El gobierno de Peña Nieto corre contra reloj para dejar aprobada una legislación que le dará sustento legal a la participación del ejército en tareas de seguridad ciudadana que realizan los cuerpos policiales, para evitar una superposición de jurisdicción, la normativa que se impulsa justificaría la actuación del ejército justificada en el combate al narcotráfico pero, a última hora, los congresistas introdujeron algunos cambios. 

Los opositores a la Ley de Seguridad Interior sostienen que se trata de un decálogo para la militarización total de la sociedad mexicana en todos los sentidos. Agregan que es inconstitucional y antidemocrático.

En un intento de lavarle la cara ante las presiones internas e internacionales por parte de organismos internacionales de derechos humanos y políticos, los legisladores realizaron cambios a nueve artículos, para eliminar la disposición que permite al Ejército disolver manifestaciones y protestas sociales.

Ha sido evidente la ausencia de legisladores del PRI y PVEM, en las más de siete horas que llevaba el debate. La senadora Layda Sansores denunció incluso que varios priístas comían y bebían tranquilamente fuera del salón de sesiones, en lugar de seguir el debate de esa Ley de Seguridad Interior.

Dijo que el senador del PRI, Héctor Yunes, bebía tranquilamente una botella de vino en el comedor del cuarto piso mientras en el Pleno, legisladores de oposición exponían sus argumentos en contra de esa ley. “Muchos aquí no pasan el alcoholímetro”, recalcó.

Ante la insistencia de Sansores, después de las 18 horas, el presidente de la mesa directiva del Senado, Ernesto Cordero, decidió abrir el tablero electrónico, pero solo “por 90 minutos”.

“Esto no tiene precedente”, comentó el senador Miguel Barbosa, mientras que sus compañeros de bancada, Layda Sansores y Marco Antonio Blásquez, protestaron por lo que consideraron “una maniobra” de Cordero, al establecer hora y media de plazo para que los senadores regresaran a votar al salón de sesiones, cuando el plazo es de hasta cinco minutos.

La senadora Sansores resaltó que sólo había 31 legisladores y le recalcó a Cordero, que en lugar de “marrullerías”, convocara a los priístas y panistas ausentes a regresar al salón de plenos, a discutir esa ley, y no solo “a votar como borregos”. Poco después, el salón de sesiones estaba de nuevo con la tercera parte de los legisladores.