Zona de juegos en la Escuela La Ceiba. Foto: Fabiola Pomareda García

A casi un mes de la intoxicación comunal por agroquímicos, que hubo en la Escuela La Ceiba, en San Juan de Florencia, de San Carlos, la empresa piñera aún no da explicaciones sobre lo ocurrido. Mientras, el Ministerio de Salud conformó un equipo técnico que revisará -o elaborará, si fuera el caso- la normativa sobre retiros de plantaciones con respecto a zonas habitadas para fumigación terrestre.

Afuera del salón comunal de San Juan de Platanar están reunidas vecinas, estudiantes y madres de familia de la Escuela La Ceiba, donde ocurrió la intoxicación el 23 de agosto pasado. Al frente se ubican la cancha de futbol, la pulpería Unisol, la pequeña iglesia y un cuadrante de plátano sembrado más allá. A lo lejos una fila de cerros toca el cielo encapotado. Con alrededor de 1.500 habitantes, San Juan es una comunidad que vive de la zafra y la ganadería y tiene como 60 años de ser “pueblo”.

Junto al salón comunal está la escuela, y al  frente crecen jóvenes almendros. Las aulas de kinder están separadas de la piñera de la empresa Cítricos Bella Vista por unos 20 metros. El sembradío de piña -ubicado al costado este del centro educativo- está rodeado por una cerca natural de amapola de aproximadamente 1,70 metros de alto. Escondido por la vegetación está un rótulo en el que se lee: “Aquí se realizan aplicaciones fitosanitarias, prohibida la entrada a particulares”

La visita a la zona se realizó el pasado 6 de setiembre y fue organizada por el Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Dentro de la escuela ensayan los bailes para el 15 de setiembre y decoran el espacio para las celebraciones. La maestra Lorena Rodríguez está en la misma aula donde se dio el incidente. Contó que esta es la tercera vez que ocurre una emergencia por intoxicación causada por agroquímicos de la piñera. En esta ocasión 18 estudiantes, tres maestras y el director se vieron afectados. Doña Lorena duró varios días con escupidera y llagas en la garganta. En su criterio, el Ministerio de Salud debió haber cerrado la piñera y venido a tomar muestras de los residuos de agroquímicos que se aplicaron.

Lo que ocurrió el día de la intoxicación

La maestra Sindy Rodríguez Madrigal vive en Platanar y tiene a su cargo segundo y quinto grado en la Escuela La Ceiba. Narró que el viernes 23 de agosto llegó a San Juan a las 6:10 am y se dio cuenta de que estaban fumigando; pero que esta vez el químico parecía más fuerte de lo normal.

“Ese día estaba muy caliente, hacía mucho sol y viento. Teníamos las celosías abiertas; por eso nos entró todo. Yo sentí el olor pero no dije nada hasta que los niños empezaron a decir: ‘Niña, huele feo’. Ya como a las 12 y resto, los chiquillos hacían como que iban a vomitar. Se asustaron, agarraban la camiseta y se tapaban la boca. Salían del aula. A algunos chiquitos se les puso la nariz roja. Los pusimos en el comedor y cerramos las ventanas y las puertas; pero no se podía con el olor. Los sacamos de la escuela y los pusimos frente al salón comunal para que la pared del salón los protegiera. Nos fuimos de aquí al EBAIS y los bañamos con manguera. Les pusimos unas batitas hasta que llegaron los papás por ellos”, refirió Rodríguez.

Posteriormente, varios menores fueron trasladados al Hospital de San Carlos. La maestra afirmó que aún tenía resequedad en la boca y dificultad para tragar. “El doctor del hospital nos dijo: ‘Ustedes no saben pero ese químico produce cáncer a largo tiempo’”.

Danixa Castro Villalobos es madre de Josué, estudiante afectado, de ocho años. Vive a 50 metros de la escuela y también contó que ese día comenzaron a fumigar en la madrugada. “Siempre el viento da a este lado. Mi hijo tuvo los síntomas que todos los niños: flojera en las piernas, sentía picazón en los ojos, dolor de panza, dolor de cabeza, llevaba como temblorina. La doctora dijo que este veneno, al estar volátil, se pegaba en la piel, en el pelo, en la ropa, y que no les podíamos dar líquido a los niños. Tuvimos que bañarlos en el hospital. Les hicieron pruebas de sangre y dijeron que la intoxicación era por Diazinon”.

Forman equipo técnico sobre retiros de plantaciones de zonas habitadas

De acuerdo con el Informe Técnico No. 1030-2019, emitido por la Dirección Regional Huetar Norte del Ministerio de Salud, las cédulas de aplicación de los productos agroquímicos usados en el sembradío de piña de Cítricos Bella Vista muestran que el viernes 23 de agosto se aplicó Diazol (Diazinon), Fruit Cover (Ecogreen), Decco Chayote (Carnauba, Shellac) y Winner 6 (Spinoteram) entre las 5am y la 1pm. Los químicos fueron usados para “control de cochinilla” (insecto parásito) y “control preventivo de tecla” (plaga).

El jefe de la oficina del Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) de la Región Huetar Norte, Jorge Arturo Solano Sibaja, indicó al personal del Ministerio de Salud que dichos productos estaban “registrados en el país, son de venta libre y la empresa se mantiene registrada” ante el SFE.

Otro Informe Técnico (No. 086-2019) elaborado por el Dr. Walter Delgado, encargado de Vigilancia de Salud de la Región Huetar Norte, concluyó que “las 22 personas afectadas presentaron una intoxicación leve aparentemente provocada por la inhalación del organofosforado Diazol, utilizado en la empresa Cítricos Bella Vista”.

Sin embargo, el Informe Técnico del Área Rectora de Salud de Florencia (No. 395-2019), a cargo del gestor ambiental Norman Salguero Rodríguez, va más allá y declaró: “Esta oficina considera que no existe un retiro o distancia indicado entre la siembra de piña y casas de habitación o centros públicos, por lo que es importante que el MAG a través del SFE y el Ministerio de Salud indiquen las directrices a seguir y corregir lo que ya en varias ocasiones ha ocurrido en la zona”.

Ese informe indicó que el inspector del SFE del MAG, Sergio Porras Villalobos, tomó muestras de suelo y plantas y que se debe intentar conseguir los resultados de estos análisis “para determinar si en realidad fueron esos productos los utilizados”. Asimismo, el documento insiste en que el SFE debe emitir un criterio técnico de si los agroquímicos se aplicaron a la hora precisa, la presión de la aspersión y en las condiciones climáticas adecuadas.

En una carta enviada por el Ministro de Salud, Daniel Salas Peraza, al docente e investigador de la UCR Jaime García, Salas informó que se conformó un equipo técnico que revisará -o elaborará, si fuera el caso- “la normativa sobre retiros de plantaciones con respecto a zonas habitadas para fumigación terrestre”. El SFE, por su parte, afirmó que no puede dar información sobre el caso porque “dicha investigación no se ha concluido y continúa siendo de carácter confidencial, hasta tanto no se emita el informe final”.

“Esta es la tercera vez que la escuela es evacuada”

Estela Solís Marín, integrante de la Asociación de Desarrollo de San Juan de Florencia y vecina, denunció que el pueblo tiene 10 años de luchar contra los químicos y la gente está harta. El 26 de agosto, un grupo de 19 habitantes de San Juan de Platanar interpuso una denuncia sanitaria (No.D-2092) por “contaminación ambiental e intoxicación a la comunidad por mal manejo y uso de agroquímicos, principalmente por intoxicación de estudiantes de la escuela de San Juan de Florencia”.

“Nosotros lo que queremos como comunidad y como vecinos es tener un ambiente libre de químicos, poder levantarnos y respirar normal, como cualquier persona, como cualquier comunidad, no tener que estar en esto, corriendo, demandando, cambiándonos de casa, yendo al EBAIS. Queremos vivir en un ambiente sano. ¿Qué pedimos a la piñera? Que no use químicos tan contaminantes, tan agresivos al ambiente y a la salud”, dijo Solís Marín.

Al final del piñal, como a unos 800 metros al este de la escuela, vive doña Miriam Dixon. Cría pollos de engorde en una finca que heredó su esposo. Hace 10 años se vinieron para San Juan de Platanar.

“Cuando llegamos era un paraíso. Desde que llegó la piñera ahora no pega nada: la papaya no pega, varios árboles de aguacate se secaron; ahora solo la ‘felipita’ [especie de plátano] aguanta y la fruta de pan; pero no se puede comer porque está contaminada”.

Doña Miriam contó que recién llegada la piñera no sentían las fumigaciones porque había una barrera vegetal de más de 100 metros; pero que cuando el piñal llegó a la par de su casa, la primera vez que fumigaron salieron corriendo porque pensaron que el gas iba a explotar.

“Un día vinieron personeros de Cítricos Bellavista, un señor de apellido Cascante. Yo le dije: ‘Vea señor, ¿usted sería capaz de venir a sentarse en mi corredor cuando ustedes están fumigando?’ y me dijo: ‘Eso sería interesante’”.

Informa-Tico contactó a la empresa Cítricos Bella Vista para incluir su explicación sobre el caso pero se nos informó que ni el gerente ni el encargado de gestión ambiental estaban disponibles en ese momento.

RECUADRO

Algunos antecedentes en un país de escuelas fumigadas

El pesticida Diazinon (Ácido fosforotioico) es utilizado para controlar insectos en los suelos y las plantas. Es un pesticida organofosforado y figura en la Lista de sustancias peligrosas del Derecho a Saber (“Right to Know Hazardous Substance List”). La exposición al diazinón puede causar, de manera rápida y grave, dolor de cabeza, mareo, visión borrosa, náusea, vómitos, diarrea, afectaciones musculares, pérdida de la coordinación, convulsiones, coma y la muerte. La exposición alta o repetida podría causar daño a los nervios, causando debilidad, hormigueo y poca coordinación en los brazos y las piernas. Los pesticidas organofosforados son considerados especialmente peligrosos para la niñez.

De acuerdo con un comunicado de la Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente (FECON), recientemente se ha comprobado que el agroquímico organofosforado clorpirifós tiene efectos en el desarrollo cerebral de las y los niños que entran en contacto con él. También genera problemas de aprendizaje, e incluso autismo.

En 2016, una investigación de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Costa Rica (UCR), realizada por Leonel Córdoba, estudió la presencia de plaguicidas en 12 escuelas de Matina, provincia de Limón, y encontró clorpirifós en las aulas. Este estudio fue desarrollado en escuelas aledañas a plantaciones de banano y demostró presencia de clorpirifós y 17 agrovenenos rociados por las avionetas.

En 2009, la investigadora Karla Solano realizó su tesis de la Universidad Nacional sobre residuos de plaguicidas hallados en el polvo de casas y escuelas, cerca de plantaciones de banano y piña en la zona Caribe de Costa Rica.

(*) Fabiola Pomareda García es periodista freelance. Actualmente vive en San José, Costa Rica. Correo: pomaredafabiola@gmail.com. Twitter: @FabiolaPomareda