Foto: JR Rojas. Portada del libro "Zorba el griego", de Kazantzaki

La novela narra la vida y andanzas de Alexis Zorba, como lo señala el subtítulo, junto a un joven idealista, el narrador, que pretende embarcarse en la aventura de reabrir una mina de lignito en una empobrecida aldea en la costa de la isla de Creta (Grecia).

La historia se desarrolla en la década de 1930. Se conocen en un café en el puerto ateniense de El Pireo, donde Zorba, un rudo trotamundos macedonio ya en los sesenta, le pide trabajo. Tras conocerse, le explica que es cocinero, experto en minería y que gusta tañer el santuri, un instrumento musical de cuerdas.

Es nombrado capataz para el proyecto que pretende realizar. Viajan juntos a Creta. La personalidad extrovertida, con mucho mundo recorrido, de Alexis Zorba seduce al inexperto empresario, aspirante a escritor. “Zorba, de acuerdo; vendrás conmigo. Tengo lignito en Creta, supervisarás a los obreros. Y, por las noches, nos tenderemos los dos sobre la arena (no tengo ni mujer, ni hijos, ni perros), comeremos y beberemos juntos. Y después tocarás el santuri.”

La relación va más allá de lo puramente laboral y perdura a través del tiempo, aunque se vean obligados a separarse en determinado momento. Pasan a ser uno de esos amigos inseparables que nos ha legado la literatura desde la antigüedad. Durante el relato, Zorba le narra pasajes escabrosos de su existencia, sus fracasos, sus inquietudes ambiguas sobre Dios, la religión, la guerra, el amor y la vida en general. La rudeza de Zorba, como suele suceder, no deja de ser una coraza para enfrentar una vida bien vivida pero que tampoco ha estado al margen de grandes momentos dramáticos y de inevitables frustraciones, de las que trata de curarse. “Ya no me domina la pasión –sentencia-. Lo mismo hice con la patria. La anhelé, me atiborré, vomité, me liberé”.

Zorba el griego fue llevada al cine por Michael Cacoyannis (1964), con la soberbia actuación de Anthony Quinn, Alan Bates e Irene Papas. Difícil alguien mejor que este actor para interpretar a Zorba. De este autor griego, antes había leído la magnífica y polémica novela La última tentación de Cristo. Junto a debilidades humanas que muestra Jesús en un momento decisivo de su vida cuando agoniza en la cruz, en esta obra Kazantzakis, ofrece también otra versión de un personaje controversial como es Judas, más allá del que aparece en los Evangelios y en Hechos de los apóstoles.

Esta original versión de Kazantzakis se suma a otras como la de Amos Oz en novela Judas, Robert Graves con Rey Jesús, Jorge Luis Borges Las tres versiones de Judas y el estudio reciente de National Geographic en el que Judas resulta ser un colaborador de Jesús para que cumpla la misión que se le encomendado. La última tentación también fue llevada al cine por Martin Scorsese (1988). La película fue satanizada por quienes la condenaron sin haberla visto y, mucho menos, leído el libro.