una profunda disculpa, porque no existe razón que justifique el bochorno que le hemos causado a miles de partidarios, al ventilar a los cuatro vientos temas que deben ser resueltos en casa. No existe nada que pueda excusarnos de este vergonzoso e innecesario espectáculo.

En mayo pasado llegué a la Jefatura de Fracción con el apoyo de 10 compañeras y compañeros diputados. Mi designación está respaldada por un plan de trabajo que denominamos "Estrategias y Metodologías para el Avance de la Fracción PAC 2012-2013", cuyas acciones pretenden mejorar el desempeño y la imagen de la Fracción y del Partido, de cara a las elecciones del 2014.

Este Plan fue expuesto a las y los diputados, asesores legislativos y autoridades partidarias, a fin de incluir cualquier recomendación que pudiera mejorarlo. Esta consulta culminó sin que se recibieran objeciones al nuevo esquema de trabajo.

Su implementación nos llevó a realizar ajustes de plazas y funciones de varios integrantes del Grupo de Asesores de Fracción (GAF), e incluyó la eliminación del puesto "Dirección de Asesores de Fracción" del organigrama de la Fracción.

Mediante la prensa me enteré de la presentación de una denuncia para que se me investigue por supuesto acoso laboral contra la Sra. Jenny Alfaro Chaves, asesora de la Fracción que precisamente ocupaba el puesto eliminado. Esta denuncia es respaldada y llevada a la prensa por cinco compañeras y compañeros diputados.

Al asignarle nuevas tareas a doña Jenny, advertimos que no cuenta con grado universitario, por lo que nos vimos en la obligación de asignarle una plaza que se ajustara a sus calificaciones académicas y, de esta manera, cumplir con el mandato de idoneidad que impone nuestro Código de Ética en cada contratación. A cuatro meses de haberse comunicado estos cambios, doña Jenny no ha expresado disconformidad verbal o escrita a esta Jefatura en relación con las decisiones implementadas, lo que asumimos como aceptación de sus nuevas condiciones.

Por otro lado, en las últimas semanas los mismos cinco diputados me han enviado cartas en las que exigen la restitución de doña Jenny en la plaza, puesto y funciones que tuvo durante la Jefatura del Diputado Manrique Oviedo Guzmán; así como el traslado de asesores del GAF a sus despachos. Rechacé ambas solicitudes por ir en contra del Código de Ética, dado que los diputados solo podemos contar con dos asesores y un asistente para apoyar directamente nuestro trabajo.

Adicionalmente, han intentado sin éxito que el Directorio de la Asamblea Legislativa anule o modifique decisiones de Fracción refrendadas por esta Jefatura; y también han decidido asistir a las reuniones de Jefes de Fracción sin consulta ni coordinación alguna, como un acto de desconocimiento del rol director que tiene la Jefatura de Fracción.

En estos cuatro meses y medio, he tenido que soportar prácticas nunca antes vistas dentro nuestro Partido como las reiteradas manifestaciones de desconocimiento de mi condición de Jefa de Fracción; airadas agresiones verbales contra mi persona; ataques en el Plenario y en prensa en mi contra y de otros compañeros; generación de un ambiente de incertidumbre entre asesores, a quienes se les asusta con la mentira de que sus trabajos peligran bajo mi gestión; así como chantajes y amenazas de ruptura para que cumplan conforme con sus exigencias.

Es lamentable el irrespeto sistemático del principio de obediencia, que es precisamente el que garantiza el cumplimiento de las metas y la buena convivencia en cualquier organización. Jamás imaginé que en el PAC las diferencias de criterio llegaran al punto de que se le ofreciera la Jefatura y Subjefatura a otros compañeros, con el fin de provocar mi destitución y la del diputado Víctor Hernández como equipo encargado de la Jefatura de Fracción legítimamente electa.

Amigas y amigos, como Diputada me debo a Dios, a ustedes y a Costa Rica. Sepan que mi ánimo siempre ha sido unir y aliviar tensiones luego de las divisiones creadas en el último año. Mantengo mi convicción de dar lo mejor de mí, para devolver el diálogo, el respeto y el entendimiento a la Fracción; mantener la coherencia ética como sello distintivo del PAC y que nuestro trabajo sea bien reconocido por las y los costarricenses.

Como legisladores tenemos la obligación de responder a cada uno de ustedes, al trabajo abnegado y lleno de mística que da vida a este Partido. Tenemos el imperativo ético de que nuestras acciones les enorgullezcan, les motiven y les sean de utilidad para congregar cada vez más adeptos a nuestra causa. Soy consciente que, como grupo parlamentario, no estamos abonando a este propósito.

El PAC ha superado momentos que fácilmente habrían quebrado a cualquier otro partido. Les aseguro que existen riquísimas condiciones para darle solución a este problema y me niego a pensar que un Partido que ha inspirado a tanta gente y la ha hecho creer que otra forma de hacer política es posible, cometa la irresponsabilidad de empequeñecerse, y abortar todo el patrimonio ético y político que líderes, fundadores y todos ustedes han contribuido a labrar.

Gracias por su magnífica disposición, por su mística y por su lealtad a los principios que nos congregan en torno a la bandera rojo y amarilla. Tengan la confianza que nuestros valores de respeto a las reglas, a la diversidad, a la ética y a la eficiencia saldrán fortalecidos de este episodio. Confío en que pronto regrese la madurez y la sensatez, y que cerremos filas hacia el 2014, de cara a la construcción de la Costa Rica que queremos".