En la celebración del 522 Aniversario del inicio de la conquista de los pueblos aborígenes de América, los líderes indígenas agregaron a los reclamos históricos en defensa de los derechos territoriales, al gobierno propio, la protección de su cultura y cosmovisión, una enérgica protesta por el aumento en la cantidad y la brutalidad de las agresiones y el racismo que la población no indígena ejerce contra sus “pueblos pacíficos e indefensos”.

“Durante los últimos años hemos visto como se han violentado con mayor fuerza los derechos humanos de la población indígena”, denunciaron los representantes de los ocho pueblos indígenas del país: Bribri, Cabécar, Ngöbe – (Bugle), Teribe, Brunca, Huetar, Maleku y Chorotega, durante la vigilia en defensa de los derechos de los pueblos aborígenes que se realizó el sábado anterior en la Plaza de la Cultura, en San José.

Entre las denuncias señaladas en la Plaza de la Cultura, donde el sábado anterior se llevó a cabo la vigilia por los derechos ancestrales, puntualizaron que en las agresiones físicas sus atacantes han utilizado armas de fuego, machetes, objetos punzocortantes con los que han herido a varias personas, el uso de hierros calientes con los que los marcan luego de largas persecuciones por las montañas, también denunciaron la quema cada vez más frecuente de sus viviendas y las amenazas de muerte que pesan sobre los líderes de los diferentes territorios.

Lamentaron la débil respuesta ante el sitio a comunidades indígenas cuando usurpadores de sus territorios apoyados por agentes de seguridad privada -matones armados que atacan, destruyen viviendas y cosechas-, los mantuvieron aislados, cortaron los caminos de acceso y el suministro de agua y luz, sin que desde el gobierno local ni nacional, o desde los organismos judiciales se haya dado una respuesta a la altura de los delitos que se cometieron.

Las agresiones quedan en la impunidad por el vacío jurídico que deja la falta de la Ley Indígena, que espera hace más de veinte años la aprobación por los diputados, señala el comunicado del Comité Nacional de Apoyo a la Autonomía Indígena.

Agregan la “intromisión” de los megaproyectos que se proyecta desarrollar en territorios indígenas, la falta de aplicación de las consultas que proceden, el irrespeto a sus culturas, la imposición de temas en la educación, la salud y relaciones familiares (clanes), con la complacencia por acción u omisión, de autoridades locales y nacionales, agrega el documento que también suscribe el FRENAPI- Frente Nacional de Pueblos Indígenas.

Sobre algunos medios de comunicación señalan complicidad “con sus maneras de informar, en vez de mostrar las realidades de las comunidades indígenas, investigando y evidenciando más esas realidades, desvían el eje central de la lucha por Derechos, dada por estos Pueblos, y, los han criminalizado; haciéndoles aparecer como “traficantes – usurpadores – invasores de tierras” y han criminalizado a sus líderes de mayor jerarquía y a sus organizaciones como el FRENAPI.

“El Estado Costarricense, por negligencia u omisión no ha resuelto los temas básicos en Derechos de los pueblos aborígenes establecidos por las Leyes costarricenses y los Convenios Internacionales, suscritos y ratificados debidamente por el Estado - Ley Indígena # 6172; Convenio # 169 OIT, sobre Derechos de los Pueblos Indígenas; Declaración de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, de ONU.

Solicitan acoger y cumplir las Recomendaciones de los Informes del Observatorio de Derechos Humanos y Autonomía Indígena (ODHAIN), en especial el Informe de la Misión Internacional sobre la Situación de los Pueblos Indígenas en Costa Rica, encabezada por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, en agosto del 2013, entregados a las Autoridades de los tres Poderes del Estado costarricense, de Organismos Internacionales y Comisiones de Derechos Humanos (OEA y ONU).

El “Dios, Semilla de Vida, con diferentes nombres, se revela en las tradiciones espirituales de todos los Pueblos y Culturas, igual en los Bribris, Cabécares, Ngöbes-(Bugles), Teribes, Bruncas, Huetares, Malekus y Chorotegas, camina con nosotros y fortalece la búsqueda del reconocimiento de la dignidad de las personas y los Pueblos con derecho a disfrutar de una vida plena, justa, inclusiva, diversa y sin violencia, que permita así construir una cultura de paz”.

En la vigilia de la Plaza de la Cultura participaron organizaciones sociales, comunales, Federaciones y Asociaciones Estudiantiles, sindicales, magisteriales, ecologistas, de mujeres, de Derechos Humanos – Paz y No violencia Activa, Pastorales Indígenas, Comunidades de fe y Ecuménicas, junto al Comité Nacional de Apoyo a la Autonomía Indígena.