Foto: Imagen archivo Google.

Tras la crisis financiera del 2008, en diciembre de ese mismo año, Madoff confesó a sus hijos lo que había hecho y ellos mismos lo entregaron a la justicia. Seis meses después fue juzgado y condenado a 150 años de prisión por una estafa de $65.000 millones.

¿Qué habría pasado si Madoff hubiese sido tico? Mientras que quien roba una gallina para llevar comida a su familia es encarcelado de inmediato —en un país donde la cárcel solo existe para los pobres— los ladrones de millones invierten una pequeña fortuna en abogados, las causas prescriben y los delitos caducan sin ser elevados a juicio.

En Costa Rica, para que los afectados sientan un poco de esperanza y confianza en el sistema y que la justicia actúa, montan un show mediático como elemento lúdico de “circo al pueblo” con vistosos allanamientos “sorpresivos”, donde curiosamente la prensa llega antes que los oficiales del OIJ a filmar. En realidad, a partir de ahí manosean tanto la evidencia que pierde todo valor y al final la consabida desaparición de expedientes y pruebas permite que la impunidad prive.

La esposa del Juez que condenó al estafador Madoff, una jurista de gran prestigio, por ningún motivo asumió la defensa de ese delincuente. En Costa Rica a nadie sorprendería que la Fiscalía argumente que “por transparencia” no puede involucrarse en determinados casos, pues familiares cercanos a la máxima jerarquía son abogados del “supuesto estafador”, quedando en manos de subalternos «dar seguimiento a casos especiales» donde jamás estropearían el éxito y honorarios del distinguido abogado litigante. ¿Esperar que un fiscal renuncie por conflicto de intereses? ¡Já… nunca en Costa Rica!

Madoff fue despojado de todos sus bienes y las autoridades dieron seguimiento hasta el último céntimo que tuviese en cualquier parte del planeta, para devolver aunque fuese una parte ínfima a los acreedores. En Costa Rica nadie impediría que liquiden bienes durante el proceso dejando a los afectados aún más indefensos. Los diputados tampoco permitirían que los delitos de corrupción no prescriban o que se investiguen Papeles de Panamá, lavado y evasión en paraísos fiscales, mientras que Hacienda se haría de la vista gorda ante grandes evasores gravando a cambio hasta la canasta básica.

La prensa norteamericana dedicó ríos de tinta a la noticia de la estafa efectuada por Madoff, en Costa Rica la prensa corrupta guardaría obsceno silencio cómplice, para proteger a quienes de un lado y el otro de la puerta giratoria pudiesen estar involucrados en la supuesta estafa.

Para vergüenza del sistema financiero gringo, Madoff fue presidente de Nasdaq –solo le faltó ser Ministro de Estado para obtener más réditos aunque su gestión hubiese sido mediocre. La SEC, que es la versión gringa de CONASSIF-SUGEVAL, tras comprobarse la estafa, tomó severas medidas para evitar que tales casos se repitan, en Costa Rica sus jerarcas están demasiado ocupados defendiendo salarios y pensiones fuera de toda proporción.

Los avergonzados hijos de Madoff y su esposa tampoco quisieron visitarlo en prisión.  Dos años después del arresto el hijo mayor se suicidó, mientras que el menor murió de cáncer a tan solo 48 años de edad.  En Costa Rica los retoños alegarían persecución e injusticia; y sus tatas alcahuetes, con el dinero que no les costó ganar al mejor estilo de nuevos ricos, les pagarían viajes exóticos por todo el planeta para que no sufran estrés o angustia.

A Madoff ningún amigo lo visita en prisión, nada quieren saber de él.  En Costa Rica llenarían páginas de Facebook con lacrimógenos comentarios exaltándolo como una persona de bien, “que le fue mal en los negocios por una crisis de liquidez», ignorando que tal crisis es tan inexistente como los proyectos o propiedades que respaldan las inversiones.

Donald Trump el último día de mandato indultó un montón de pillos, a su examigo Madoff no se atrevió a liberar.  En Costa Rica el Presidente de la República le otorgaría a su esposa una embajada o algún cargo internacional con inmunidad diplomática incluida, alegando que la pobrecita está muy afectada y que desconocía lo acontecido, a sabiendas que al final el dinero producto de la estafa será suyo, de su burbuja familiar y descendencia salvo si lo colocan en empresas como Aldesa.

Oh Madoff más ingenuo… pudiendo haber sido tico, prefirió ser gringo; aquí seguiría siendo un “vivazo” respetado y admirado, conservaría sus mansiones, yates y la plata en seguros paraísos fiscales.

Pues no: Madoff no quiso ser tico…  ¡Ahora que se pudra en la cárcel!

(*Extracto del primer capítulo del libro sobre el caso Aldesa).

(Esta publicación también apareció en Semanario Universidad)