Entre los invitados especiales al encuentro entre activistas e investigadores sociales, destacan la hondureña Bertha Zúñiga Cáceres, hija de la líder indígena y ambientalista asesinada Berta Cáceres, Alejandra Gutiérrez de Guatemala, y Marcela Zamora, de El Salvador, quienes harán una presentación de los diversos tipos de violencia que se registran en sus respectivos países y en la región.

El Encuentro se da en el marco del “Año de las Universidades Públicas por la Vida, el Diálogo y la Paz”, decretado por el Consejo Nacional de Rectores (CONARE), la Rectoría de la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) para promover mecanismos que permitan avanzar hacia mayores niveles de paz social, justicia y equidad en Centroamérica un proceso, señalaron, que empieza por reconocer que nuestra población aún vive en entornos violentos.

El encuentro es abierto al público en general al que las autoridades universitarias han invitado para que escuchen los testimonios de mujeres comprometidas con las luchas sociales de Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica.

Las invitadas especiales participarán en el “Foro de Reflexión sobre los Hechos de Violencia en Centroamérica”, que tendrá lugar el martes 19 de setiembre, a las 3:00 p.m., en el Auditorio de la Ciudad de la Investigación.

Sobre este encuentro del “Año de las Universidades Públicas por la Vida, el Diálogo y la Paz” el rector de la UCR, Henning Jensen, resaltó el valor de “analizar las muy diversas y numerosas formas de violencia que, a veces, incluso legitimamos, es una manera de visibilizarlas y llamarlas por su nombre. Es, quizá, el primer paso para tomar acciones hacia su erradicación, y la construcción de un entorno social más pacífico, tolerante y solidario”.

Una de las participantes es la joven Bertha Zúñiga, activista hondureña que coordina el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), organización fundada y liderada anteriormente por su madre, Berta Cáceres. Tras el asesinato de Cáceres en 2015, Zúñiga dejó por un tiempo la maestría en Estudios Latinoamericanos, que cursaba en Ciudad de México, para trabajar a tiempo completo en COPINH y seguir de cerca las investigaciones por el feminicidio de su madre.

Otra invitada especial es la documentalista salvadoreña Marcela Zamora, para quien “la situación de violencia que se está viviendo en El Salvador me ha motivado a participar en este foro. Para mí es un retroceso en la historia; parece que no aprendimos de la violencia y la represión que se ejerció contra el pueblo en los años de la guerra, y parece que se repite el patrón en nuestro país. A más 30 años de la firma de los acuerdos de paz, aún no vivimos en paz” afirmó.

Zamora es dueña de la empresa de producción audiovisual Kino Glaz, donde realiza documentales, campañas y proyectos de sensibilización social para impulsar a las mujeres en su país. Además trabaja como directora para El Salvador de la Alianza Latinoamericana para la Reducción de los Homicidios y la Violencia.

Alejandra Gutiérrez, también expositora en el foro, es una comunicadora guatemalteca, que ha centrado su carrera en el periodismo de profundidad y narrativo –especializándose en temas de derechos humanos, justicia, seguridad y violencia-. Ha sido periodista en la revista Este País, la Revista del Diario de Centroamérica y fue por cinco años directora editorial del medio digital Plaza Pública. Ahora trabaja como periodista independiente y está iniciando el proyecto multidisciplinar Agencia Ocote, una generadora de contenidos regionales.

La peligrosidad de la región para activistas sociales de cualquier naturaleza es un aspecto que destacó Montserrat Sagot, socióloga y moderadora del foro, para quien “el tejido social en América Central se encuentra prácticamente desgarrado por la violencia cotidiana y por la opresión ejercida por el poder en estos países”.

“Hemos comprobado que las políticas de cero tolerancia, mano dura y guerra contra las drogas más bien incrementaron la violencia y crearon estados de guerra abierta. Hay presión para que los Estados ofrezcan a ciertos sectores de la ciudadanía más presencia policial o del ejército, para hacer pensar que son soluciones, pero estas solo incrementan la violencia y la desigualdad. Afectan principalmente a jóvenes, mujeres y activistas sociales”, lamentó Sagot.