En entrevista con Informa-Tico, Julia Ardón, ex coordinadora de redes sociales de la Presidencia, aclara las circunstancias en que presentó la renuncia y una interesante lectura de la relación Estado-Iglesia en nuestro país, de la que presentamos el siguiente extracto. “Sí pedí disculpas a la Iglesia Católica por la forma en que me exprese”.

Después de afirmar que “no soy una persona para estar callada, entonces decidí renunciar” la comunicadora social Julia Ardón, habló del acoso de la iglesia Católica y de la prensa, por comentar, en su cuenta personal en redes sociales, las presiones que se ejercen para impedir la aplicación del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la Fertilización in Vitro (FIV), como las causas de su dimisión.

“Valió la misa” dijo Ardón, quien afirma que después de referirse a los “piruchos” (nombre popular de la mitra) de los obispos y llamarles “soberbios y estirados”, “pedí disculpas por la forma, por las palabras que usé que no fueron las más adecuadas” pero “quedaron sobre el tapete dos temas muy importantes, solo por esto valió la misa, valió la experiencia y valió mi renuncia”.

“El primero es la necesidad de que nuestro país tenga un Estado Laico, es una demanda de gran parte de la sociedad civil que se revitaliza en este momento. Pienso que el poder que tiene la iglesia Católica y la presión que ejerce sobre el gobierno no son sanos, producen enredos y confusiones. Cada uno, Estado e iglesia, tienen cosas distintas que atender. Quiero decir también que Costa Rica es el único estado confesional que existe en Latinoamérica, señal de que esto es un anacronismo”.

“El segundo tema, tan complicado como el anterior, es la libertad de expresión de los servidores públicos, de servicio civil o de confianza. Hoy se cree que no pueden opinar de nada.”

“Antes de comunicar mi renuncia al presidente Luis Guillermo Solís, mi jefe, consulté al asesor jurídico de la Presidencia, Marvin Carvajal, sobre si incumplí o no algún reglamento o disposición de la Administración Pública, y me dijo que no, que para los únicos que existen reglamentos especiales es para los jerarcas, para los embajadores y diplomáticos”, agregó la comunicadora social. Lo que existen son costumbres, compromisos de buenas maneras, lo cual hace que cada quien interprete de modos distintos y la mayoría opte entonces por no arriesgarse y decir nada o muy poco”.

“Cualquier regulación a la libertad de expresión entre los funcionarios públicos es casi imposible que no tenga roces con la Constitución o con convenios internacionales sobre libertad de expresión. Esto depende de la autorregulación personal y subjetiva”.

“Ante esta situación, me hice una pregunta: ¿qué fortalece la democracia y qué no fortalece la democracia?”, agregó Ardón.

“Que a alguien se le vaya un insultillo o haga un comentario sobre algún tema, no tiene por qué provocar un escándalo. Ahora después de esta anécdota la gente que no quiere perder su trabajo puede quedar con más temor de hablar. Son cientos las personas silenciadas entonces, ¿es eso bueno, incluso para la transparencia y la rendición de cuentas? ¿Y si alguien ve algo incorrecto en alguna entidad y acude a su jefe y su jefe le dice que no diga nada, ¿se tiene que callar para no perder su puesto?”.

“En el gobierno no se le dio mayor importancia a lo de los obispos. Nadie me dijo que tenía que escribir una carta, nadie me dijo que tenía que pedir disculpas, nadie me dijo que tenía que irme del gobierno, renunciar”.

“Pero la prensa aprovechó la reacción de algunos sectores conservadores de oposición y de la iglesia Católica para hacer un burumbún, el acoso fue tremendo, era insoportable. En Casa Presidencial, algunos periodistas un día se saltaron todas las normas de seguridad y se me abalanzaron con las cámaras en mano. Un medio hasta publicó una noticia titulada Casa presidencial abre investigación a Julia Ardón, eso no es cierto, eso no pasó!”.

Ardón insistió en que escribió la carta de disculpa a los Obispos después de presentar su renuncia al presidente Solís, en la que les copió el mensaje que ya había escrito en Facebook días atrás, por si ellos no lo habían leído. También, todo lo que escribí desde el Domingo de Resurrección, por si no lo habían visto. “Eso sí, aclarándoles al final acerca de la pertinencia del Estado Laico”.

“De la carta a los Obispos, a estos medios que se me abalanzaron les aclaré que nadie me pidió hacerla ni me dijo que pidiera disculpas a los Obispos, ni para sostenerme en el puesto. Esta carta la hice por mi propia voluntad después de renunciar y la lleve este lunes, 13 de abril, a la Conferencia Episcopal. Por decisión propia”.

“Lo mío ha sido utilizado para hacer un escandalillo, un dime que te diré que nos deja una lección; no puede ser que la Iglesia esté protestando por cualquier crítica que le hagan funcionarios o funcionarias del gobierno y que, por otro lado, diga lo que quiera contra el gobierno en las misas y púlpitos y el gobierno no pueda decir nada, ni defenderse. Esta es una relación injusta con la que no estoy de acuerdo y siento que debe revisarse por qué el gobierno no lo enfrenta”.

No podía quedarme. “Mi naturaleza me impidió quedarme en el gobierno. Si me quitan mi voz me muero. Por mi participación en Internet, en redes sociales y por mi posición progresista a nivel privado, he sido activista toda mi vida, no soy una persona para estar callada. Entonces decidí renunciar” reveló la comunicadora.

“La iglesia Católica tiene mucho poder en Costa Rica, no debe estar interfiriendo en los asuntos de las sociedad civil y del Estado. La influencia de la Iglesia esta enredando mucho al gobierno, provocando temores y deteniendo los cambios. Por eso opino que necesitamos un Estado laico ya”.

“Quiero reiterar que lo que yo escribí lo hice en mi tiempo libre, desde mi casa, desde mi computadora y mi cuenta personal y que por mis palabras me hice responsable yo”.

“He recibido montones de apoyo y de cariño de gente que está en el gobierno y de fuera del gobierno, pero la mayoría en privado. Para mí esa es una muestra de lo que estamos viviendo, más allá de lo personal, que en este momento tiene menos importancia que lo colectivo, que es lo que debemos revisar con verdadera responsabilidad”, sugirió Ardón.

Julia adelantó que relanzará su blog personal renovado, con novedades que, según dijo, estará anunciando en pocas semanas, desde donde continuará su labor de comunicadora social, abordando temas de relevancia nacional, regional e internacional.

TEXTO COMPLETO DE LA CARTA DE JULIA ARDÓN A LOS OBISPOS

San José, 13 de abril de 2015

Señores Obispos

Conferencia Episcopal

El día 3 de abril, desde mi casa, en mi cuenta personal de Facebook escribí el siguiente comentario:

“Amigas y amigos católicos, de nuevo: Esta Semana Santa, en todo tipo de misas, en iglesias pequeñas y grandes, en Catedrales y parroquias ha habido un discurso común. Ya lo he escuchado en varias partes.

Curas usando sus púlpitos para lanzar afrentas y diatribas contra la Fecundación in Vitro. ¿Qué les pasa? ¿En qué cosa quieren convertir a Costa Rica? ¿en el último reducto de qué cosa? ¿No van a decir nada los católicos y las católicas? Son cientos de miles los niños y las niñas en todo el mundo que han nacido gracias a esa técnica permitida en casi todos los países del mundo (menos los musulmanes fundamentalistas y otros pocos) ¿En qué aberración queremos convertir a este país? ¿Qué les pasa?

¿Nos vamos a hacer los tontos?, ¿no les vamos a decir nada a esos señores de sotanas, encajes y piruchos? Perdón, pero yo ante esto no puedo callar.”

Se me ocurrió además separar el mensaje en parrafitos cortos para poderlo publicar en la red twitter, donde solamente se admiten textos de 140 caracteres. Cuando escribí allí la última frase le agregué los adjetivos “estirados y soberbios” y ya es de ustedes conocido lo que pasó con ello.

Dos días después, El Domingo de Resurrección, llegué a la siguiente conclusión y la publiqué de igual manera en mi muro de Facebook, aunque este mensaje ya no tuvo la misma difusión que el anterior. Se los copio por si no tuvieron ocasión de leerlo:

“Las consecuencias de mi mensaje alertando por los discursos de Semana Santa contra la urgente aprobación de la FIV : Debí haber usado otras palabras. Sí, soy consciente de ello. La forma que usé para decir algo que creía importante no fue la más afortunada, ya que por esa razón se olvidó el tema fundamental y se quedó la discusión en la forma, por encimita. No medí las consecuencias de mis palabras, ni qué intereses alimentarían.

El tema medular se ha soslayado y se ha estado utilizando para otros fines. Lamentable, y en gran medida a causa de mi reacción que fue de enojo por lo que escuché se había dicho en algunos púlpitos y celebraciones religiosas.

Yo misma había escrito por aquí un día de estos un mensaje donde decía que no debíamos nunca irnos al cuerpo de nadie cuando quisiéramos manifestar discrepancias. Pero parece que esta vez me resbalé. Y no es la primera vez que me pasa, pero me pasó.

Ofrezco disculpas a quienes en legítima razón de su fe y los símbolos que respetan y consideran sagrados, se hayan sentido ofendidos por la forma en que redacté mi mensaje. Pero también quiero alertar sobre la virulencia desproporcionada con que se me ha estado atacando a nivel personal en virtud de mis expresiones, manipulando con intenciones perversas mi opinión para hacer daño al Gobierno y lanzando contra mi tantos y tan tremendos insultos, calumnias y adjetivos hirientes que no tienen nada que ver con la espiritualidad, la religión o la fe.

Nada de lo anterior impide que el tema de fondo siga despierto en mi: la honda preocupación por la manera con que se pretende parar una obligación legal internacional de nuestro país y un derecho humano fundamental para muchas parejas.”

Esta es la historia. No hay otra. Todo lo demás que se diga para intentar involucrar al Gobierno, ha sido con afán de enredar las cosas. Lo cierto es que yo publiqué mis opiniones en mi tiempo libre desde mi casa y no tenía en ese momento un puesto para nada importante ni mucho menos jerárquico en Casa Presidencial. Por ello ante su carta presentada a la Cancillería les contesto yo desde mi condición de ciudadana. Es lo que corresponde. El Gobierno no tiene nada que ver con esto.

Mi conclusión después de la experiencia dolorosa en gran medida y tan intensa, es que de verdad tenemos como sociedad que hacer el esfuerzo para encontrar la manera de reformar la Constitución Política para tener un Estado Laico que nos permita separar las actividades de la Iglesia Católica de las del funcionamiento del Estado. Con todo respeto, y después de mi Denuncia, presentada y hecha efectiva desde el pasado viernes 10 de abril, me dedicaré a trabajar por conseguirlo.

Por eso, les digo que ante la carta que ustedes presentaron a mi antiguo empleador, mi respuesta personal es: ¡Estado Laico, Ya!

Atentos saludos, Julia Ardón Morera.