Así lo reflejan los datos de la encuesta “Percepción sobre aspectos de la coyuntura y las culturas políticas en Costa Rica”, realizada por el Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo), de la Universidad Nacional, en setiembre pasado.

“Prácticamente un 95% de la población encuestada dice que es muy importante que las mujeres participen más en este tipo de espacios, subraya José Andrés Díaz, investigador del Idespo.

La respuesta contundente de los ticos a favor de la incorporación de más mujeres a puestos políticos municipales llama la atención en un contexto donde los encuestados muestran su desencanto con la forma en que se ha venido haciendo política, al asociarla con corrupción, desconfianza, abusos de poder o mentiras, según se desprende de la encuesta.

Y es que al consultárseles “¿qué es la política?”, un grupo mayoritario responde que “son acciones y elementos negativos”. Le siguen las respuestas “las instituciones políticas y acciones de gobierno” (20%), “lo que hacen los políticos” (12%) y “la lucha por el poder” (11%). Solo un 3% de la población entrevistada considera que la política es “lo que hace la ciudadanía”.

El equipo de analistas del Idespo considera que esa visión negativa de la política puede tener su fundamento en la desilusión de los ciudadanos provocada por la incapacidad de grupos políticos y gobiernos de dar solución a diversos problemas públicos, así como en los casos de corrupción en los que se han visto involucrados figuras políticas.

No resulta casual, entonces, que la gran mayoría de los encuestados considere muy importante que más mujeres formen parte de los gobiernos locales, con lo que se le estaría dando la oportunidad a actores que tradicionalmente han tenido un espacio limitado en la política. Pareciera que las personas consultadas le atribuyen a las mujeres características positivas para ejercer cargos públicos.

Así se evidenció en la encuesta “Participación política de las mujeres”, realizada por el Idespo en octubre de 2013 en vísperas de las elecciones nacionales de 2014, donde un 82,7% de la población entrevistada afirmó que el país se beneficia de que las mujeres ocupen puestos políticos porque “la política es diferente cuando la hacen las mujeres”. Entre los beneficios, citaron que “ellas son capaces y tienen buenas ideas” (33,4%), “cuentan con características específicas distintas a las de los hombres (32%), “se va caminando hacia una cultura de igualdad y equidad (15%) y “a veces piensan mejor que los hombres” (8,2%).

Entre la intención y la realidad

No obstante -como destaca el investigador Díaz- la intención de la población encuestada “choca con la realidad”, cuando se observa que en la elección municipal de 2010, la representación de las mujeres como alcaldesas solo constituye el 12,3%, en comparación con la de los hombres electos como alcaldes, que fue de 87,7%.

“Costa Rica tiene una gran deuda con la democracia equitativa en materia de género”, reconoció Hugo Picado, director del Instituto de Formación y Estudios en Democracia del del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Explicó que el país tiene un padrón electoral con más mujeres que hombres, un porcentaje de votación de las mujeres más alto que el de los hombres, y sin embargo, la inmensa mayoría de los cargos de responsabilidad, como es el caso de las alcaldías, los ocupan hombres.

Para Ana Lorena Camacho De la O, directora de la Escuela de Sociología de la UNA, en los partidos políticos prevalece una cultura patriarcal, donde se fomenta más la candidatura de hombres que de mujeres, por lo cual no se establecen mecanismos como el encabezamiento en las papeletas. Este mecanismo garantizaría la paridad horizontal; es decir, que en el caso de las elecciones municipales, al menos en la mitad de los 81 cantones la papeleta fuera encabezada por una mujer.

Según el Código Electoral, actualmente los propios partidos políticos deciden el encabezamiento de sus papeletas por género. No es de extrañar, entonces, que en las elecciones municipales de 2010, el 85,5% de las candidaturas para alcaldías fueran encabezadas por hombres y solo el 14,5% por mujeres, lo que se reflejó en la elección.

La situación podría cambiar a partir de las elecciones legislativas de 2018, ya que según informó el funcionario del TSE, hay una resolución reciente de la Sala Constitucional –de la que solo se ha publicado el “por tanto”- que establecería la obligatoriedad de considerar la paridad en los encabezamientos de papeletas partidarias.

Mediante legislación, el país ha tomado acciones afirmativas: primero, el establecimiento de cuotas; más tarde, la paridad (en número de candidatos) y la alternancia y, con esta reciente resolución de la Sala, supuestamente se estaría abriendo el camino hacia la paridad horizontal (en encabezamientos de papeletas).

Dado que el plazo para la publicación de los considerandos de la resolución de la Sala Constitucional es de dos años y que estaría pendiente un periodo de consulta con los partidos políticos, Camacho de la O ve muy lejana la aplicación de la paridad horizontal.

En cuanto a la Ley de Paridad, como resultado de su aplicación las mujeres ocuparon el 87% de las vicealcaldías en las elecciones municipales de 2010, ya que los partidos políticos las propusieron como candidatas a esos puestos, dejando a los hombres como cabeza de las papeletas.

Y aunque lo esperable sería que para las próximas elecciones municipales de febrero de 2016 la intención expresada por los ticos se tradujera en la elección de más mujeres en cargos de mayor responsabilidad, lo cierto es que en lo que se refiere a las alcaldías “el resultado está anunciado” porque -como advierte Camacho De la O- no hay nada que garantice que las mujeres van ocupar esos puestos, si no se establecieron los mecanismos claros para que esto suceda. Entre la intención de los ticos y la realidad, la deuda sigue pendiente…

Detalles de la encuesta

La encuesta “Percepción sobre aspectos de la coyuntura y las culturas políticas en Costa Rica” fue realizada en el marco del 40 aniversario del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo), que dirige actualmente el sociólogo Guillermo Acuña.

El estudio consultó a una muestra de 800 personas mayores de edad, en setiembre de 2015.

Cuenta con un nivel de confianza del 95% y un margen de error de 3,5%.

En el análisis de los datos participaron los investigadores José Andrés Díaz, Sindy Mora, Laura Solís, Nery Brenes, Maritza Rodríguez y Lhiam Vega.