El presente documento no ofrece, ni siquiera, la garantía efectiva de que la producción subsidiada interna de Estados Unidos no seguirá expandiéndose. (…)

Se insiste en solucionar los problemas de América a través (sic) de una política monetarista, en el sentido de considerar que son los cambios monetarios los que van a cambiar la estructura económica de los países, cuando nosotros hemos insistido en que solamente un cambio en la estructura total, en las relaciones de producción, es lo que puede determinar que se creen, de verdad, condiciones para el progreso de los pueblos.  (…)

Esta Alianza para el Progreso es un intento de buscar solución dentro de los marcos del imperialismo económico.  Nosotros consideramos que la Alianza para el Progreso, en estas condiciones, será un fracaso. En primer lugar, sin que se considere de ninguna manera una ofensa, me permito dudar de que se pueda disponer de veinte mil millones de dólares en los próximos años.  (…)

Además se ha establecido explícitamente que esos préstamos irán fundamentalmente a fomentar la libre empresa.  Y como no se ha condenado en ninguna forma a los monopolios imperialistas asentados en cada uno de los países de América, o en casi todos, es lógico suponer también que los créditos que se acuerden servirán para desarrollar  los monopolios asentados en cada país.  Esto provocará, indiscutiblemente, cierto auge industrial y de los negocios.  Esto traería ganancias para las empresas.  En el régimen de libre cambio, en que casi todos los países de América viven, esto significaría mayor exportación de capitales hacia los Estados Unidos.  De tal forma que la Alianza para el Progreso, en definitiva, se convertirá en el financiamiento por parte de los países latinoamericanos de las empresas monopolistas extranjeras.

Pero, además, como en ninguna parte del documento ha habido una decisión expresa con respecto a puntos fundamentales, como son el mantener los precios de las materias primas, como no hay un prohibición a la baja de esos precios, como no hay ninguna obligatoriedad de mantenerlos, es muy probable que en los años venideros siga la tendencia actual y que las materias primas de América vayan bajando sus precios cada vez más.

En tal caso, es de presumir que habrá un deterioro cada vez mayor de la balanza de pagos de cada uno de los países de América, a lo cual se sumará, además,  la acción de los monopolios exportando capitales. 

Todo esto se traducirá en una falta de desarrollo, en todo lo contrario de lo que presume la Alianza para el Progreso.

Esta falta de desarrollo provocará más desempleo.  El desempleo significa una baja de los salarios; empieza un proceso inflacionario, que todos conocemos, para suplir los presupuestos estatales, que no se cumplen por falta de ingresos.  Y,  en tal punto, entrará en casi todos los países de América a jugar un papel preponderante el Fondo Monetario Internacional”.   

16 de agosto de 1961.  Fragmentos de la Intervención de Ernesto Che Guevara en la Reunión del CIES, en Uruguay.

Este 9 de octubre fue el 46 aniversario de su muerte.

¡Lo peor de esta condición de neocolonizados  es nuestra ignorancia y el desprecio por quienes lucharon por heredarnos un mundo mejor!

Isabel Ducca D.