Yace ya el luchador incansable / Que a tantos combates acudió/ Con tesón e inteligencia / Mucha verdad descubrió / Cabalgando lanza en riestre / Sobre la muerte triunfó / Dejando en su último libro / La acusación que formuló.El último libro de Luis Albeto Jaén: su combate final. “El gran asalto del PLUSC al Seguro Social”.

No quiso Luis Alberto Jaén graduarse de abogado quizás porque no deseó hacer lo que la mayoría hace con ese título. No obstante nunca abandonó la lucha  social armado de la espada de la ley. Nadie como él para conocer la  legislación costarricense, nadie como él para investigar continuamente los pormenores de la legislación y nadie como el para denunciar, hoy sí y mañana también, las violaciones a nuestra legislación por parte de patrones y  políticos.

Su última denuncia es sobre la mayor de las defraudaciones que en toda la historia de nuestro país ha hecho la clase política. Han venido proclamando los beneficios del Seguro Social mientras por debajo lo desfinancian hasta llegar al borde de la quiebra de la Institución aseguradora, la Caja Costarricense del Seguro Social. Es como predicar el amor al prójimo mientras se bendicen las armas para ir a la guerra El súmmum de la  hipocresía.

¿Y cómo es que la han desfinanciado hasta llevarla al límite de sus posibilidades y la tienen asomada al precipicio de la inminente quiebra? Veamos lo que nos dijo Luis Alberto Jaén en su último libro: "El Gran asalto  del PLUSC al Seguro Social"

La Caja se creó como una institución aseguradora para la clase trabajadora de Costa Rica basada en la aportación financiera tripartita por parte del trabajador, del patrono y del Estado con carácter de obligatoriedad.

No más creada la Caja (1942), el Poder Ejecutivo mediante decreto estableció  las cotizaciones del siguiente orden: patrones 5,5%, asegurados 3,5 y el Estado 3% sobre el salario para el seguro de enfermedad y de invalidez.

Los ingresos así obtenidos se dividieron en dos fondos: un fondo de reparto, para atender el seguro de salud y un fondo de capitalización, para  atender  el pago de pensiones.

En 1947 se crea un reglamento de la Caja Costarricense del Seguro Social mediante el cual se establece una cotización tripartita de 2,5% del salario para el seguro de invalidez, vejez y muerte. En 1960 se hace una reforma general del reglamento en el cual se mantienen las mismas cuotas tripartitas.

Pero en 1971 con motivo del nuevo reglamento del régimen de invalidez, vejez  y muerte promulgado por la Junta Directiva de la Caja, se establece que la  cotización del Estado será del 0,25% mientras que la de los patrones y  trabajadores se mantiene en el 2,5% del reglamento anterior. La contribución del Estado en adelante sería de un décimo de la contribución anterior.

Esta maniobra financiera mediante la cual el gobierno burla la Constitución y la Ley Constitutiva de la Caja se hizo posible gracias al sistema de nombramiento de los directivos de la Institución, los cuales son designados por el Poder Ejecutivo con criterio político partidista.

Luis Alberto cita el artículo 24 de la Ley Constitutiva de la Caja Costarricense del Seguro Social mediante el cual se crearon tributos para financiar la cuota del Estado.

También cita el artículo 177 de la Constitución Política de Costa Rica el  cual dice lo siguiente: Para lograr la universalización de los seguros sociales y garantizar  cumplidamente el pago de la contribución del Estado como tal y como patrono,  se crearán a favor de la Caja Costarricense de Seguro Social rentas  suficientes y calculadas en tal forma que cubran las necesidades actuales y futuras de la Institución Si se produjere un déficit por insuficiencia de esas rentas, el Estado lo asumirá, para lo cual el Poder Ejecutivo deberá incluir en su próximo proyecto de presupuesto la partida respectiva que le determine como necesaria la citada institución para cubrir la totalidad de las cuotas del Estado.

Cómo lo demuestra Luis Alberto, no existe justificación legal para dejar de pagar las cuotas del Estado como tal y como patrono, pero por lo que podemos ver, los políticos que han ejercido el gobierno desde 1971 en  adelante no les ha importado las necesidades de la Institución para cumplir con su cometido, y bajaron y mantuvieron baja la aportación del Estado, aun cuando existe la disposición legal para financiar esas cuotas.

Luis Alberto no termina su libro con esta acusación, apenas lo inicia, sigue recopilando información y acusando a los políticos de lo que él llama el PLUSC, el bipartidismo de los dos partidos mayoritarios, de múltiples irregularidades que han puesto a la CCSS al borde de la quiebra.

Espero que Luis Alberto no haya arado en el mar y que su obra final sea la lanza de don Quijote que logre derribar a los gigantes molinos que muelen día a día el sudor y la sangre de los trabajadores costarricenses.

(*) Profesor de la Escuela de Sociología de la UNA.