Más de la mitad de las mujeres costarricenses afirmó que estarían anuentes a usar anticonceptivos de emergencia si lo requirieran, reveló el estudio realizado por la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Pese a que los anticonceptivos de emergencia son usados desde la década de 1970 para prevenir embarazos, fue hasta junio anterior que se empezó a comercializar en el país la píldora del día después (PDD) sin receta médica. Según el estudio, la población más joven y con estudios secundarios y universitarios es la que muestra mayor recepción de estos métodos para prevenir un embarazo no deseado, pero lejos de tratarse de un método abortivo, esta alternativa evita que el óvulo sea fecundado.

La consulta fue aplicada a 1.215 personas mayores de 18 años residentes en la zona urbana y rural del país, en el marco de la Encuesta de Actualidades que realiza la EE/UCR desde hace 9 años, para conocer la opinión ciudadana sobre temas de realidad nacional.

Según la medición, desarrollada por estudiantes avanzados de la carrera de Estadística bajo supervisión docente, el 56,4 % de las mujeres reconoció que optaría por estos métodos anticonceptivos si los necesitara y el 75,9 % de los hombres promovería su uso.

La politóloga María José Cascante afirmó que “aunque podría creerse que se trata de un tema superado, sigue generando resistencias” y, como resultado de esto, un 43,6 % de las mujeres se sienten limitadas respecto al uso libre y seguro de estas opciones.

La académica afirmó que el panorama descrito en el país es resultado de “un resurgimiento de las perspectivas conservadoras que inciden mucho en la opinión pública” sobre estos temas, a lo que se suma la falta de información.

El estudio señaló que el 75,5 % de los costarricenses avala el uso de esta alternativa ante casos de violación, mientras que el 60,4 % apoya su consumo tras sostener relaciones sexuales sin protección y el 59,8 % si existe duda sobre la efectividad del método usado.

Según Castillo, las estadísticas obtenidas a partir de esta investigación evidencian que “aún existe un importante sector de la población que está de acuerdo con el control del cuerpo y de la sexualidad de las mujeres”.

“Hay sectores que tienen dudas respecto a que las mujeres tomen decisiones de manera libre, pero, además, el apoyo es mayor cuando la decisión no estuvo en manos de las mujeres y responde a un episodio violento como una violación”, señaló la directora del doctorado en Gobierno y Políticas Públicas de la UCR.

Las mujeres de más de 50 años, con estudios de primaria y practicantes de alguna religión son quienes evidencian una actitud más negativa hacia esta alternativa anticonceptiva, la cual recibe más apoyo entre las jóvenes con estudios secundarios o universitarios.

La encuesta revela una actitud moderadamente positiva en el país hacia el uso de estos métodos anticonceptivos, aunque reconoce que la mitad de la población rechaza que la PDD esté disponible de manera libre para toda la ciudadanía.

A criterio de la experta, esta perspectiva confirma la necesidad de control social de la sexualidad de la mujeres, pues adquirir una receta médica implica contar con tiempo y recursos económicos que contradicen la naturaleza rápida y eficiente de esta opción anticonceptiva.