Foto: Ana Chacón Mora. Yamileth González, rectora de la UCR.

A raíz del cierre de los 45 EBAIS, que hasta la fecha ha venido administrando la UCR, he leído, con gran sorpresa, en el diario La Nación del día de hoy, las declaraciones de altas autoridades de la CCSS, en las que señalan “no le debemos nada a la UCR” y que “aún no saben" si esos EBAIS “los cederán a una cooperativa o a una empresa privada”.

Como ciudadana y universitaria, me resultan inadmisibles tales afirmaciones, ya que la CCSS no le debe poco, le debe mucho a la UCR. Le debe no solo en términos financieros, sino por todo el apoyo recibido a lo largo de una historia recorrida de manera conjunta.

La Universidad de Costa Rica ha contribuido significativamente a promover, mantener y recuperar la salud de los costarricenses.

Históricamente ha tenido un compromiso con la formación de recursos humanos calificados, tanto de grado como en postgrado, en áreas como medicina, farmacia, odontología, microbiología, enfermería, tecnologías en salud, nutrición, salud pública, psicología, demografía, políticas en salud, tecnología de alimentos, bioética, salud ambiental.

Estos profesionales, cuentan con un sólida formación en el ámbito específico de su especialidad y tienen, al mismo tiempo, una visión humanista y de servicio a la sociedad. Son miles los que se han formado con esa visión y han servido en el Programas de Atención Integral en Salud (PAIS) y en la CCSS en general.

Ha sido amplia la acción académica de la UCR que le da al PAIS un valor adicional, un valor que no lo podría dar ninguna otra instancia (sea pública o privada).

Un espacio donde la contribución de la universidad es clave, lo constituye la importante inversión que se hace en investigación desde múltiples centros e institutos, así como de escuelas y facultades, cuyos resultados se transfieren a los programas de la Caja.

Los equipos de trabajo han contribuido a resolver o mitigar significativos problemas en el control de agentes infecciosos en alimentos y agua, la muerte por mordeduras de serpientes, bioequivalencia de medicamentos de calidad y bajo costo, enfermedades genéticas como la sordera, el strees, la esquizofrenia, técnicas forenses y pruebas de paternidad, la obesidad.

Se ha hecho un trabajo fuerte en salud comunitaria, enfermedades respiratorias, epidemiología del cáncer gástrico y de mama, envejecimiento, citogenética humana, hemoglobinas y trastornos afines como las leucemias y riesgo de trombosis.

Se ha dado énfasis a enfermedades neurodegenerativas y al uso y abuso de drogas como la ritalina o al consumo de alcohol. Los biólogos aportan en plantas medicinales, los agrónomos en agricultura orgánica, las nutricionistas desarrollan programas de obesidad en niños y niñas de diversos centros educativos.

En síntesis, centenares de proyectos se ponen al servicio de la CCSS e inciden en el PAIS.

También la Acción Social contribuye, a un mejor modelo de atención en salud, por medio de cursos de extensión docente y educación continua y el Trabajo Comunal Universitario (TCU).

Algunos de los ejemplos en donde los estudiantes brindan sus trescientas horas de TCU son la promoción de la atención integral en la salud infantil, adolescente y del adulto mayor; el mejoramiento de la calidad de vida de pacientes internos en el Hospital Psiquiátrico; atención primaria de la salud oral –programa cero caries-; al niño con enfermedad crónica y a su familia en el nivel hospitalario y comunitario; atención primaria ambiental como estrategia para la sostenibilidad de la salud; consejo a pacientes sobre el uso correcto de medicamentos; la atención integral de los pacientes en estado terminal y sus familias.

Además, las clínicas de odontología brindan atención a un gran número de pacientes y se han realizado numerosas prácticas en hospitales, clínicas y Ebais de la CCSS, empresas y comunidades, como prácticas académicas, profesionales en servicio.

Por eso, decir que la CCSS no le debe nada a la UCR es inadmisible, no solo en plano financiero, sino mucho más allá. La contribución de la UCR al desarrollo de un modelo de Atención Integral en Salud en los cantones de Curridabat, San Pedro y distritos de cantón de la Unión, debería ser valorada en su magnitud y replicada, hacia otros sectores del país.

Con el PAIS, la Universidad ha dado un impulso relevante a la atención integral que conlleva la participación comunitaria, la satisfacción de necesidades de salud, un proceso que asegura eficiencia y eficacia, la democratización del conocimiento y, además, sirve como lugar para la realización de prácticas académicas dirigidas al desarrollo de los estudiantes y el aporte comunitario en áreas tan diversas como artes y letras, ciencias sociales, ciencias básicas, ciencias agro-alimentarias y salud.

Con un Programa como el PAIS, la Universidad de Costa Rica realiza un esfuerzo por enseñar y aprender con y en la comunidad, por generar nuevos conocimientos y difundirlos, por promover la salud y defenderla como un DERECHO: el derecho de las familias, de las comunidades y de las personas a vivir su vida con calidad y esperanza y a sentirse bien.

No debería CCSS tirar por la borda un Programa de esta envergadura y pensar tan ligeramente, que ahora estos 45 Ebais pasarán a manos privadas, donde, como conocemos, imperan otros intereses.

Se está perdiendo una valiosa experiencia para el bien de la salud pública.