Más de 13 millones de personas no tienen acceso al agua potable y casi 64 millones carecen de un servicio sanitario apropiado en América Latina, situaciones asociadas a la pobreza y a los bajos índices de salud, revela un informe que recopila datos oficiales de 16 países.

Resulta alarmante que un 5,8% de la población rural latinoamericana aún defeca al aire libre, señala además el documento en proceso de elaboración, el cual será conocido por las autoridades gestoras del agua de este grupo de países durante una reunión que tendrá lugar en Costa Rica del 1 al 3 de abril próximo.

Algunos países como Argentina, Brasil, Chile, Panamá, Costa Rica y Uruguay se encuentran a la vanguardia en materia de suministro de agua potable, con coberturas cercanas al 100%, mientras que Honduras, Guatemala y Perú tienen los mayores rezagos en esta materia.

En cuanto a la recolección y saneamiento de aguas negras, lo que los expertos denominan “saneamiento”, la situación es aún más complicada porque las inversiones que los Estados deben efectuar para universalizar los servicios de alcantarillado son enormes, de 5 a 7 veces más altas que en el servicio de agua potable.

Sin embargo, no todo son malas noticias. Yamileth Astorga, presidenta ejecutiva del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), afirma que la situación era mucho peor hace algunos años, lo que refleja que América Latina está haciendo un esfuerzo significativo por mejorar ambos servicios.

Entre 2015 y 2017, el porcentaje de población que consume agua no tratada, de pozos, ríos, quebradas y otras fuentes similares, pasó de 11,95% a 7,73% de la población, lo cual significa que 5,1 millones de personas empezaron a consumir agua potable en ese periodo.

También se observa un leve crecimiento en las cifras del servicio básico en saneamiento, sobre todo en el área rural, donde la cobertura de los servicios estatales pasó de 68,5% a 70,3% entre 2015 y 2017.

Astorga explicó que la problemática del agua es una variable de primer orden en las transformaciones económicas y ambientales, tales como la globalización y el cambio climático, y en los procesos sociales y políticos que vive Latinoamérica.

“La inversión en agua y saneamiento es una de las acciones más directas para reducir las desigualdades sociales en salud pública y un requisito para garantizar el desarrollo sostenible”, apuntó.

El análisis de estos temas, así como la definición de políticas para seguir avanzando hacia el acceso universal de los servicios estarán en la agenda del V Latinosan, que reunirá en Costa Rica, entre el 1 y el 3 de abril, a unas 1.200 personas de 16 países entre autoridades del sector, organismos internacionales y representantes de organizaciones no gubernamentales, entre otros.

El objetivo del encuentro será promover acuerdos y compromisos entre los países de la región para reducir las brechas en los servicios de saneamiento, asegurando un acceso universal y equitativo a tales servicios, indicó la anfitriona del foro.

Los países que participan son: Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, los que en conjunto representan el 85% de los 625 millones de habitantes de Latinoamérica.