Foto: Minutos después de finalizar el partido Costa Rica (1) Nueva Zelanda (0) en el estadio de Doha. Foto de la Federación Costarricense de Fútbol.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano, un apasionado del fútbol, decía que a medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. ¿Será? Pienso que la pasión por el balompié ha ido creciendo con el paso del tiempo y ha ido arrollando incluso hasta a los más escépticos, a quienes, con menosprecio elitista, lo veían como entretenimiento de masas “incultas”.

La FIFA y sus confederaciones cada día inventan más torneos, de todas las edades, y las poderosas cadenas de TV pagan sumas multimillonarias por derechos de transmisión las 24 horas del día. Las grandes estrellas del balompié mundial se han vuelto familiares no importa en el país donde jueguen. ¡Idolatradas como si fueran dioses!

Como en Edad Media se construían solemnes catedrales, auténticas obras de arte, ahora se construyen majestuosos estadios con la tecnología más moderna, donde se dan citan miles de feligreses de esta nueva religión. Es una de las mayores, sino la mayor, fuentes de entretenimiento de personas de todas las edades, desde los más pequeños. Motivo de reunión familiar y de amigos.

Algunos lo consideran un mecanismo utilizado por gobiernos para la evasión de la realidad, sobre todo en países pobres, con grandes carencias, que igual celebran con fervor sus victorias. Tengo mis dudas. El futbol tiene mucho que ver con la identidad, con el argullo de una nación, aunque con frecuencia se cae en brotes de fanatismo e incluso chovinismo con sus consecuencias violencias. Es la parte negativa.

¿Por qué este fenómeno? El fútbol es un negocio, pero es más que un negocio. Es un deporte, pero es más que un deporte. Es una pasión, pero es más que una pasión. Es un espectáculo, pero es más que un espectáculo. En el fútbol, como en la vida, no siempre triunfa el mejor. Por eso, pienso yo, es el deporte más popular del mundo, el que más pasión despierta. Ha sido el origen de grandes tragedias, pero también ha llevado y sigue llevando momentos de gran felicidad a millones de personas.