Por María Fernanda Schifani García. – El discurso histórico oficial del siglo XIX definía a la sociedad costarricense como blanca, minimizando el componente de las comunidades originarias y negando el aporte africano. Entre más blanco más cercano a lo europeo, más “civilizado”, por lo que, a la hora de visualizar y reconstruir el pasado, muchas de las historias de la tradición oral desaparecieron. Así lo relata la historiadora costarricense Rina Cáceres.

En este sentido, la artista e investigadora Guadalupe Urbina, con la curiosidad de indagar, evidenciar y visualizar la herencia de la comunidad indoblanquinegra, -adjetivo calificativo creado por la investigadora- ó afromestiza, emprende desde la década de los años  ́80 un viaje para documentar la historia que nuestros ancestros, no supieron escribir, ni leer, pero sí cantar y contar, recogiendo así canciones y coplas tradicionales de la zona costera y de las tierras de tradición agrícola, habitadas en su mayoría por un mestizaje indoblanquinegro y así poder dar a conocer las canciones anónimas de Guanacaste que se encontraban sin editar.

“La mayoría de estas fuentes han desaparecido pero nos han dejado su voz, el testimonio de una historia que es nuestra y forjada por nuestras abuelas y abuelos. La maravilla es que las nuevas generaciones recuerdan fácilmente las canciones una vez empezamos a cantar y hacen coros con gran facilidad.” Guadalupe Urbina (2010).

Es así como desde la Fundación Voz Propia, con el apoyo de diversas organizaciones, basados en las investigaciones, recopilaciones y sistematizaciones de la artista Urbina, se realizaron las producciones de los cancioneros tradicionales de Guanacaste VOL I “Sones de Tierra Caliente”, (2011) Y VOL II “Sones Afromestizos de Amor y de humor” (2016), que muestran un cambio de rumbo en la historia que se ha enseñado hasta ahora, pues su edición contribuye a desmitificar el discurso hegemónico de las raíces blancas, constituyéndose como documentos históricos que demuestran los orígenes afromestizos que se han invisibilizado a través de la historia, contribuyendo así al reconocimiento y autoreconocimiento del afromestizaje que conforma la provincia, el país y la región.

La artista confirma que de las pesquisas realizadas desde los años 80, aún queda información para preservar, sistematizar, rescatar y realizar, al menos para 4 volúmenes más de cancioneros anónimos de la tradición oral guanacasteca.

En este sentido, durante el 2022 se inició la primera fase, del repertorio infantil del ”Cancionero Tradicional de Guanacaste VOL III: PARRANDEANDO CON GÜILAS”, en el marco de una residencia virtual artística, gracias al apoyo de los fondos de IBERMÚSICAS, para sistematizar y transcribir en partituras, diez canciones infantiles de la tradición oral de la provincia del noroeste de Costa Rica, Guanacaste; para garantizar su preservación como un legado para niñas y niños, de las presentes y futuras generaciones de Guanacaste y el mundo.

“Tengo una colección de 32 rondas y canciones, hay mucho más en el repertorio tradicional, que no alcancé a sistematizar aún. Mi mayor deseo es que surjan personas y proyectos que puedan visibilizar este legado. Mi objetivo en realidad no fue específicamente recoger canciones infantiles de la tradición oral, sino que vinieron solas, de un gran repertorio recogido entre personas adultas mayores, niños y niñas”. (Urbina G. 2021).

En este proyecto participa como investigadora, recopiladora, preservadora, intérprete vocal y directora musical, la artista Guadalupe Urbina, gestora cultural, cantante, compositora, escritora e investigadora costarricense, quien nació el 28 de octubre de 1959, en Sardinal, provincia de Guanacaste, en la costa pacífica, región noroeste de Costa Rica. Su creatividad musical, literaria, visual y la profundidad de sus pensamientos, han viajado con ella por el mundo, desde 1987 se ha presentado en muchos lugares, tanto en América Latina como en Europa y África. Ha participado en eventos culturales en varios países de América como El Salvador, Guatemala, México, Canadá, Colombia, Costa Rica, en Senegal y Mali en África y ha viajado por casi toda Europa.

Las canciones de Guadalupe se inspiran en sus raíces culturales, las experiencias de la vida y las memorias de su infancia en la provincia de Guanacaste. En 1994 recibió el Premio Gaviota en el Círculo de Bellas Artes de Madrid por su trabajo en la narración oral y en 1995 Radio Francia le otorgó el Premio América de los Descubrimientos, premio que recibió en Senegal de manos de Youssou N’Dour y en donde actuó de nuevo junto a él y a Lokua Kanza. En el 2019 recibió el galardón más importante de la Asociación de Autores y Compositores de la Música (ACAM), el premio Reca Mora

Y con el fin de fomentar la creación y la cooperación entre artistas y países, como transcriptor de partituras e interlocutor en el intercambio de ideas, análisis y diálogo, participa el artista mexicano Ernesto Anaya (10/02/1962), músico multi instrumentista, intérprete de más de treinta instrumentos de cuerda y percusión, entre ellos, la guitarra, el violín, la viola y la jarana. Dedicado a la difusión y creación de música desde las raíces sonoras propias como Mexicana y Latinoamericana.

Anaya estudió composición en la Escuela Nacional de Música de la UNAM. Realizó estudios de viola y violín con los maestros Ulises Gómez, Piotr Vodopianov y Javier Montiel en la Escuela de Perfeccionamiento Artístico Ollín Yoliztli. Estudió canto con el maestro Manuel Peña. A lo largo de su carrera, ha colaborado con diversos artistas y grupos como Los Folkloristas, Orquesta Típica de la Ciudad de México, Armando Manzanero, Luis Eduardo Aute, Ana Torroja, Aleks Syntek, Shakira, Amparo Ochoa, Tania Libertad, Lila Downs, Omara Portuondo y Guadalupe Urbina. Fue director musical del proyecto «Musas» en vivo de Natalia Lafourcade, entre otros.

Cuando Guadalupe Urbina escuchó los sones huastecos interpretados por Ernesto Anaya quedó impactada por la similitud que los sones huastecos y jarochos, tenían con las parranderas de su provincia. Por ello pensó que era la persona perfecta para establecer este puente.

“Es un proceso que estoy disfrutando mucho, al encontrar las diferencias, pero también las similitudes de nuestros territorios”, destacó Ernesto Anaya

Ernesto Anaya y Guadalupe Urbina, viven en los dos puntos extremos de Mesoamérica, culturalmente todo el istmo centroamericano tiene un denominador común; el cultivo, cosecha y elaboración del maíz, así como los procesos de colonización y neo colonización. A su alrededor florecieron y siguen floreciendo las culturas rurales comunitarias, étnica y culturalmente son pueblos con muchas similitudes ayer y hoy.

Por ello, se dan las múltiples conexiones, entre los países involucrados en esta residencia artística de creación de partituras e investigación sonora, como es el caso de México y Costa Rica que cuentan con una larga data, entre ellas sus similitudes culturales por ser parte de la región Mesoamérica, se dice que Guanacaste es la frontera Sur de Mesoamérica, siendo la Península de Nicoya esa frontera sur.

Por ende, la música de ambos países tiene sus puntos de encuentro. Lo anterior, relacionado con el trabajo de investigación musical que ambos artistas vienen desarrollando hace años, fortaleciendo los lazos de intercambio y cooperación entre ambos países y las investigaciones propias de ambos artistas.

Muchas de las canciones infantiles que la artista e investigadora recuerda, las que recogió en el campo, en la provincia de Guanacaste, están relacionadas con la tradición romance que llegó de España durante la colonia. Hay algunas pocas, como una que parece un juego, que vino de la época precolombina, que no forma parte de esta colección, ya tendremos otro momento y un segundo volumen de música infantil.

2 Mesoamérica (en griego: μέσος [mesos] ‘intermedio’) es la región cultural del continente americano que comprende la mitad meridional de México, los territorios de Guatemala, El Salvador, Belice, Honduras, el occidente de Nicaragua y Costa Rica. En el periodo precolombino fue conocido por formar parte de las grandes civilizaciones. Es un área definida por la cultura. Esta región vio el desarrollo de una civilización indígena en el marco de un mosaico de gran diversidad étnica o lingüística. La unidad cultural de los pueblos mesoamericanos se refleja en varios rasgos que Paul Kirchhoff definió en 1943 como el complejo mesoamericano.

La definición de lo que se acepta como mesoamericano es objeto de discusión entre los estudiosos de esta civilización; sin embargo, con frecuencia se menciona en el inventario la base agrícola de la economía, como la domesticación de cacao, maíz, frijoles, aguacate, vainilla, calabaza y chile, así como el pavo y el perro, el uso de dos calendarios (ritual de 260 días y civil de 365), los sacrificios humanos como parte de las expresiones religiosas, la tecnología lítica y la ausencia de metalurgia, entre otros. En su momento, la definición del complejo mesoamericano sirvió para distinguir a los pueblos mesoamericanos de sus vecinos del norte y el sur.

Hay otra interesante que de acuerdo a la investigadora experta Ana Pelegrín no se considera de tradición romance es “La pulga y el piojo”. De esta canción hay dos versiones recogidas en zonas geográficamente muy cercanas. Acá estamos presentando la versión del pueblo de Santa Cruz, una comunidad muy especial porque se puede decir que es el lugar donde se reunió toda la población mulata y afromestiza del Sur de la provincia.

En Guanacaste no se conocen con el nombre de romances, sino más bien se conocen por su título, que no siempre coincide con el del original español, otras veces por los versos iniciales, otros han pasado a ser historias, cuentos, coplas o versillos sueltos.

Es esta preocupación y ocupación, por la visibilización de los legados culturales del afromestizaje, que nos ha motivado a llevar a cabo esta recopilación y sistematización de los temas infantiles, que forman parte de un conglomerado de canciones recogidas a personas adultas mayores que hoy, casi todas son de grata memoria, pues ya han muerto, dijo Urbina.

Este material se encontraba guardado en audios, grabados en cassettes, textos transcritos en máquina de escribir y en manuscritos, así que me di a la tarea de transcribir aquellos que fueron cantados por otras personas, pero la mayoría de los recogidos son sacados de mi memoria; transcribimos al papel los textos, luego transcribimos las partituras y las melodías, en los años 80. No cabe duda, que estos materiales pueden someterse a diversos tipos de lecturas desde la óptica social, de género y geográfica, pero eso será más adelante, detalló la artista.

Por ahora dimos otro paso con la asistencia de María Fernanda Schifani desde Boa Viagem Producciones, quién digitalizó los textos en la computadora, escaneó los manuscritos originales y con las grabaciones bases realizadas por Urbina, canciones, florecillas del campo, acompañadas por la guitarra o por golpes, para que el maestro y productor mexicano Anaya, realizará la transcripción de las partituras.

“El sueño es que podamos hacer una producción musical que reúna a jóvenes cantantes para arreglar, interpretar y llevar estas creaciones a las nuevas generaciones, este es mi mayor deseo que surjan personas y proyectos que puedan visibilizar este legado” explicó Urbina.

Este proyecto continúa sus avanzando gracias al apoyo del Programa Ibermúsicas. El siguiente paso es buscar el apoyo de más organizaciones y personas, para sistematizar la parte literaria escrita e realizar la grabación fonográfica.

Cualquier consulta, aporte o comentarios sobre el debido proceso, bienvenides, podemos comunicarnos por los siguientes medios: WhatsApp: (506) 8453-5259 / CE: boaviagemproducciones@gmail.com y al. info@guadalupeurbina.org.

(* Boa Viagem Producciones Tropicales BVT)